Dice el talmud…

“Si un judio tiene un sirviente o criado no judio que muere, no se le debe dar el pésame al judio, sino que debe decírsele: ‘Dios reemplazará tu pérdida como si uno de tus bueyes o asnos hubiese muerto’ “. (Jore dea 377, 1).

El Dibujo del Dia

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El desastre en Gaza

Un millón y medio de personas están atrapadas en la franja de Gaza. El territorio sufre el cierre hermético de sus pasos fronterizos desde que el Ejército israelí realizó una primera incursión el pasado 4 de noviembre en la que murieron cuatro milicianos palestinos. Desde entonces, durante 17 días, mientras los almacenes de productos básicos de la UNRWA (el organismo de la ONU para los refugiados palestinos en Oriente Próximo que abastecía a 750.000 personas) se quedaban vacíos, los milicianos de las diferentes fracciones palestinas se organizaban para lanzar cohetes caseros Kassam contra localidades del sur de Israel.

Ante la medida y poco efectiva protesta -para no herir sensibilidades- de los gobiernos occidentales, la ONU no ha podido reprimir hablar en voz alta de la realidad a la que se enfrentan en el interior del territorio palestino desde hace días. “Es uno de los peores períodos que hemos pasado porque nunca habíamos experimentado tantos días sin que entren mercancías a Gaza, ni habíamos tenido nuestros almacenes de abastecimiento vacíos. El problema es que durante los meses de la tregua esperábamos que como la tregua estaba controlada, que habría una respuesta, que las fronteras estarían abiertas”, declaró Karen Koning Abuzyad, comisaria general de la UNRWA durante la asamblea general de donantes celebrada el martes en Amman.

No hay comida

Las familias se racionan lo que les queda, a la espera de que el bloqueo continúe. Ya sólo los niños mantienen varias comidas al día, sacrificándose sobre todo las mujeres para que los hombres sigan alertas y respondan al nuevo enfrentamiento israelí. “Una de las mujeres en el centro de distribución intentaba coger algunos alimentos, pero no había nada… no le podíamos dar nada porque no hay comida, y nos dijo: ¿Qué es lo que se supone que debo hacer? No tengo comida en casa, tengo 5 hijos, tengo familiares dependientes de los que debo ocuparme… esa es la cuestión: si no les damos comida, no tienen nada, porque se les ha acabado”, comentó Koning Abuzyad tras confirmar que llevaba semanas intentando que las autoridades israelíes la reciban.

La presión cae sobre el gobierno israelí que mantiene un dramático pulso en el que la principal víctima es la población civil, pero también sobre el movimiento islamista Hamás, que desde junio de 2007 gobierna con mano férrea el territorio pero que ha sido incapaz de frenar las acciones violentas de grupos como las Brigadas An Nassar o las Brigadas Abu Ali Mustafa.

Los esfuerzos diplomáticos en el mundo árabe siguen siendo poco efectivos. Desde la Liga de los Países Árabes no son capaces de ponerse de acuerdo para impulsar una acción conjunta, y acciones individuales como la del rey Abdullah de Jordania, que el martes se entrevistó con el primer ministro Ehud Olmert y con el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, para intentar encontrar una salida al conflicto, también caen en saco roto.

Los milicianos palestinos siguen lanzando cohetes, los alimentos y medicinas siguen sin entrar en Gaza, un tercio de la población lleva días sin electricidad porque no hay petróleo en el territorio, y el cuentagotas que supone el contrabando por el paso de Eretz apenas llega a unos pocos.

Las organizaciones no gubernamentales, sustento importante para la población palestina, también están bloqueadas. Desde el otro lado de la frontera denuncian que Israel incumple el derecho internacional como potencia ocupante al no proteger el bienestar de la población civil. Y 21 organizaciones internacionales de la plataforma AIDA (Association of International Development Agencies), entre las que están Acción contra el Hambre, Oxfam Internacional y Care, piden hoy en un comunicado a la comunidad internacional y a Israel que les permitan reanudar su labor en el territorio palestino para evitar una catástrofe humanitaria.

 

Fuente: Palestina Libre

Las mentiras y andanzas de las RATAS JUDIAS

En un artículo revelador e inquietante, el escritor y periodista israelí Israel Shamir denuncia la virtual incautación de los fondos de víctimas del Holocausto para el financiamiento de la política israelí y el enriquecimiento personal de los gestores, en detrimento de los herederos de esos bienes. Entre los gestores de esta monumental estafa se encuentran políticos y hombres de negocios, alguno de los cuales fue mecenas del ex presidente Clinton, que intercedió ante la banca suiza para que les entregara bienes de depositantes judíos fallecidos.

Según la investigación, una comisión internacional creada por el magnate Edgar Bronfman y el dirigente laborista Abraham Burg, quien disputó recientemente la presidencia de su partido, se habría apoderado de gran parte de esa riqueza a través de asociaciones fantasmas. Un año después de la publicación del libro que puso al descubierto tales maniobras, están apareciendo nuevos detalles, jugosos e inesperados, sobre este sórdido complot. Si llegaran a confirmarse, estaríamos ante el atraco más importante perpetrado durante todo el siglo XX.

BANQUEROS Y LADRONES:   LA INDUSTRIA DEL HOLOCAUSTO

Por Israel Shamir

El sábado 13 de octubre de 2001 el periódico The Times publicó la siguiente noticia: “El dinero del Holocausto judío era un mito”. Con ello se bajó definitivamente el telón de uno de los dramas más absurdos y odiosos de robo y pillaje.

Todo empezó en 1995, cuando dos importantes caballeros, Edgar Bronfman, presidente del Congreso Judío Mundial, y Abraham Burg, en aquel entonces una estrella ascendente de la política israelí, hicieron una visita a los bancos suizos con una misión humanitaria. Tienen ustedes miles de millones de dólares depositados por los judíos antes de la Segunda Guerra Mundial“, dijeron. “Queremos que se nos devuelva ese dinero de inmediato, ahora que los supervivientes del Holocausto judío todavía están vivos. Dejemos que disfruten de una relativa tranquilidad durante los últimos años de sus vidas. Bronfman y Burg eran ese tipo de hombres a quienes cualquier banco o compañía de seguros escucha con atención.

Edgar Bronfman heredó sus millones de su padre, Sam, un capo mafioso que amasó su fortuna mediante el tráfico ilegal de alcohol en Estados Unidos: durante la Ley Seca lo destilaba en Canadá y lo pasaba de contrabando con la ayuda de su banda de gangsters a través del lago Ontario. Pero Sam Bronfman ganó incluso más dinero como prestamista. Poco antes de su muerte, un reportero le preguntó que cuál era el invento más grande de la historia. Fiel a sí mismo, contestó que los intereses de los préstamos.

El capital obtenido con el crimen y esquilmado a los deudores puede servir en el mundo de la política. También en la política judía, puesto que no es preciso que a uno lo elijan para convertirse en una figura importante. Sólo hace falta alquilar dos habitaciones en un edificio de oficinas, colocar en la puerta un letrero de la Asociación Judía Mundial o de la Organización para la Liberación Judía y, sin más, ya forma uno parte del negocio. Esos títulos no están registrados.

El Congreso Judío Mundial de Bronfman era exactamente eso: una minúscula compañía con un nombre ostentoso. Antes de la llegada de Bronfman contó con algunos presidentes paternales y afables, tales como su predecesor, Nahum Goldmann, pero la organización no iba a ninguna parte ni cortaba realmente el bacalao. En cambio, con el inmenso capital de Bronfman se convirtió en una estructura de poder.

Avrum (Abraham) Burg, portavoz de la Knesset (Parlamento) israelí y candidato a la secretaría general del Partido Laborista de Israel (este año perdió los elecciones internas a manos del actual ministro de Defensa, Benjamín Ben Eliezer), es hijo del doctor Burg, un importante político -líder del Partido Religioso Nacional- que fue ministro durante cuarenta años, hasta el día de su muerte, de todos los gobiernos de Israel.

Su retoño Avrum ya había dado una nota en falso en el programa ABC Nightline del 2 de agosto de 2001, cuando describió a los palestinos como “gente con la que a uno no le gustaría casar a su hija“. Avrum Burg necesitaba un promotor para avanzar en la política, mientras que Edgar Bronfman necesitaba un socio digno de fiar para llevar a cabo su plan.

Ningún banco o compañía de seguros podía negarse a unos caballeros tan importantes. Tras una breve resistencia, los enanos suizos cedieron y los dirigentes titulares del pueblo judío se largaron con un montón de dinero en los bolsillos. “Estos judíos quieren robar nuestros bancos y nuestras compañías de seguros en nombre de su holocausto”, probablemente pensaron los banqueros, echando humo de indignación. Pero estaban equivocados.

Esta historia, que empezó como un cuento de hadas, siguió luego al pie de la letra el guión de cualquier película de atracos. Pasaron seis años y prácticamente ningún dinero salió de las magnánimas bolsas de las comisiones internacionales creadas por Bronfman y Burg. Los supervivientes del Holocausto no recibieron casi nada y el capital pasó a ser propiedad de quienes exigían justicia para las víctimas.

En fechas recientes, el respetado periódico Los Angeles Times afirmó: “Al parecer una comisión internacional, creada para resolver las disputas relativas a los seguros de los tiempos del Holocausto, se ha gastado más de treinta millones de dólares en salarios, facturas de hotel y anuncios de periódicos, pero sólo ha distribuido tres millones a los demandantes” .

Los miembros de la comisión convirtieron ésta en una agencia de viajes de lujo y en un centro de recreo, continuaba el Los Angeles Times: “Los documentos muestran que desde 1998 la comisión ha organizado al menos dieciocho reuniones de hasta 100 participantes en hoteles de Londres, Jerusalén, Roma, Washington y Nueva York“. En cuanto a la indemnización en compensación por el trabajo de esclavos durante la época nazi, The Independent informó que “mientras que las víctimas del Holocausto recibirán (quizá) entre 2.500 y 7.500 dólares norteamericanos, cada uno de los abogados “judíos” que negociaron el arreglo cobrarán más de un millón“.

Asimismo, The Times afirmó que los bancos suizos, tras verificar las cuentas bancarias inactivas, se encontraron con que ni siquiera pertenecían a las víctimas judías del Holocausto, sino principalmente a “gente rica no judía que se olvidó de su dinero“. Los suizos no entregaron mil quinientos millones de dólares norteamericanos a Bronfman y Burg porque estuviesen convencidos de sus reclamaciones, sino porque no tuvieron otro remedio, ya que Bronfman (junto con Mark Rich) era entonces un importante mecenas del presidente Bill Clinton, y Clinton seguramente los obligó a hacerlo, so pena tal vez de bombardear a Suiza.

Algunos aspectos de esta historia empezaron a aflorar a la superficie en Holocaust Industry (La industria del Holocausto), un libro bestseller de Norman Finkelstein, profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Finkelstein se oponía en él a los métodos extorsivos de las organizaciones judías. Éstas lo acusaron de mentiroso y de antisemita. Ahora, un año después de la publicación del libro, están apareciendo nuevos detalles, jugosos e inesperados, sobre esta sórdida maniobra.

Si llegaran a confirmarse, estaríamos ante el atraco más importante perpetrado durante todo el siglo XX.

Al parecer el profesor Finkelstein se equivocó en varias cosas: para decepción de quienes odian a los judíos, las víctimas del atraco fueron no solamente los bancos y las compañías de seguros, sino también gente ordinaria de origen judío. Para regocijo de quienes aman a los judíos, los atracadores eran los autodenominados líderes judíos que decían representar al pueblo judío.

Un banquero honrado

El hombre que hizo este descubrimiento es muy diferente del profesor neoyorquino Finkelstein. Martin Stern es un rico hombre de negocios británico, muy implicado en bienes raíces, así como en causas judías y sionistas. Trabaja en Londres y pasa los fines de semana en su amplio departamento del barrio ortodoxo de Jerusalén. No se pierde una sola oración en su sinagoga, hace obras de caridad y ama a Israel.

Fue su encuentro casual con un banquero suizo en Villar, un prestigioso enclave de los Alpes suizos, lo que puso en marcha la maquinaria de las reclamaciones del Holocausto. El banquero le contó a Stern una pequeña historia muy interesante. Su banco, Union Suisse (USB), informatizó sus archivos en 1987 y descubrió muchas cuentas inactivas desde 1939. Los gestores del banco llegaron a la conclusión de que unos cuarenta y cinco millones de francos suizos (treinta millones de dólares) de depósitos probablemente pertenecían a los judíos que fallecieron durante la guerra o después de ésta.

Como no queríamos quedarnos con dinero ajeno -dijo el honrado banquero suizo-, nos pusimos en contacto con el Congreso Judío Mundial y les pedimos que nos ayudasen a encontrar a los herederos de aquellos fondos, pero el Congreso nos respondió que eso no era asunto suyo.”

Los suizos, desdeñosamente, transfirieron el dinero a la Cruz Roja.

Martin Stern se sintió conmovido por la historia y la contó en la radio israelí. Dos semanas después de la emisión, “como por casualidad”, Bronfman y Burg llamaban a la puerta de la Corporación de Bancos Suizos exigiendo el dinero.

Tal como se ha dicho más arriba, lo obtuvieron, pero se lo quedaron para sus propios fines. Martin Stern se sintió implicado y siguió el desarrollo de la historia.

Se sentía cada vez más intranquilo por la manera en que el dinero del Holocausto estaba siendo administrado. Aparte de sus propios salarios, el comité de reclamaciones desembolsó cuarenta y tres millones de dólares en bolsas de comida para los judíos rusos. Ni Bronfman ni Burg habían mencionado este asunto cuando fueron a los bancos suizos a exigir que se acelerasen los pagos a los supervivientes, a los propietarios del dinero. ¿Habían cambiado de planes?

Por circunstancias familiares, Stern se puso en contacto con la compañía de seguros Generali. Antes de la Segunda Guerra Mundial, la Generali era una compañía muy importante, propiedad de judíos italianos. “En aquel tiempo muchas compañías de seguros estaban en manos judías y funcionaban como pequeños bancos privados“, explica Stern. La Generali tenía muchos bienes en Palestina, así como en los Balcanes y en Italia. A pesar de la guerra, del fascismo italiano y del Holocausto, la Generali retuvo su conexión judía.

Sus directivos no quisieron seguir el ejemplo de los suizos y de los alemanes y negaron cualquier conocimiento de las pólizas anteriores a la guerra. Stern investigó por su cuenta y riesgo y logró encontrar el lugar secreto donde los directivos de la Generali guardaban las pólizas anteriores a la guerra, enterándose entonces de que la compañía era deudora de enormes sumas de dinero a los herederos de sus asegurados. Su descubrimiento forzó a la Generali a enmendar la plana, por lo que aceptó pagar, compensando personalmente a los beneficiarios.

La fortuna de los intermediarios

Ahora bien, si los fallecidos no hubieran sido judíos, sus herederos hubiesen cobrado el valor de las pólizas en la compañía de seguros o en un banco. Pero, tal como el lector ya habrá sospechado, nosotros los judíos somos diferentes. Lo somos porque padecemos un mal endémico que se llama ingenuidad, y por eso aceptamos tener un intermediario -los líderes judíos- a la hora de negociar con el resto del mundo, mayoritariamente gentil.

A partir de 1950, los líderes judíos hicieron una fortuna como intermediarios, ya que las compensaciones no fueron a parar a los herederos y a los supervivientes, sino a las pegajosas manos de los líderes. Los judíos israelíes estaban obligados a recibir las compensaciones y las pensiones a través del gobierno de Israel, mientras que los judíos europeos recibían el dinero directamente de los gentiles.

Aunque parezca mentira, los supervivientes que recibían los pagos de manos judías siempre obtenían menos, a veces mucho menos. El Estado judío, los bancos judíos y las organizaciones judías ganaban un porcentaje en cada transacción y no se privaban en absoluto. Cuando Israel sufría de una elevada inflación, las pensiones de los supervivientes estaban siempre indexadas a la baja. Los bancos no transferían los fondos a tiempo.

Cuando empezó la afluencia de judíos rusos a Israel, los líderes judíos llegaron a un acuerdo con Alemania para que costease a los supervivientes.

La parte del león de los fondos desbloqueados por los alemanes permaneció en manos de las organizaciones judías, los intermediarios y otros negociantes.

Todo aquel que se fió de nuestros propios hermanos terminó bien jodido, ya que el pasatiempo favorito de los bandidos judíos, de los banqueros judíos y de los líderes judíos consiste en robar a otros judíos. Una persona cínica diría: la idea de Pueblo Judío es de por sí el mejor invento de tales canallas.

En tiempos de nuestros abuelos no funcionaba así, ya que cualquier judío estaba al corriente de que un facineroso judío era capaz de robar a otro judío con mayor celeridad -a la velocidad del rayo- que a un gentil. Pero ahora nos hemos olvidado de esa importantísima noción.

El Fondo Generali

Una vez que Martin Stern encontró las pólizas, la compañía de seguros Generali aceptó cooperar y pagar. Pero los políticos israelíes y judíos deseaban permanecer en el terreno de juego. Negociaron una indemnización fija con la Generali en nombre de los beneficiarios judíos de las pólizas. Se trataba de una idea absurda, pues los judíos, ya sean un grupo religioso o étnico, aseguran sus vidas como personas privadas. Más aún, nunca dieron poderes a los políticos israelíes para representarlos. Pero estos negociaron la indemnización, recibieron cien millones de dólares, les pusieron el nombre de Fondo Generali y empezaron a gestionarlo como si fuese suyo.

En junio de 2001, de 1250 solicitudes de información recibidas sobre las pólizas, el Fondo Generali había respondido sólo a 72. Los beneficiarios eran mareados a derecha o a izquierda, a menudo los rechazaban sin razón alguna o incluso no recibían respuesta. Desesperados, llamaron a la puerta de los italianos, que les pagaron de inmediato. Esto es una prueba adicional de que nosotros, los judíos, necesitamos intermediarios judíos tanto como un pez necesita un traje de baño.

Al mismo tiempo, los administradores del Fondo efectuaron 270 “pagos humanitarios ex gratia”: enviaron bolsas de comida a los judíos rusos para atraerlos a Israel. Estoy seguro de que la compañía Generali se sentiría muy feliz de alimentar a los judíos rusos y de incrementar su celo sionista, pero ¿por qué los políticos israelíes no lo hicieron mientras negociaban el arreglo?

Martin Stern descubrió que los administradores del Fondo hacían frecuentes viajes a Italia a expensas del Fondo y, cuando eso les parecía poco, no dudaban en exigir pagos sustanciales a la compañía Generali.

El problema cruzó el océano y los reclamantes norteamericanos descubrieron que sus reclamaciones habían sido “resueltas” por los políticos. Las organizaciones judías de norteamericanos apoyaron a sus colegas israelíes. Un peón importante en dicho sistema fue Lawrence Eagleburger, un antiguo Secretario de Estado de los Estados Unidos. Este gran hombre preside la comisión de líderes judíos que se ocupa de las reclamaciones de seguros relacionadas con el Holocausto y cobra un salario anual de 350.000 dólares.

Según Stern, el dinero de las compensaciones apenas llegaría para pagar a los beneficiarios de las pólizas y por eso se siente horrorizado ante la facilidad con que Bronfman y Burg se gastan los fondos en otras cosas.

Los banqueros israelíes no tienen apuro

Las organizaciones judías fueron intransigentes con los bancos suizos y alemanes, pero mucho más tímidas a la hora de tratar con un banco judío. El Banco Leumi de Israel atesora probablemente más fondos de los judíos fallecidos que cualquier banco suizo o alemán.

Parece cosa de risa, pero los banqueros israelíes no tienen prisa alguna por devolver el dinero. De hecho, éste se les pega a los dedos como engrudo.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, muchos judíos europeos depositaron sus ahorros en el Banco Anglo-Palestino, que era el nombre del Banco Leumi antes de 1948. Algunos hicieron depósitos y otros alquilaron cofres de seguridad. Pero los clientes no eran sólo judíos y el banco es depositario de inmensas fortunas de los cristianos y de los musulmanes palestinos.

Muchos palestinos perdieron sus depósitos durante el gran zafarrancho de 1948. Los bancos israelíes utilizaron todos los medios posibles para bloquear el dinero y hacerlo desaparecer conforme aumentaba la inflación. Pero a los judíos no les fue mejor. Parece ser que el peor sitio en que un judío puede depositar su dinero con seguridad es el Banco Leumi, es decir el Banco Nacional de Israel. Los supervivientes del Holocausto y los herederos de las víctimas se encontraron con la negativa tajante del Banco Leumi para inspeccionar su documentación.

El Banco Leumi, en trámites de privatización, era una propiedad compartida por la Generali. La compañía de seguros Migdal, la Generali y el Banco Leumi constituyen un entramado de sociedades y de hombres de negocios de dudoso historial. Algunos de esos individuos pertenecen al mismo tiempo al consejo de administració n de las compañías, comparten beneficios y saltan con facilidad de fondo en fondo.

Martín Stern descubrió que, en los años cincuenta, el personal del Banco Leumi, sin control ni supervisión externa y sin dejar constancia por escrito, abrió todos los cofres de seguridad inactivos. Sus contenidos fueron introducidos en sobres marrones y depositados al abrigo del control público.

Como detalle de interés, Stern tuvo noticias de un baúl que permaneció durante años en las oficinas del Banco Leumi, para desesperación de las secretarias, que se enganchaban las medias en sus esquinas. Cuando el baúl fue abierto, en su interior se encontró un verdadero tesoro, aparentemente depositado por una iglesia copta. Al día de hoy, el baúl no ha sido devuelto a dicha iglesia.

Martín Stern no podía creer que fuera posible un incumplimiento tan flagrante de las leyes bancarias. Durante su lucha en favor de los intereses de los supervivientes del Holocausto y de sus herederos, exigió que los representantes del Banco Leumi publicasen los nombres de los propietarios de los cofres de seguridad cuyos depósitos habían sido retirados por el banco.

Al principio, la directora general de éste, Galia Maor, negó que el banco hubiese abierto los cofres. Confrontada con las pruebas de lo contrario, replicó severamente que “sólo encontramos cartas de amor”. Me pregunto si una respuesta como ésta, de haberla dado los suizos, hubiera sido aceptable para las organizaciones judías.

El destino de los depósitos en dinero no ha sido diferente del de los cofres de seguridad, puesto que el Banco Leumi ha salido ganando de cualquier manera. Una tal señora Klausne, antes de la Segunda Guerra Mundial, depositó en el Banco Leumi 170 libras esterlinas, el equivalente de 25.000 dólares de acuerdo con el valor actual. Cuando fue a reclamar su depósito, el Banco Leumi le ofreció 4 dólares. Con vistas a evitar futuros problemas, el personal del banco empezó a destruir toda la vieja documentación.

Los trucos utilizados por el Banco Leumi llamaron la atención de la prensa israelí y de la Knesset , que nombró una comisión parlamentaria para investigar el asunto. Se necesitaron seis meses de intensas negociaciones para formar la comisión, pero sus estatutos adolecían de una falla manifiesta. Los supervivientes exigían encontrar a las personas responsables de haber escondido sus fondos durante medio siglo. Esta exigencia no fue incluida.

Peor aún, la comisión cuenta entre sus miembros con personas responsables de dicho estado de cosas. Zvi Barak, que fue miembro gestor del Banco Leumi y que también lo es del Fondo Generali, fue enviado a investigar a los bancos suizos y ahora se supone que debe encontrar a los culpables en su propio banco.

Michael Kleiner, un parlamentario de derecha por el Partido Herut, escribió lo siguiente a la comisión parlamentaria: “El banco destruye documentos en dos secciones diferentes y ahora existen grandes sospechas relacionadas con los depósitos del Holocausto y especialmente con los sobres marrones de las cajas de seguridad”·

En fechas recientes, el Banco Leumi alcanzó notoriedad por el lavado de dinero que ha llevado a cabo en gran escala cuando las fortunas robadas por Vladimiro Montesinos y su jefe Alberto Fujimori -el ex presidente de Perú- fueron detectadas en sus oficinas de Suiza. La palabra “lavado” no tiene sentido si se aplica a dicho banco, ya que cualquier pañuelo que pasara por él saldría más sucio de lo que estaba.

El concepto feudal de judaísmo

El triunfo más importante de los líderes judíos tuvo lugar en Alemania en 1991, cuando la Alemania del Este fue unificada con la República Federal de Alemania. Después de 1945, la Alemania socialista no devolvió los bienes a los propietarios alemanes de antes de la guerra, ya fuesen gentiles o judíos. Su lógica era impecable: los alemanes del Este no aceptaban la noción de Pueblo Judío y consideraban por igual a todos los ciudadanos alemanes, judíos o no. Pensaban que la idea nazi de la separación de los judíos se había acabado en 1945.

Estaban equivocados. La Alemania Federal aceptó el concepto feudal del judaísmo en 1950, cuando pagó compensación por las propiedades judías, pero no a los supervivientes o a sus herederos, sino al Estado de Israel y a los líderes judíos en cualquier sitio que estuviesen. En 1991, tras la reunificación, lo hizo de nuevo.

Por ejemplo, dos alemanes, Moses y Peter, murieron en la guerra y dejaron algunas propiedades en Alemania del Este. Las propiedades de Peter, el gentil, permanecieron bajo la custodia del gobierno alemán hasta que su heredero fue encontrado. Si no hubiera tenido herederos, la propiedad hubiese permanecido en manos del gobierno alemán.

Pero la propiedad de Moses, el judío, hubiera pasado a las manos de los señores Bronfman y Burg, en su calidad de líderes y representantes del Pueblo Judío y de miembros de la Conferencia para las Reclamaciones.

El Estado alemán transfirió las propiedades que pertenecían a sus ciudadanos judíos en el territorio de la Alemania del Este a las manos de la Conferencia.

Dicha Conferencia era un organismo ficticio de 44 hombres que no representaban a nadie. Algunos de ellos, por ejemplo, fueron enviados por una sociedad pomposamente denominada Asociación Anglo-Judía, que cuenta con unos 50 miembros. Sólo dos personas “representaban” a millones de judíos israelíes. Esta Conferencia supuestamente debía encontrar a los herederos de Moses y a otros alemanes de origen judío.

Sin embargo, los líderes judíos tuvieron una idea mejor. Sabían que muchos propietarios nunca iban a reclamar sus casas y, por lo tanto, la propiedad de éstas pasaría a sus manos. Pero eso no era suficiente para tales sinvergüenzas.

Establecieron una fecha límite, tras la cual sería imposible considerar cualquier reclamación de los herederos. Fue un golpe de genio típicamente judío: unos 30.000 millones de dólares en propiedades pasaron a sus manos de manera totalmente “legal”.

A partir de ese momento, se tomaron con tranquilidad las reclamaciones de los legítimos herederos, mientras que sumas inmensas, procedentes de los alquileres, se iban acumulando en sus cuentas bancarias.

Las organizaciones norteamericanas de supervivientes judíos han iniciado su lucha contra los líderes judíos. Exigen que la Conferencia haga pública una lista completa de sus bienes, que encuentre a los legítimos herederos y les devuelvan sus propiedades. Están pensando en llevar a los tribunales a Alemania, a Italia.  Afirman que la propiedad sólo puede ser de judíos individuales y niegan la validez de esa extraña “propiedad judía”. Tal como prueba esta historia, tales ideas son buenas para que los autoproclamados líderes judíos mantengan el nivel de vida a que están acostumbrados, pero no para las personas ordinarias de origen judío, que deberían de olvidarse, de una vez por todas, de esa costosísima ilusión denominada solidaridad judía.

 

La fuente: Israel Shamir es uno de los más conocidos y respetados intelectuales israelíes de origen ruso. Es periodista, escritor y traductor. Muchos de sus artículos han sido publicados por medios tales como el diario israelí Haartez, la cadena británica BBC y el matutino ruso Pravda. Tradujo obras de Agnon, Joyce y Homero al ruso. Entre sus libros se encuentran Travels With My Son y The Pine and the Olive. Vive en Jaffa. Puede visitarse su página web en www.israelshamir. net. La traducción de este artículo al castellano pertenece a Manuel Talents.

 

Fuente: Tsunami Polìtico

 

Dice el talmud…

Aunque el no judio tiene la misma estructura corporal del judio, ellos se comparan con el judio como un mono a un humano”. (Schene luchoth haberith, p. 250 b).

El Dibujo del Dia

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Fin del muro antisemita del Estado colonial de Israel

Fin del muro de la limpieza étnica contra el pueblo aborigen palestino

Fin del muro antisemita del Estado colonial de Israel

Fin del muro de la Vergüenza

La aberrante construcción del muro racista evoca pasados obscenos y amargos de la historia de la humanidad, esta edificación nos acerca al horror y nos aleja de la ternura, la belleza y la esperanza humana.

El muro que se construye en los Territorios Ocupados de Cisjordania-Palestina obedece a puras razones de limpieza étnica contra la población palestina, y no es por la seguridad del Estado colonial de Israel… entendiendo que su seguridad realmente consiste en retirarse de los Territorios ocupados. Ocupación que opera ilegalmente desde hace 41 años.

En el seno de la aria Europa nace el movimiento sionista, estos logran fabricar un Estado segregacionista en palestina exclusivo para los de religión judía.

El sionismo penetra las instancias internacionales y logra que en 1947 la ONU sin la representación de una delegación palestina, se decida por la partición de la Palestina Histórica, hecho ilegal ya que la ONU no está facultada para dividir el territorio de ningún pueblo del mundo, más bien todo lo contrario… Se otorga un 56% para la creación de un Estado Judío y un 43% para un Estado árabe (palestino) y un 1% a Jerusalén como territorio internacional.

En 1948 el sionismo declara la creación del Estado judío, llamado Israel sobre el 78% de los territorios de Palestina y no sobre el 56% que le fueron asignados por la ONU. Además la creación del Estado de Israel va acompañada de un plan de genocidio y expulsión contra la población nativa.

En 1967el Estado colonial de Israel ocupa militarmente el otro resto de Palestina, los llamados Territorios Ocupados,

Ya el Estado colonial de Israel ha ocupado todo el territorio del pueblo palestino, Palestina ha desaparecido del mapa.

Esta identidad colonial quien mientras masacraba y expulsaba al nativo, paralelamente expresaba al mundo: “ es una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, la incongruencia y a pesar que Israel ya ha tomado toda Palestina, descubre que su gran problema no es topográfico sino demográfico. Además esta identidad colonial sabe que dentro de algunos años la población nativa igualará a la población colonial.

Es por esto que el colonialismo se apresura ante un plan que interrumpa ese ritmo demográfico ya que Israel como identidad de naturaleza colonial y segregacionista se siente amenazado.

En el 2002 comienza la construcción del Muro del Apartheid de 765 kilómetros de largo y 11 metros de alto, dentro de los Territorios Ocupados, hecho ilegal ya que la IV Convención de Ginebra establece que toda fuerza ocupante no debe hacer construcciones o modificaciones dentro de un área ocupada. Recordando también que la Ocupación en sí igualmente es ilegal, Resolución 242 de la ONU en la que exige a Israel desde hace 41 años retirarse de los Territorios Ocupados.

Otra prueba que este muro obedece a puras razones de limpieza étnica, es que su trazado no es entre la frontera de Israel y Cisjordania sino que está construido dentro de Cisjordania en la que han tomado más del 58% de esas tierras, han tomado las zonas más fértiles, los grandes cultivos y fuentes de agua. Han destruido centrales eléctricas, escuelas hospitales, fabricas, carreteras y miles de casas. El muro atraviesa las grandes urbes palestinas para impedir el crecimiento natural de sus municipios. Son trazados en formas curvas que cercan a las comunidades palestinas dejando algunos portones de entrada y salida bajo un horario establecido. Lo que antes tomaba 15 minutos ahora toma 3 o 8 horas de traslado además mayor costo de trasporte. Muchas comunidades quedaron aisladas de sus campos de cultivo, trabajo, escuelas y hospitales. 680.000 palestinos perdieron su acceso al trabajo. Cientos de miles de niños quedaron sin escuelas, la Unicef pronostica un riesgo de analfabetismo en la nueva generación.

El Muro está acompañado de 700 alcabalas militares y a veces más, el mismo es un sistema de opresión, humillación, pánico, asesinatos y torturas. Opera con fines de fracturar moral y emocionalmente a los palestinos, es un sistema de calabozo colectivo. Muchas mujeres han tenido que parir en las alcabalas ya que no les permiten pasar para ir al hospital e incluso algunas han perdido sus bebes. Una persona que se dirige a su trabajo tal vez le permitan pasar pero en la segunda alcabalas lo detienen 9 horas o lo hacen regresar. Hay días en que las alcabalas no las abren y nadie de la comunidad puede salir. Las alcabalas bloquean el ingreso de alimentos, medicina etc.

A parte del muro y las alcabalas existen grandes construcciones de complejos de viviendas para israelíes dentro de los Territorios Ocupados palestinos, (con avenidas exclusivas para colonos), hecho que viola la IV Convención de Ginebra, donde estipula que toda fuerza ocupante no debe implantar población dentro de ningún territorio ocupado. Un palestino tiene permitido sólo consumir 100 metros cúbicos de agua por año, mientras que un colono consume más de 2459 metros cúbicos de agua por año. La deforestación ha afectado a la flora y la fauna en los Territorios Ocupados, destruyendo un millón doscientos mil de árboles frutales sobre todo olivares. Los olivares forman parte de la alimentación básica del pueblo palestino y de su economía. De los campos de oliva fluye gran parte de la historia de Palestina, sus cantos poesía, rituales, mitos e identidad, su memoria e imaginario. Israel sabe que destruyendo los campos de olivares destruye las entrañas de los nativos.

Este muro que es un crimen de lesa humanidad y que fue condenado por la Corte Penal Internacional, descaradamente el Banco Mundial es uno de los financista de esta edificación.

El muro sirve para estrangular la infraestructura social, económica y política de la población nativa Palestina. La Intención de Israel es fracturar toda posibilidad de un futuro Estado Palestino.

La ecuación consiste en aislar, bloquear a la población nativa de sus necesidades primarias, engendrarle pánico y desgaste emocional, hambre, más las masacres, bombardeos y así hacer que estos se vean en la obligación de abandonar sus territorios y fraguar de esta manera una limpieza étnica. Como testimonian los palestinos: < el muro es una cámara de gas invisible, lenta e intensa pero nunca abandonaremos nuestra tierra>.

Asociación de Socorro al Pueblo Palestino, CANAAN.

www.canaan.org.ve

Rubén Mendoza

Foro Itinerante de Participación Popular

www.foroitinerante.org.ve

Hindu Anderi

ANMCLA. Asociación Nacional de Medios Comunitarios Libres y Alternativos

www.medioscomunitarios.org

Fernando Pinto

Centro Palestino

Samir Mahmud

El Dibujo del Dia

Precaria situación de los hospitales en Gaza

Los pasillos casi desiertos del principal hospital de Gaza el lunes son testigo del debilitado estado del sistema de salud en el territorio controlado por Hamas.

La escasez crítica de medicamentos, la falta de repuestos para equipos médicos y una huelga de dos meses de los trabajadores sanitarios se han combinado para agregar más miseria a las vidas de los 1,5 millones de habitantes de la empobrecida Franja de Gaza.

En el Hospital Shifa, Ibrahin Gosha esperaba en vano a un técnico que arreglara la máquina de diálisis para tratar su problema renal.

“Es todo cuestión de suerte. Vienes una vez y la máquina está funcionando, vienes otra y está estropeada”, dijo Gosha.

La semana pasada, el Comité Internacional de la Cruzo Roja (CICR) dijo que virtualmente ningún suministro médico está llegando a la Franja de Gaza, poniendo en riesgo las vidas de cientos de pacientes seriamente enfermos.

El número de intervenciones quirúrgicas ha caído en un 40 por ciento en los hospitales de la zona, mientras que las admisiones bajaron un 30 por ciento, dijo el CICR.

La organización culpó al “estancamiento de la cooperación” entre las autoridades palestinas en Cisjordania, controlada por la facción Fatah del presidente Mahmoud Abbas, y Hamas para la importación de suministros médicos, que ha bajado a mínimos.

El CICR también instó a Israel, que ha intensificado el bloqueo después de que Hamas tomara de Fatah el control del territorio en junio del 2007, a facilitar la entrega oportuna de suministros y equipos médicos.

El director general de Shifa, Hussein Ashour, dijo que las reservas del hospital para 90 tipos de fármacos han desaparecido, incluyendo las necesarias para tratar los casos de cáncer.

La mayor parte de los equipos de escáneres médicos del hospital están inoperativos, por lo que se les pide a los pacientes que vayan a centros privados de salud, dijo.

“Incluso nos falta papel (formularios oficiales), por lo que a veces escribimos en el reverso de un papel usado o utilizamos los cuadernos escolares como recetarios”, dijo Ashour.

Cirugía Cardíaca

Los doctores dijeron que Shifa también tuvo que suspender las operaciones cardíacas el año pasado por la falta de repuestos para reparar los equipos que se necesitan para las intervenciones.

Antoine Grand, representante del CICR en la Franja de Gaza, pidió a las autoridades de Fatah y Hamas dejar de lado su rivalidad y cooperar para “que el sector salud no sufra”.

Grand dijo que la Cruz Roja continua proveyendo a los centros hospitalarios con lo que llamó asistencia “salvavidas”, pero eso sólo podría aliviar parcialmente la crisis.

Por su parte, el director del Programa de Salud Mental de Gaza, Eyad El-Sarraj, dijo que las condiciones mentales de la población también se están deteriorando debido al desempleo y la pobreza, incrementados por el bloqueo de Israel sobre la zona.

Dijo que su departamento ha invitado a docenas de médicos y expertos en salud mental extranjeros, incluyendo israelitas, a la Franja de Gaza para debatir el problema, pero que Israel les negó la entrada al territorio.

“La situación de la salud mental es bastante seria en Gaza y tememos por las futuras generaciones de niños que crecen hoy en este entorno de privaciones, desespero y desesperanza”, dijo Sarraj a Reuters.

Fuente: Nidal al-Mughrabi, Agencia Reuters

Cucarachas judias extremistas haran una manifestacion en un pueblo árabe reivindicando la cobardia como base de la repugnancia sionista

El Tribunal Supremo de Israel autorizó hoy la celebración de una manifestación de judíos ultranacionalistas en la ciudad de Um El-Fahem, una de las principales ciudades palestinas, un fallo que la minoría palestina ve como una peligrosa provocación.

La intervención de la máxima instancia judicial de Israel fue requerida por los líderes ultra-radicales Itamar Ben-Gvir y Baruch Marzel, tras la negativa de la Policía a permitirles que se manifiesten en Um El-Fahem, al noreste de Tel Aviv, y donde viven unos 41.000 palestinos.

Según los dos demandantes, ellos y sus correligionarios deben tener el derecho a manifestarse en esa localidad de la misma forma que los pacifistas lo hacen frente a sus casas en los asentamientos judíos de Hebrón, ciudad de la Cisjordania ocupada y considerada por el derecho internacional como “territorio ocupado”.

De no haberla apoyado hubieran causado “un gran daño a la credibilidad del poder judicial”, y pasado el mensaje de que “lo que está bien para árabes e izquierdistas, nos está prohibido a nosotros”, declaró Ben-Gvir.

Los ultra-radicales judíos, en su mayoría colonos del distrito de Hebrón, tienen la intención de manifestarse a mediados de noviembre por las calles de Um El Fahem con banderas israelíes, alegando que es parte del territorio de Israel.

Um El Fahem es una ciudad palestina que quedó dentro del territorio reconocido de Israel en 1949, y sus habitantes forman parte de lo que comúnmente se conoce como la minoría “árabe-israelí”, compuesta por más de un millón de personas.

Pero la manifestación causa gran temor en círculos políticos y de seguridad por las consecuencias que puede llegar a tener en la zona, donde residen numerosos activistas de la también extremista “Facción Norte” del Movimiento Islámico de Israel.

El diputado Jamal Zahalka, del Pacto Democrático Árabe (Balad), calificó el fallo judicial de “legitimación del racismo”.

“Emplearemos nuestros derechos para protestar y defender Um El Fahem de estos fascistas y racistas”, aseguró Zahalka.

Otro diputado árabe, Taleb A-Sana, apeló al asesor jurídico del Gobierno israelí para que cancele la manifestación porque “está de sobra y es una provocación”.

La de los jueces, declaró A-Sana, “es una decisión desgraciada, el Tribunal se ha rendido ante un grupo extremista fanático”.

La polémica marcha se plantea poco después de que las autoridades hayan calmado los ánimos entre judíos y árabes en la ciudad de San Juan de Acre, al norte de Haifa y donde hace menos de un mes estallaron graves disturbios entre ambas comunidades.

Vuelven las ridículas manifestaciones cobardes de fanáticos sionistas que irán a provocar a un pueblo árabe con banderas de lo que algunos llaman “israel”.Obviamente estan manifestación la podrán hacer porque estaran custodiados por soldados,porque sino no tendrian los huevos suficientes de ir sin custodia a ese pueblo árabe.