Mártires de Palestina

Resistiendo la agresión del terrorismo sionista

Una cobarde cucaracha judia del “ejercito más moral del mundo” fue filmada mientras le disparaba a un palestino detenido que tenia los ojos vendados y las manos atadas.

 

Encabezado y conmocionado a muchos que se niegan a creer lo que ven sus ojos: un soldado israelí disparando a corta distancia una bala de acero recubierta de caucho contra un palestino detenido, con las manos atadas en la espalda y los ojos vendados.

“En este caso no tengo nada contra el Ejército ya que en el momento que se han enterado, han abierto una investigación interior y espero que el soldado sea castigado. Pero lo más impactante es la presencia de un alto oficial, de rango teniente coronel, al lado del palestino disparado y herido. Un ataque que se produjo hace dos semanas y si no fuera por la cámara de vídeo de la chica, no nos hubiéramos enterado”, añade Michaeli. No nos hubiéramos enterado y el soldado seguiría sirviendo como si nada. Ahora, el agresor ha sido detenido.

La escalofriante escena tuvo lugar el 7 de julio en la aldea palestina de Nilin, que junto a Bilin, se han hecho famosas internacionalmente por sus manifestaciones de protesta contra el muro que Israel construye. “El muro es una vergüenza pero si lo edificaran en Israel me daría igual. El problema es que lo hacen en nuestra aldea, robando nuestras tierras”, se quejó un palestino hace dos semanas a elmundo.es en una protesta más. Actos que acaban con heridos en ambas partes, normalmente más en el lado palestino.

Otro manifestante, el anarquista israelí Yonatan Polk, presente en estas protestas, criticó también que “el ejército israelí siempre usa una fuerza desmesurada para frenar las manifestaciones”.

La fría impunidad con la que el soldado dispara al palestino, de 27 años, fue recogida por una chica palestina desde la ventana de su casa, situada en la entrada de la aldea de Nilin. Según algunos allegados, la chica grabó estas escalofriantes imágenes borrando el material filmado de su fiesta de fin de curso.

Decenas de palestinos tienen en su poder cámaras repartidas por ‘B´tselem’ para filmar todo lo que vean y pueda servir como denuncia, ya sean en manifestaciones contra el muro o en ataques que cometen colonos israelíes en Cisjordania. Por eso, la mayoría de cámaras están en Hebrón, donde vive el sector más radical del movimiento colono, que hacen lo que les viene en gana.

El acto obliga a una investigación

Ashraf Abu Rama, el palestino de la camisa verde y los ojos vendados de Nilin, sintió en su pierna el disparo. Solo vio cómo le disparan dos semanas después. Dos semanas después y gracias a las imágenes de una operadora de cámara aficionada, el Tsáhal (Ejército de israel) ha reaccionado con este comunicado: “Es un hecho muy grave y contrario a los valores del Ejército israelí que tiene como norma la prohibición de dañar o disparar a los detenidos. Un acto como éste obliga a abrir una investigación por parte de la Policía Militar. Cabe destacar que el palestino fue reconocido inmediatamente por el doctor militar y que resultó herido de levedad siendo trasladado a su casa sin necesitar de más tratamientos médicos”.

La portavoz de ‘B´tselem’, aun en estado de’ shock’, resume: “La palestina que lo filmó no se dio cuenta de lo que tenia en sus manos y por eso tardó tanto en llegar a nuestras manos. La cámara es en este caso un arma esencial para denunciar tales injusticias. Yo soy israelí y me avergüenzo del soldado que disparó y del oficial que le encubrió. Nuestro trabajo sirve como denunia y protección de los palestinos pero también para que la mayoria de israelí se de cuenta de estas injusticias”, resume la portavoz de ‘B´tselem’.

Y lo dejamos aquí porque, como se suele decir, una imagen -en este caso un vídeo- vale más que mil palabras y yo ya he superado esta cifra.

 

Fuente: Diario “El Mundo” de España 

Julio 22, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

La historia de la limpieza étnica de Palestina

 

 

Los editores del diario de Ben Gurion se sorprendieron al descubrir que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 1948, el líder de la comuni­dad judía de Palestina parecía descuidar el aspecto militar de los acontecimientos.

En lugar de inquietarse por ello, se mostraba mucho más preocu­pado por la política interna sionista y estaba dedicado de lleno a cues­tiones de organización como la transformación de los cuerpos de la Diáspora en organismos del nuevo Estado de Israel. Su diario, resul­ta evidente, no revela ninguna sensación de temor por la catástrofe inminente o el “segundo Holocausto” que con emoción proclamaba en sus apariciones públicas.

 Entre quienes pertenecían a sus círculos íntimos, hablaba con un lenguaje diferente. Así, a comienzos de abril, presentó con orgullo a los miembros de su partido, el Mapai, los nombres de las aldeas ára­bes que las tropas judías habían ocupado recientemente. Y el día 6 del mismo mes le encontramos reprendiendo a los miembros con ten­dencias socialistas de la ejecutiva del Histadrut que cuestionaron el acierto de atacar a los campesinos en lugar de confrontar a sus patronos. Ocasión en la que dijo a una de las principales figuras de la organiza­ción sindical: “No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentamos a efendis y no a campesinos: ¡nuestros enemigos son los campesinos ára­bes!

Su diario, de hecho, contrasta radicalmente con el miedo que sembraba entre quienes le oían en reuniones públicas y, por consi­guiente, con la memoria colectiva de los israelíes. Sugiere que para entonces se había dado cuenta de que Palestina ya estaba en sus ma­nos. Con todo, tampoco estaba excesivamente confiado, y no se unió a las celebraciones del 15 de mayo de 1948, consciente de la enormidad de la tarea que tenía por delante: limpiar Palestina y asegurarse de que los árabes no pudieran obstaculizar la toma del país por parte de los judíos.

Al igual que la Consultoría, temía el resultado de los aconteci­mientos en lugares en los que existía un obvio desequilibrio entre los asentamientos judíos aislados y un potencial ejército árabe, como era el caso de ciertas zonas remotas de Galilea y el Néguev, así como de algunas partes de Jerusalén. No obstante, tanto Ben Gurion como sus colaboradores más cercanos entendían perfectamente bien que estas desventajas locales no alteraban el cuadro general: la capacidad de las fuerzas judías para tomar, incluso antes de que los británicos hubie­ran abandonado el país, muchas de las áreas que la Resolución de Partición de la ONU había asignado al Estado judío. En este contex­to, “tomar” significaba sólo una cosa: la expulsión, masiva, de los pa­lestinos de sus hogares, negocios y tierras, tanto en las ciudades como en las áreas rurales.

Poder sobre el terreno

Ben Gurion quizá no se haya regocijado con las masas judías que bailaron en las calles el día que el Mandato británico llego oficial­mente a su fin, pero sabía muy bien que las fuerzas militares judías ya habían empezado a mostrar su poder sobre el terreno. Cuando se ac­tivó el Plan Dalet, la Haganá contaba con más de 50.000 efecti­vos a su disposición, la mitad de los cuales habían sido entrenados por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Había llegado la hora de poner en marcha el plan.

La estrategia sionista de construir asentamientos aislados en medio de zonas árabes densamente pobladas, aprobada retroactivamente por las autoridades del Mandato británico, se reveló una desventaja en épocas de tensión. La llegada de suministros y tropas a estos pues­tos remotos no siempre estaba garantizada, y una vez el país estuvo en llamas, la carretera para acceder a Jerusalén por el oeste, que pasaba por numerosas aldeas palestinas, resultó particularmente difícil de proteger, lo que creó entre la pequeña población judía de la ciudad una sensación de asedio. Los judíos de Jerusalén también eran un motivo de preocupación para los líderes sionistas por una razón dife­rente: éstos pertenecían en su mayoría a las comunidades ortodoxa y mizrahi (oriental), cuyas aspiraciones y compromiso con el sionismo eran bastante tenues e incluso cuestionables.

Por tanto, la primera zona que se eligió para poner en marcha el Plan Dalet fue la de las al­deas rurales de las laderas occidentales de las montañas de Jerusalén, a medio camino a lo largo de la carretera hacia Tel Aviv. Ésta fue la Operación Najsón, que serviría de modelo para campañas futuras: las expulsiones súbitas y masivas que empleó demostrarían ser el medio más eficaz de conservar los asentamientos judíos aislados o desblo­quear las rutas amenazadas por el enemigo, como la que conducía a Jerusalén.

A todas las brigadas asignadas a la operación se les pidió que se prepararan para pasar a Mazav Dalet, Estado D, es decir, que se alista­ran para implementar las órdenes del Plan D. “Pasaréis a Estado Dalet, para una implementación operativa del Plan Dalet”, fue lo primero que se les dijo a las unidades. Y luego, “las aldeas que vais a capturar, lim­piar o destruir se decidirán consultando con vuestros asesores en asun­tos árabes y los oficiales de inteligencia”.

A juzgar por el resultado fi­nal de esta fase, a saber, la desarrollada entre abril y mayo de 1948, el consejo de éstos fue que no se perdonara a ni una sola aldea. Mientras que el Plan Dalet oficial daba a las aldeas la opción de rendirse, las ór­denes operacionales no eximían a ninguna aldea bajo ningún concepto. Con esto, el programa detallado se convirtió en la orden militar de em­pezar la destrucción de las aldeas. Las fechas se programaron de acuer­do con la geografía: la brigada Alexandroni, que se encargaría de asaltar la costa con sus decenas de aldeas, y que sólo dejaría detrás dos de ellas, recibió sus órdenes hacia finales de abril; las instrucciones de limpiar el oriente de Galilea llegaron al cuartel general de la brigada Golani el 6 de mayo de 1948, y al día siguiente se ordenó la limpieza de la primera aldea de su “área”, Shajara.

Destrucción de aldeas

Las unidades del Palmaj recibieron sus órdenes para la Opera­ción Najsón desde el primer día de abril de 1948. La noche anterior, la Consultoría se había reunido en la residencia de Ben Gurion para dar término a las directivas que recibirían las unidades. Sus órdenes fueron claras: “El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes … [y] la expulsión de los aldeanos para que se con­viertan en un lastre económico paralas fuerzas árabes”. La Operación Najsón también fue una novedad en otros aspec­tos. Fue la primera operación en la que todas las distintas organiza­ciones militares judías se esforzaron por actuar de forma conjunta como un único Ejército (con lo que se proporcionó una base a las fu­turas Fuerzas de Defensa de Israel). Y fue la primera operación en la que los veteranos judíos de Europa oriental, que dominaban el mun­dillo militar, se incorporaron a una campaña junto a otros grupos ét­nicos como los recién llegados del mundo árabe y de la Europa poste­rior al Holocausto. El comandante de un batallón que participó en esta operación, Uri Ben Ari, menciona en sus memorias que “mezclar a los judíos de la diáspora” era una de las metas importantes de Najsón. Ben Ari era un joven judío alemán que había llegado a Palestina pocos años antes. Su unidad realizó sus preparativos finales para Najsón en la costa del Mediterráneo, cerca de Hadera. Él se recuerda comparándose a los generales rusos que pelearon contra los nazis en la segunda guerra mundial. Los “nazis” en su caso eran un enorme número de campesi­nos palestinos indefensos que vivían en aldeas cercanas a la carretera que unía Jaffa con Jerusalén y los grupos paramilitares de Abd al Qa­dir al Husayni que habían acudido en su rescate.

Las unidades de Al Husayni habían estado disparando al azar contra el tráfico judío en esta ruta como represalia por ataques anteriores, y habían matado y herido a varios pasajeros. Pero los aldeanos, como ocurría por todas partes en Palestina, sólo estaban intentando continuar con su vida normal, sin conocer la imagen demonizada que Ben Ari y sus cama­radas les atribuían.

Al cabo de unos pocos días, la mayoría de ellos se­rían expulsados para siempre de las casas y campos en los que ellos y sus ancestros habían vivido y trabajado durante siglos. Los grupos pa­ramilitares palestinos a órdenes de Abd al Qadir al Husayni opusie­ron más resistencia de la que esperaba el batallón de Ben Ari, lo que hizo que la operación Najsón no avanzara inicialmente según lo pla­neado. Pese a ello, para el 9 de abril la campaña estaba terminada. (…)

Deir Yassin

La naturaleza sistemática del Plan Dalet resulta patente en el caso de Deir Yassin, una aldea pastoril y cordial que había llegado a un pacto de no agresión con la Haganá de Jerusalén, pero que estaba condena­da a desaparecer por encontrarse dentro del área que el Plan Dalet or­denaba limpiar. En vista del acuerdo que había firmado con la aldea, la Haganá decidió enviar allí tropas del Irgún y de la banda de Stern y librarse así de toda responsabilidad oficial en lo ocurrido. En poste­riores operaciones de limpieza de aldeas “amigas” ni siquiera se con­sideraría necesario emplear este ardid.

El 9 de abril de 1948, tropas judías ocuparon la aldea de Deir Yassin. Ésta se encontraba en una colina al oeste de Jerusalén, a 800 metros sobre el nivel del mar y cerca del barrio judío de Givat Shaul. La vieja escuela de la aldea funciona en la actualidad como un hospital psiquiátrico para el barrio judío que se extendió so­bre
los restos del poblado.

Al irrumpir en la aldea, los soldados judíos rociaron las casas con fuego de ametralladora, lo que mató a muchos de sus habitantes. Después de eso, se reunió a los demás aldeanos y se los asesinó a san­gre fría, los cadáveres fueron maltratados y cierto número de mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas.
Fahim Zaydan, que tenía doce años en esa época, recuerda cómo vio asesinar a su familia delante de sus ojos: “Nos llevaron uno detrás de otro; dispararon a un anciano y cuando una de sus hijas gritó, le dispararon a ella también. Luego llamaron a mi hermano Muhammad, y le dispararon enfrente de nosotros, y cuando mi madre, que llevaba a mi hermana Hudra en sus brazos, pues todavía estaba amamantando, se arrojó sobre él llorando, también le dispara­ron”.

Los soldados también le dispararon a Zaydan. Lo habían puesto, junto con otros niños, en fila contra una pared que rociaron con balas, “sólo para divertirse”, antes de marcharse. Tuvo suerte de sobrevivir a sus heridas. Investigaciones recientes han reducido el número aceptado de víctimas de la masacre de Deir Yassin de 170 a 93. Como es obvio, aparte de las víctimas de la masacre propiamente dicha, hubo decenas de campesinos que murieron en el combate, y que por tanto no fueron incluidos en la lista oficial de víctimas. Sin embargo, en vista de que las fuerzas judías consideraban cualquier al­dea palestina como una base militar enemiga, la distinción entre las personas masacradas y las muertas “en batalla” era tenue.

Basta ente­rarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio “cuantitativo” (no muy distin­to del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su mo­mento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la ca­tástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino simi­lar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse.

 

Fragmento de La limpieza étnica de Palestina. Autor: Ilan Pappé. Traductor: Luis A. Noriega Hederich. Editorial: Crítica.

 

Mayo 25, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

La Cobarde masacre de una madre palestina y sus 4 hijos por parte del repugnante ejercito sionista

Soldados del ejercito israelí mataron el lunes 28 de abril a siete palestinos, incluyendo a una madre y su bebé de un año, mientras que otros diez resultaron heridos cuando un proyectil lanzado por un tanque israelí destruyó su casa en el norte de Gaza.

Los testigos dijeron al periodista del PIC que la artillería del ejercito israelí había bombardeado y destruido completamente la casa de la familia de Abu Muaitek en la ciudad de Beit Hanun y matado a la madre y a sus cuatro hijos: Musab, de un año, Hana, de 3, Saleh, de 4, y Rudaina, de 6.

Afirmaron que el bombardeo había matado también a Ayub Attalla, de 17 años, y a Ibrahim Hajuj de las Brigadas de al Quds, el ala armada del Movimiento de la Jihad Islámica.

Debido a la enorme carencia de suministro de carburante que padece Gaza por el bloqueo de las autoridades de la ocupación israelí que paraliza todos los aspectos de la vida, los ciudadanos pidieron a todos aquellos que tuvieran coche con gasolina que acudieran al escenario del crimen del ejército israelí para evacuar a las víctimas.

 

Fuente: Palestinian Information Center

Mayo 3, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

Los palestinos se concentran en los tejados de las casas para evitar que el Ejército sionista las destruya

 

 

 

A Abu Bilal al-Yaabir no le pesaría tanto la pérdida de su casa como la del hijo que murió en febrero cuando un helicóptero israelí lo abatió con un misil no muy lejos de su domicilio en Beit Lahiya, al norte de Gaza.

Mohamed al-Yaabir militaba en las Brigadas al-Qasam, las milicias de Hamás, y todo el mundo sabe que eso a menudo puede conducir a la muerte. Unos días después, el 29 de febrero, a la una de la tarde, Abu Bilal recibió una llamada que muchos palestinos temen. La pantalla de su móvil indicaba un número de teléfono israelí, y a pesar de ello cometió la imprudencia de descolgar el aparato.”Soy de la seguridad israelí. ¿Es usted Abu Bilal al-Yaabir?”, preguntó una voz del otro lado. “Le llamo para comunicarle que dentro de cinco minutos bombardearemos su casa. Si quieren seguir vivos desalójenla inmediatamente”.

Abu Bilal, su esposa y dos de sus hijos casados, que viven en el mismo edificio de tres plantas con siete nietos, no abandonaron la flamante casa que terminaron de construir hace dos años. Sin perder tiempo, todos los miembros de la familia llamaron a los vecinos y cinco minutos después la azotea estaba llena de cientos de personas convertidas en escudos humanos y dispuestas a sacrificar sus vidas si era necesario.

“No es la primera vez que ocurre algo así”, comenta Abu Bilal cuando termina de rezar la plegaria del mediodía sobre una esterilla extendida en la azotea y orientada a La Meca. “Sólo en este barrio hay siete casas en la misma situación. Decenas de personas pasan el día y la noche en los tejados para que la aviación israelí no las destruya”.

Unos minutos después de la fatal llamada, un helicóptero Apache sobrevoló la vivienda, comprobó que había cientos de personas en el tejado y decidió no disparar. Sin embargo sí que descargó un misil de advertencia en mitad de la plaza vecina, donde todavía hay un cráter.

Amenazas telefónicas

La gente del tejado no se arredró y nadie abandonó la azotea. El Apache sobrevoló la vivienda durante algunos minutos antes de irse por donde había venido.

“Desde entonces recibo llamadas de Israel continuamente, pero cuando veo en la pantalla que es un número israelí no descuelgo el aparato”, explica Abu Bilal, de 56 años y padre de siete hijos. Por ahora Abu Bilal ha conseguido mantener su casa intacta y los agentes del Shin Bet (el equivalente al FBI israelí) tratan en vano de enviarle mensajes telefónicos con más amenazas.

“A mí no me preocupa tanto la casa como la vida. Una casa se puede reconstruir pero una vida no. Con 23 años mi hijo dio su vida luchando contra la ocupación y estoy orgulloso de ello, pero nadie va a devolvérmelo”, dice resignado.En toda la franja hay centenares de casas en una situación similar, en cuyas azoteas viven y pernoctan decenas de vecinos para impedir que Israel las destruya. Son pequeñas fuenteovejunas de solidaridad.

Abril 13, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

El ente terrorista sionista que ocupa Palestina,posee cerca de 400 bombas atómicas

                      

El padre de la bomba atómica es judío, el padre de la bomba de hidrógeno es judío. Israel entonces debe poseer bombas atómicas.

David Ben Gurión . 1956. (polaco y cofundador del Ente sionista que ocupa Palestina)

No solo viví 17 años y medio de injusta cárcel sino que viví 11 años de soledad. Cuando salí de la prisión no solo celebré mi liberación, yo celebraba que no lograron enloquecerme, no me enloquecieron, porque conozco bien el método sionista.

Mordechai Vanuno. 2005. (marroquí, ex judío, ex israelí, hoy convertido a la religión católica. Ha solicitado la nacionalidad palestina. Técnico que denunció el secreto bélico nuclear del régimen colonial de Israel.)

 

El uso de la energía nuclear no es necesariamente un encierro per se con fines bélicos, tampoco es algo de exclusivo carácter armamentista, militar y destructivo, es también una realidad de construcción y vida.

Existe el uso del recurso nuclear con fines pacíficos. Por ejemplo: en el planeta existen más de 450 centrales nucleares que producen el 16% de la electricidad mundial, tendencia que va en aumento, pues es una alternativa cada vez más solicitada por los países del mundo. Asimismo, es una fuente para el desarrollo de la agricultura, el agro y una gran contribución al desafío alimentario. Por otra parte, es un pilar en la medicina moderna, la radiofarmacología, la biología, la genética, etc; permite conocer el tiempo de formaciones geológicas y arqueológicas; ayuda a la preservación ambiental y ecológica. Otro aspecto importante es que frente a la cercana crisis mundial del agua, la energía nuclear facilita la detección de reservas de aguas subterráneas y permite la dulcificación de aguas saladas.

La utilización del combustible nuclear es una alternativa esperanzadora ante el drama del combustible fósil, ya que él mismo es el gran causante del gas que genera el aumento del efecto invernadero y el calentamiento global, etc.

La bendición y maldición reposan en la humanidad. El desnudo deseo de la conciencia humana es que ningún país utilice la energía nuclear con fines bélicos.

Hoy, de los 193 países que conforman el planeta, nueve países utilizan este recurso con fines bélicos. Los cinco países que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU son los que más inseguridad representan, ya que todos poseen bombas atómicas: Estados Unidos (cerca de 10 000), Rusia (cerca de 6 000), Francia (350), Inglaterra (200) y China (130).

Aparte, se encuentran la India (que posee cerca de 60), Pakistán (cerca de 30) y Corea del Norte (cerca de 10 bombas atómicas). Son muchos los países que renunciaron a la carrera bélica nuclear.

Ahora, el régimen colonial de Israel, fabricado en 1948, en tan solo 60 años de colonialismo ya posee cerca de 400 bombas nucleares (Avner Cohen). En la actualidad, es la tercera fuerza portadora de armas de destrucción masiva del mundo, después de Estados Unidos y Rusia, y es la única que posee armas de destrucción masiva en todo el Medio Oriente.

Esta identidad colonial de alcurnia europea inyectada en el Medio Oriente, exactamente en Palestina. Desde su nacimiento mismo es ya un paquete potencia mundial. No nace bebé, nace con barbas, bigote, habla, camina, corre, lee y escribe. Israel es un híbrido colonial de la aria Europa, EE. UU. y Canadá… Prueba de ello es que en 1967 (en apenas 19 años de haberse fabricado el régimen colonial) logró, en tan solo seis días, derrocar cinco ejércitos árabes, y hoy posee numerosas bombas atómicas…

Francia, EE. UU. e Inglaterra formaron parte en la génesis de esta carrera de terror, bélico-nuclear israelí. Ya, en el 1947, el polaco David Ben Gurión crea el departamento científico del grupo terrorista Haganah; en 1948, el ejército colonial de Israel crea el Instituto Científico Hemed Gimmel y, en 1949, comienza la búsqueda de uranio en el desierto del Neguev. En 1954, el colonialismo israelí firma un acuerdo de cooperación nuclear con EE. UU. e igualmente logra, en 1956, que Francia le construya en secreto un reactor nuclear. En 1950 y 1960, Inglaterra le vende agua pesada y asesoría. La asesoría que prestó Inglaterra fue sobre todo a través del primer presidente del régimen colonial israelí, Chaim Weizmann, judío sionista bielorruso, quien había descubierto un importante explosivo químico en 1917 y que donó al Estado británico para persuadir en la Declaración de Balfour (1917), acuerdo en el que Inglaterra se compromete a otorgar Palestina (colonia inglesa) al movimiento sionista internacional, con el fin de crear un hogar judío.

Francia extraía uranio del saqueo a sus colonias esclavas africanas para el colonialismo israelí. Posteriormente, el colonialismo israelí obtenía del ario régimen del Apartheid de Suráfrica grandes cantidades de uranio, e igualmente del mercado negro.

El régimen colonial israelí continúa su colosal industria bélico-nuclear, convirtiéndose en un secreto público, aunque no es hasta 1986 cuando el técnico israelí Mordechai Vanuno declara a la prensa británica que Israel posee 200 bombas atómicas. Las Fuerzas Armadas Americanas levanta un informe titulado: El tercer templo… llevado a cabo por el Coronel Warner D. Farr, él mismo sostiene, que Israel hoy posee cerca de 400 bombas nucleares. . http://www.vho.org/aaargh/fran/livres3/armesnucl.pdf

El colonialismo israelí jamás ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, como exigencia internacional. Pero, recientemente, han declarado que poseen armas nucleares. Lo ven oportuno declararlo ahora justificándolo ante una falsa amenaza de Irán, y así impedir el desarrollo moderno de pueblo alguno del Medio Oriente, concentrando de esta manera la hegemonía y por lo tanto mantener al resto bajo dominación. También continuar su política de limpieza étnica y expansionista en el Medio Oriente.

El químico alemán judío-sionista, Ernest David Bergmann, padre del programa nuclear del colonialismo israelí, en 1952 había manifestado: «Israel debe poseer la bomba atómica para cerciorarnos que nunca jamás seremos enviados a las cámaras de gas». Lo amargamente irónico es que Israel se ha constituido en el lugar de mayor peligro para los judíos.

Abril 12, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

Información de las cobardes actividades terroristas de los colonos judíos

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El 1 de enero, los colonos de Efrat, Navi Daniel, Eleazer y otros asentamientos del distrito de Belén, quemaron una parte de la mezquita de Hamedia en la zona de Faghour, en el pueblo de Al-Khader, situado al suroeste de Belén. Los colonos intentaron destruir el techo de la mezquita. Fueron emitidas varias declaraciones y condenas de diversas organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil profundamente preocupadas por dichas acciones contra lugares de culto. Estas acciones violan el derecho a las creencias religiosas y fueron ejecutadas para herir a los musulmanes palestinos desafiándolos en su esfera de valores.

El 4 de enero, decenas de colonos del distrito de Hebrón desfilaron del pueblo de Wadi Haska al suroeste de Halhoul. Durante la marcha, los colonos bloquearon la carretera principal e impidieron que los palestinos la utilizaran. Varios colonos arrojaron piedras a los automóviles palestinos. Los soldados que llegaron después a la zona no hicieron nada para impedir las acciones de los colonos. Este hecho tuvo lugar pocos días después de una operación militar en el barrio durante la que resultaron muertos dos israelíes y dos palestinos.

El 11 de enero, decenas de colonos del asentamiento de Kiryat Arba, al este de Hebrón, se congregaron sobre una tierra que pertenece a Mahmud al-Boti Jaber y a Ziad Hammoda Jaber, situada al oeste del asentamiento. Según los residentes de la zona, los colonos vienen a menudo a este lugar para establecer allí un nuevo fortín, lo que significa la confiscación de ocho dunums de tierra palestina. Este asunto dura desde hace cuatro años, los colonos intentan apoderarse de la tierra y las familias locales actúan para defenderse a través de varios medios: intentando presentar una interposición legal y, al mismo tiempo, con actividades de protesta coordinadas apoyadas por organizaciones locales como el Comité de Rehabilitación de Hebrón, el Comité de Defensa de la Tierra, etc. y por organizaciones internacionales como los Equipos Cristianos de Pacificación (CPT) y el Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM). La familia de Jamal Inefan, que vive muy cerca de la tierra mencionada, informa de que los colonos que se quedaron en la tierra de Jaber durante tres días, arrojaron piedras a muchas casas cercanas, incluidas las de las familias de Isafan y Abed Elhai, y apalearon a Jamil Hisham, un niño de 14 años.

El 13 de enero, los colonos de Kiryat Arba continuaron arrojando piedras y botellas de vidrio a las casas palestinas de Wadi Nassara, situadas al sur del asentamiento. Entre los atacantes había estudiantes de una escuela religiosos judía situada en el lado occidental del asentamiento.

Dichos estudiantes impidieron a los residentes usar la carretera, llamada por los colonos «el camino de las Oraciones» y persiguieron a muchos niños, con la intención de golpearlos. Al mismo tiempo, decenas de colonos que ocupan el edificio Rajabi desde marzo de 2007 (en la parte occidental del asentamiento) arrojaron piedras desde los tejados de sus casas hacia varias casas palestinas, tiendas y personas que estaban cerca del edificio. El residente Bassam Fahid Jabari informó de que su tienda fue apedreada por estos colonos, que también intentaron golpearle. Estas acciones ocurrieron a plena luz del día, ante la vista de los soldados israelíes.

El 14 enero, colonos de varios asentamientos de las colinas del sur de Hebrón, dañaron decenas de árboles que pertenecen a la tribu de Hadaleen. La acción tuvo lugar unos días después de que el ejército israelí diera la orden de demolición de nueve pozos de los residentes palestinos de la zona.

El 15 enero, colonos del fortín de Beit Hadassah en el centro de la ciudad de Hebrón, quemaron la casa de Abed al-Khaleg Sader, situada muy cerca del fortín. Los miembros de la familia de Sader informaron de que cinco colonos armados rompieron una ventana, entraron en la casa y quemaron algunos muebles. Cuando los colonos salieron, algunos vecinos se apresuraron para extinguir las llamas. Esta casa se ha convertido desde hace mucho tiempo en un blanco de los colonos, que están intentando obligar a que la familia la abandone para anexionar la casa a su fortín.

El 25 enero, en la carretera principal, cerca del pueblo de Bayt Ummar al norte de Hebrón, un colono aceleró su camión y embistió a dos palestinos hiriéndolos gravemente. Mofeed Mohammed Mahmud Khaleel resultó herido en la cabeza y a Motaz Mahoma Khaleel, de 20 años le rompió una pierna. Los dos fueron ingresados en el hospital de la ciudad. Según los residentes locales, los colonos aceleran a menudo en esta carretera y ésta no es la primera vez que ocurren hechos semejantes.

El 27 de enero, varios colonos, en cooperación con el ejército israelí, agregaron cinco nuevas caravanas rodantes a un fortín localizado en el lado occidental del asentamiento de Karmi Itzor. Este asentamiento está situado entre los pueblos de Halhoul y Bait Ummar, al norte del distrito de Hebrón. La tierra pertenece a la familia de Abu Yousef, de Halhoul. Hace un mes se instalaron las líneas de abastecimiento de electricidad y agua en el fortín. Fuentes del Comité Palestino de Defensa de la Tierra dijeron que los colonos y el ejército expandieron el fortín aunque el proceso legal sobre la tierra todavía está en el juzgado aún no se ha dictado una sentencia. La acción de los colonos demuestra, una vez más, que para confiscar tierra y ampliar sus fortines y asentamientos, pueden establecer fácilmente los hechos consumados.

El 2 febrero, cinco colonos de Kiryat Arba atacaron a Mahmoud Awni Dana, de 12 años, y a Mahmud Abed Elsamad Jaber, de 13. Los niños fueron atacados mientras caminaban por la calle principal, al oeste del asentamiento. Los dos sufrieron lesiones en las manos y en la cara.

El 4 de Febrero, colonos del fortín Ramot Yishai, en el centro de la ciudad de Hebrón, arrojaron piedras a Abed al-Kareem Haddad, de 47 años, y a su hijo de 12, Ahmed, del pueblo de Tel Rumeida situado cerca del fortín. Los dos fueron llevados al hospital de Alya. Sufrieron lesiones en varias partes de sus cuerpos. La esposa de Haddad, informó de que alrededor de 20 colonos armados de Ramot Yishai atacaron y apedrearon su casa. Los soldados israelíes que ya estaban allí sólo detuvieron a los colonos después de que terminaran el ataque.

El 21 de Febrero, el jefe del ejército israelí en Cisjordania emitió una nueva orden militar para confiscar 900 dunums de tierra que pertenece a diferentes familias de los pueblos de Dahireyya, Ramadeen y Dora, localizados en el suroeste del distrito de Hebrón. La orden está clasificada en la categoría de «ajuste fronterizo»: se confisca la tierra para construir un «muro de seguridad» alrededor del asentamiento de Eshkolot. Según el Comité Palestino de Defensa de la Tierra en Hebrón, que estudió el mapa proporcionado a los dueños de la tierra, se confiscarán sólo 900 dunums de tierra pero otros 2.400 quedarán detrás del muro de separación, lo que significa una confiscación de hecho.

El 22 de febrero, decenas de colonos organizaron una gran marcha durante las primeras horas de la noche en la calle principal al oeste de Kiryat Arba. Los colonos, en cooperación con soldados israelíes, dañaron varios automóviles estacionados a ambos lados de la calle. Los automóviles objeto de estos daños pertenecen a Waleed Khled Odah Jabaree, Najeh Ragheb Jabaree, Mohammaed i Jabaree y a la familia Qaimaree.

También el 22 de febrero, tres colonos de Ramot Yishi en Tel Rumeida, apedrearon y arrojaron basura sobre la casa de Mahoma Hamed Abu Aisha.

Nablús y norte de Cisjordania

El 15 de enero, un grupo de colonos atacó a algunos agricultores del oeste del pueblo de Bilin, situado al oeste de Ramala. Los colonos llegaron, atacaron a los agricultores y abrieron fuego sobre las cabras pertenecientes a Wajeeh Bernat. Los agricultores heridos son Farahat Bernat e Issa Abu Rahma.

El 19 enero, los colonos arrancaron alrededor de 70 olivos nuevos que pertenecen a Rateb al-Nasan, del pueblo de Mughair, situado al norte de Ramala. Fuentes locales informaron de que la tierra localizada entre los pueblos de Mughair y Kryout ya han sido varias veces objeto de ataques de colonos que viven en el área de Ramala.

El 22 de enero, un grupo de colonos armados del asentamiento de Miskiot, situado al noreste del pueblo de Tobas, atacó las casas de los palestinos del pueblo de Wadi al-Mleh, a 20 Km al este de Tobas. Los colonos atacaron con piedras a pastores y casas y les robaron tres vacas. En esta zona se han registrado muchas agresiones y ataques de los colonos durante los últimos meses. Los colonos reclaman como parte de su asentamiento, la tierra palestina de alrededor del mismo, donde los agricultores palestinos trabajaban y alimentaban a sus vacas y cabras. Según los residentes del pueblo, el ejército israelí nunca ha detenido a los colonos, a pesar de que se han presentado varias demandas legales ante el ejército y la policía israelíes.

La ausencia de una contestación de la policía permitió a los colonos perpetrar sus ataques libremente. Los residentes del pueblo no saben cómo enfrentarse a la violencia de los colonos y cada vez están más asustados.

El 1 de febrero, alrededor de 50 colonos llegaron con 12 automóviles al pueblo de Wadi Maleh, situado al norte del distrito de Nablús, en el valle del norte. Los colonos se desplegaron sobre el terreno alrededor del pueblo y obligaron a los agricultores de Hamamat a abandonar el lugar. Es la segunda vez en las últimas tres semanas que los colonos han venido al pueblo y han atacado a los granjeros.

El 13 de Febrero, colonos y soldados israelíes entraron en la tumba de José, cerca del campo de refugiados de Balata, al este de Nablús. Llegaron por la tarde y pasaron una noche allí rezando. La tumba pertenece a la Autoridad Palestina según el acuerdo de Oslo y, según el acuerdo firmado entre la AP e Israel, a los colonos no se les permite ir a visitarla. En realidad los colonos, protegidos por ejército israelí, de vez en cuando van allí a rezar. Según fuentes palestinas, en Nablús, últimamente los colonos van con más frecuencia y a menudo atacan a los residentes del lugar mientras el ejército israelí impone el toque de queda en la mayoría de los pueblos y campamentos palestinos del área, como los campos de Balata y Askar.

El 20 de febrero, los cerdos pertenecientes a los colonos del asentamiento de Ariel, al sur de la ciudad de Nablus, atacaron a Hikmat Abed al-Muti al-Reemawi, de 50 años, del pueblo de Bayt Reema en el distrito de Salfeet. Hikmat fue atacado mientras iba hacia su tierra, que está situada muy cerca del asentamiento. La víctima sufrió heridas en varias partes del cuerpo. Hikmat fue llevado al hospital Yasser Arafat en Salfeet y pasó 13 días ingresado en la UCI. Fuentes policiales palestinas de la ciudad informaron de que estas agresiones son habituales. Sobre todo en los pueblos de Wadi Qana y Dair Isteya, los cerdos de los colonos han dañado varios árboles y han atacado a los residentes. Las mismas fuentes informaron de que se han registrado varios casos y se han discutido oficialmente con la policía israelí, pero no se ha emprendido ninguna acción para impedir estas agresiones. Los colonos de Hebrón son célebres por su especial agresividad.

Fuente: Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala.

Marzo 25, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | 1 comentario

Presos sin saber por qué

Se podría pensar que el bebé llamado Yousef tiene toda su vida por delante, pero nunca se sabe cuando se trata de un niño hijo de padres palestinos de la Franja de Gaza. Además, Yousef nació en una prisión israelí.

Es el único de los nueve hijos de Fatima al-Zeq que está con su madre, dado que ella fue arrestada hace nueve meses. Pero en estos días se encuentran separados. El bebé comenzó a tener dolores de estómago y vómitos, y ha sido transferido al hospital de la prisión de Hasharon.

Fatima envió cartas a organizaciones de derechos humanos en Gaza, solicitando su ayuda para que vigilen que el bebé reciba los cuidados que ella no puede brindarle personalmente.

Sus otros hijos ignoran por qué su madre está en prisión. Las autoridades israelíes no les informaron, ni a los funcionarios palestinos. Tampoco dieron información ante una consulta de IPS. Alegan que fue detenida por “razones de seguridad”.

Según una fuente palestina, fue arrestada porque las autoridades israelíes sospechaban que podría cometer un atentado en Israel, aunque no encontraron explosivos en su poder. Otra fuente sugiere que la enviaron a prisión porque es pariente de un líder del grupo fundamentalista palestino Jihad Islámica.

Nueve meses atrás, Fatima iba a un hospital israelí para que la atendieran y tenía un permiso para hacerlo, afirman sus familiares. Pero fue arrestada en un puesto de control.

Se unió así a miles de palestinos detenidos en cárceles israelíes. No siempre se informa a sus familias las razones del arresto, si se han formulado cargos, si se dictó una condena o cuándo serán liberados.

Jumana Abu Jazar, una niña de 7 años, sabe de qué se trata. “Mi madre murió, no tengo hermanos ni hermanas. Mi padre está en prisión en Israel. Vive en una celda oscura. Lo pude ver una vez”, relató.

Jumana vive con su abuela Umm Ala’a en el campamento de refugiados de Rafah. Umm Ala’a afirma que el padre de la niña “fue arrestado por las fuerzas de ocupación israelíes en 2001, cuando regresaba a Rafah acompañando a su padre, quien había recibido tratamiento médico en el exterior. Un juez lo condenó a 18 años de prisión”.

La familia afirma que no tienen idea del delito que habría cometido. Sólo una cosa es clara: él, como muchos otros, no disparó cohetes desde Gaza hacia Israel, ni realizó acciones que Tel Aviv considera ataques terroristas. Es culpable de ser miembro de un grupo político, según creen sus parientes.

“Su delito es ser palestino”, afirmó Umm Ala’a.

Muchos palestinos son condenados sin que se hagan públicos los cargos de los que fueron acusados. Pero muchos otros permanecen en las prisiones israelíes sin que se los lleve a juicio.

Ahmad Abu Haniyah, miembro del Centro de Información Alternativa, iniciativa creada hace 20 años por periodistas israelíes y palestinos, fue arrestado en mayo de 2005 y liberado un año después. Jamás le informaron las razones de su detención, nunca se presentaron cargos contra él ni fue llevado a juicio. Esto es lo que los israelíes llaman arresto administrativo.

Israel, ocasionalmente, libera grupos de prisioneros como un “gesto de buena voluntad”, algo que le otorga una buena imagen internacional, pero se trata de personas cuya detención ya estaba llegando a su fin. Esas medidas benefician a pocos palestinos y sirven para engañar a un número aún menor.

Atia Abu Mussa lleva preso 14 años, desde que tenía 21, en la cárcel del desierto de Nafha. Todos los lunes, sus parientes y los de otros detenidos se reúnen fuera del edificio de la Cruz Roja Internacional en Gaza y realizan una vigilia por sus seres queridos.

“Mi hijo lleva una semana en huelga de hambre”, dijo Ramdam al-Baba. Fue guardia en el cuartel general del ex presidente de la Autoridad Nacional Palestina Yasser Arafat (1996-2004). “Ese fue su crimen”, señaló su padre. Las condiciones de detención son extremadamente duras: “ni siquiera puedo enviarle una carta”.

A los palestinos se les niega el recurso del hábeas corpus. Las autoridades israelíes argumentan que no es necesario en el caso de las personas bajo “arresto administrativo”. Actualmente, más de 863 han estado bajo ese tipo de detención por más de 15 años, según datos de la Autoridad Nacional Palestina.

Hay 10.400 palestinos en las cárceles israelíes, entre ellos 90 mujeres y 328 menores de 18 años. Cuarenta y seis son legisladores, en su mayoría pertenecientes al Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). Según organismos de derechos humanos israelíes, las fuerzas de seguridad recurren regularmente a la tortura.

Marzo 22, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

La impunidad del Ente sionista

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El analista Miguel Bastenier nos recuerda en un reciente escrito que a principios del siglo XX un periodista judío, Zangwill, popularizó el eslogan definitivo del sionismo: “Una tierra sin pueblo, para un pueblo sin tierra”. La “tierra sin pueblo” era Palestina, oficialmente Siria Sur, provincia del imperio otomano, y el pueblo era el judío en diáspora.

Pero en esa Palestina de mil novecientos vivía un millón de habitantes, de los que el 90% eran árabes. Los errores y malevolencias de Inglaterra tras la I Guerra Mundial, en la que desapareció el Imperio Otomano por derrota, concedieron una parte notable de Palestina al pueblo judío. A este respecto, Bastenier nos cuenta que Ilan Pappé, uno de los historiadores israelíes que han reescrito la historia del inicio del Estado de Israel sin fábulas ni mitos, ha explicado que el Plan Dalet, ejecutado por el ejército judío, limpió el terreno para que “un pueblo sin tierra ocupara una tierra sin pueblo”.

Pappé no nos cuenta una historia distinta a la de otros historiadores revisionistas del inicio de Israel, pero califica la guerra entre israelíes y árabes, previa a la fundación del Estado de Israel, como limpieza étnica. Eso es lo nuevo, que enlaza aquel tiempo con nuestros días.

Pappé relata cómo desde marzo de 1948, civiles y militares judíos pusieron en marcha el citado plan que incluyó la matanza de un centenar de aldeanos palestinos en Deir Yassin, y forzar a 250.000 palestinos de núcleos urbanos a huir. Entre fin de marzo y el 15 de mayo se “limpiaron” de palestinos doscientas localidades y la zona de Jaffa. Cientos de miles de expulsados. Pappé insiste en que el Plan Dalet fue una auténtica operación de limpieza étnica: si los palestinos no huían voluntariamente, eran expulsados por la fuerza. De un millón de palestinos, quedaron 150.000.

Sesenta años después, el gobierno de Israel pone en marcha periódicamente operaciones de represalia que recuerdan el Plan Dalet. La razón aducida es la “legítima defensa” frente a los proyectiles que guerrilleros de Hamás arrojan sobre territorio israelí con lanzamisiles artesanos. Una razón poco aceptable. La legítima defensa en un mundo civilizado que respete la legalidad es proporcionada al peligro o agresión, y un ataque de soldados israelíes, tanques, helicópteros armados y cazabombarderos es muy desproporcionado frente a kalashnikov y lanzamisiles artesanos, especialmente cuando los muertos los ponen sobre todo los civiles palestinos.

En siete años han muerto once ciudadanos israelíes por cohetes lanzados por guerrilleros de Hamás, pero en el último ataque contra la franja de Gaza, 116 palestinos, de los que más de la mitad son mujeres y niños, incluso bebés, y más de 350 han resultado heridos. En Yabalia, algunas mujeres y niños murieron en el dormitorio o en la cocina, habituales lugares de combate, como es conocido. Los últimos cohetes de Hamás causaron diez heridos leves.

El primer ministro israelí Ehud Olmert ha dicho que “si los civiles (israelíes) de Sderot no pueden llevar vida normal, tampoco podrán hacerlo los (palestinos) de Gaza”. También propio de un mandatario civilizado: la venganza de pelea de taberna. Y añadió, para convencernos de cuan civilizado es, que los ataques aéreos y terrestres contra Gaza no se detendrán ni un segundo a pesar de las críticas internacionales.

¿Y la comunidad internacional? Bien, gracias. El Consejo de Seguridad de la ONU, reunido con urgencia, condenó la escalada de violencia en la zona y decidió reunirse de nuevo. Juiciosa decisión, muy útil. Por supuesto, los miembros del Consejo expresaron su profunda preocupación “por la pérdida de vidas civiles en Gaza”. Varios países europeos y EEUU han pedido a Israel que contenga sus represalias y, a ambas partes, el fin de la violencia. El mismo hipócrita e ineficaz ritual que se pone en escena desde que Israel empezó a dejar claro que la legalidad internacional y el respeto a los acuerdos de paz le importan poco.

En tanto el grupo de presión judío de EEUU sea poderoso y los presidentes estadounidenses, demócratas o republicanos, lo teman tanto, Israel continuará impune, por más que se pase por donde quiera la legalidad y el derecho internacionales.

Pero nos queda la palabra para denunciarlo.

Fuente: Palestina Libre

Marzo 22, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

Tribunal Internacional de los Ciudadanos por Líbano: Dictamen contra el régimen sionista por crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio

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 Promovido contra las autoridades sionistas por las víctimas de la guerra del 12 de julio a agosto de de 2006 y con el apoyo de la sociedad civil libanesa, por los actos cometidos y los daños causados por aquellas a la nación libanesa.

Bruselas, 22-23-24 de febrero de 2008

Maison des Associations Internationales

Jurado:

Lilia Solano (presidente), Adolfo Abascal, Claudio Moffa (relator), Rajindar Sachar.

Veredicto Final

Dado

que a través de sus organizaciones y representantes las víctimas y la sociedad civil libanesa han nombrado un jurado internacional en tanto que tribunal independiente de cualquier Estado para juzgar los actos realizados por Israel durante la guerra de julio-agosto de 2006 según el derecho internacional y, en particular, las cuatro Convenciones de Ginebra de 1949 y el Estatuto del Tribunal Penal Internacional de 1998 (TPI);

que la sociedad civil libanesa y las víctimas de guerra también han nombrado abogados defensores a Issam Naaman, Albert Fahrat, Hassan Jouny, Mohamed Tay y, al mismo tiempo, han hecho una demanda formal a Israel, parte acusada, de que nombre abogado;

que en los días 22-23-24 de febrero de 2008 el Jurado, en las personas de Lilia Solano (Colombia), Adolfo Abascal (Cuba), Claudio Moffa (Italia) y Rajindar Sachar (India), se reunió y estableció como paso previo sus competencias ratione materiae, loci y temporis: materiae, los actos que llevaron a cabo las Fueras Armadas israelíes durante la guerra contra Líbano; loci, el territorio libanés ocupado o bombardeado por el ejército israelí; temporis, en referencia a los actos realizados durante el periodo que va del 12 de julio de 2006 al 24 de agosto de 2006, fecha en que se detuvo la agresión;

que inmediatamente después el Jurado nombró Presidente;

que el viernes 22 de febrero a las 21 horas el Jurado abrió el procedimiento comunicando a las partes su competencia jurisdiccional y los objetivos éticos que a partir de entonces constituye el Tribunal Internacional de Ciudadanos;

que el sábado 23 de febrero el Jurado:

- en primer lugar levanta acta de la ausencia bien de representantes de Israel, bien de sus defensores;

- escucha el acta de acusación pronunciada por los abogados de las víctimas y de la sociedad civil libanesa, y acepta el texto que contiene las acusaciones contra las autoridades israelíes de crímenes de guerra y contra la humanidad;

- escucha la primera serie de testimonios según la lista presentada en el anexo, permitiendo a la parte civil exponer sus preguntas y planteándole él mismo preguntas cuyas respuestas junto con la documentación y pruebas se recoge en las actas y adjunta en anexo a la presente decisión;

que el domingo 24 de febrero el Jurado oyó, en idéntico procedimiento, a los últimos testigos y expertos, con lo que concluyó el debate a las 13 horas

Considerando

1. Los Hechos

El 12 de julio de 2006 las Fuerzas Armadas israelíes invadieron Líbano, superando la «línea azul» establecida por FINUL en 1982 para delimitar los territorios sobre jurisdicción regular del gobierno de Beirut y los territorios ocupados por Israel durante la invasión de aquel año.

Las autoridades israelíes justificaban el inicio de la agresión al considerarla una “represalia” por la captura de dos de sus soldados que se había producido en el territorio bajo su control por parte de las fuerzas libanesas irregulares que desde hace tiempo operan en el sur para restablecer, más allá de la línea azul, la plena soberanía de Líbano sobre los territorios que todavía estaban bajo ocupación extranjera.

Las represalias adoptaron rápidamente la forma de una invasión terrestre por parte de las Fuerzas Armadas israelíes y a continuación, después de la fuerte resistencia de las Fuerzas Armadas Regulares libanesas que operan cerca de la frontera, de una agresión de gran magnitud por medio de bombardeos aéreos, no sólo sobre las zonas fronterizas o del sur, sino incluso sobre el valle de la Bekaa y sobre los barrios más poblados de Beirut.

Los testimonios y la documentación recogidos a lo largo de las sesiones, que confirman lo que señaló la Comisión de Investigación de la ONU de noviembre de 2006, han podido verificar que durante los acontecimientos de la guerra que se desarrolló del 12 de julio de 2006 al 24 de agosto de 2006 las fuerzas de invasión israelíes:

- efectuaron casi 7000 ataques aéreos contra un territorio desprovisto substancialmente de defensa aérea, salvo algunos aviones y una pequeña flota de helicópteros;

- mataron a más de 1.100 personas, muchas de las cuales eran niños, mujeres y ancianos;

- bombardearon, con una sistematicidad que no deja dudas respecto a la intencionalidad de los ataques, una gran parte de las infraestructuras del país, como carreteras, puentes, aeropuertos, depósitos de abastecimiento de agua, centrales eléctricas, depósitos de carburante, así como terrenos agrícolas y ganaderos;

- bombardearon alojamientos civiles, hospitales, columnas de automóviles no militares que huían, con el claro objetivo de matar al mayor número posible de civiles;

- bombardearon museos, lugares religiosos y ceremonias religiosas, como en el caso de un cortejo fúnebre;

- bombardearon pequeños supermercados de pueblos pequeños;

- atacaron pueblos y barrios sin defensa militar y llevaron a cabo castigos colectivos y represalias contra los civiles de las zonas ocupadas;

- atacaron al personal médico y sanitario libanés cuando estaban socorriendo a la población libanesa;

- durante estos bombardeos utilizaron armas prohibidas y que tenían el objetivo de causar daños inmediatos o diferidos a la población civil, niños incluidos: juguetes-bomba, bombas de fragmentación, bombas de helio y, según la declaración de uno de los testigos, bombas de uranio empobrecido: sobre este último tipo de bombas la opinión de los expertos no es unánime porque las verificaciones por medio de contador Geiger* llevadas a cabo por el propio testigo y su equipo de técnicos no han sido verificadas ni por la Comisión de Investigación de Naciones Unidas de septiembre-octubre de 2006 (que, sin embargo, verificó el uso de otros tipos de bombas) ni por la investigación realizada en ese mismo periodo de tiempo por la Asociación de Juristas Estadounidenses;

Debido a su sistematicidad, constancia y continuidad, todos los actos citados ponen en evidencia que la población civil constituyó el objetivo principal, si no exclusivo, de los ataques israelíes;

Los testimonios y la documentación recogidos durante las sesiones también pudieron verificar la magnitud aproximativa, aunque en cualquier caso considerable, de los daños bien inmediatos bien diferidos en el tiempo, de naturaleza personal, económica, medioambiental y psicológica sufridos por el pueblo libanés debido a los actos de guerra israelíes:

A) Daños a las personas: OMISSIS [omitido]

B) Daños psicológicos:OMISSIS

C) Daños económicos: OMISSIS

D) Daños sociales

A su vez, los daños económicos causaron una crisis social, reflejada en una mayor vulnerabilidad de la clase media y en el empobrecimiento de las capas ya más desfavorecidas. El paro ha ascendido hasta el 15%, frente al 8% de 2004, y la inflación se ha cuatriplicado,

E) Daños medioambientales:

El daño más importante fue causado por el bombardeo de la central eléctrica de Jiyeh (Beirut), cuyas 15.000 toneladas de petroleo se vertieron al mar Mediterráneo lo que causó una mancha de 14 kilómetros de largo por 1, 5 de ancho, con graves consecuencias para la vida marina y la actividad pesquera. Por otro lado, esta acción también estaba destinada a causar daños a la salud humana (problemas dermatológicos, cáncer, enfermedades pulmonares).

2. Derecho

A) A propósito del lanzamiento del ataque israelí y de la justificación de éste alegada por el gobierno de Tel Aviv, el Jurado considera correctas y, por lo tanto, admisibles para los fines de la definición del ataque en tanto que una agresión injustificada e ilegal, las tres consideraciones siguientes:

1) «en primer lugar, la «línea azul» no constituye una frontera internacional entre Líbano e Israel, sino simplemente una línea de demarcación trazada por la FINUL que ha sido discutida en varios puntos por las autoridades libanesas”: a este respecto hay que recordar que en el momento de la invasión Israel ocupaba una zona libanesa conocida como “granjas Chaaba”»;

2) «en su artículo 4 la Convención de Ginebra sobre el tratamiento de prisioneros de guerra había situado a las formaciones irregulares (por ejemplo, los movimientos de liberación nacional) bajo protección internacional. Dicha protección continúa siendo válida tanto si estas formaciones llevan a cabo sus operaciones en el interior de su territorio nacional como si tienen lugar en el territorio del ocupante. Esto implica que su radio de acción puede extenderse a todo el espacio territorial del enemigo»;

3) «Además, estas estipulaciones permiten a toda resistencia llevar a cabo sus operaciones en zonas que no forman parte del territorio del ocupante, sino incluso de una tercera parte, siempre que estas zonas se encuentren bajo su control».

Aparte de la evidente desproporción entre la acción de captura de dos soldados y la “reacción” que se concretizó en la enumeración catastrófica de las acciones de “represalia” israelíes ya referidas, esto quiere decir que la invasión del 12 de julio de 2006 no tenía ninguna justificación o legitimidad en el seno de la Carta de Naciones Unidas y de la Convención Internacional de Ginebra. Al contrario, constituyó un acto de guerra no declarado y como tal contrario al derecho internacional, enésimo ejemplo de reincidencia del Estado de Israel desde 1948 a nuestros días, tal como lo corroboran todas las resoluciones de la ONU no acatadas por Israel:

B) según la propuesta del Acta de Acusación, los actos llevados a cabo por las Fuerzas Armadas israelíes durante los acontecimientos de guerra que tuvieron lugar del 12 de julio de 2006 al 24 de agosto 2006, tal como han sido verificados durante las sesiones, constituyen claramente crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en violación de las Convenciones de Ginebra de 1949, del Estatuto del Tribunal Penal Internacional de 1998 y del Protocolo A de 1977.

En particular, es evidente que estos actos constituyeron un “ataque prolongado” y “sistemático contra poblaciones civiles” tal como lo define el artículo 7 del Estatuto del Tribunal Penal Internacional (”crímenes contra la humanidad”) y, precisamente, por el subparágrafo 1, puntos a, b, d, e (los dos últimos se aplican en primer lugar a obligación de huir que se impuso a la población que estaba bajo los bombardeos y en segundo lugar, a los ataques a los convoys de automóviles civiles con los que se hacía esta huida).

También es evidente que los mismos actos constituyen una violación del artículo 8 del mismo Estatuto (”crímenes de guerra”) y de las Convenciones de Ginebra a la que se refieren por haber:

- “causado voluntariamente grandes sufrimientos o graves lesiones a la integridad física o a la salud” de la población civil (subparágrafo 2, a, III)

- provocado la “destrucción de bienes no justificada por necesidades materiales y realizada a una enorme escala ilegal y arbitrariamente” (2, a, IV) ;

- dirigido “deliberadamente ataques contra poblaciones civiles en tanto que tales o contra civiles que no participaban directamente en las hostilidades” (2, b, I) ;

- dirigido “deliberadamente ataques contra propiedades civiles, es decir, propiedades que no eran objetivos militares (2, b, II) ;

- dirigido “deliberadamente ataques contra personal, instalaciones materiales, unidades o vehículos utilizados en el dominio de una misión de ayuda humanitaria” (2, b, III);

- lanzado “deliberadamente ataques sabiendo que la consecuencia de estos iba a ser la pérdida de vidas humanas entre la población civil y lesiones a civiles, daños a propiedades civiles o graves daños a largo plazo al medioambiente natural, daños que serían manifiestamente excesivos en relación al conjunto de las concretas y directas ventajas militares previstas” (2, b, IV) ;

- bombardeado “pueblos, viviendas o construcciones que no estaban defendidas y que no constituían un objetivo militar” (2, b, V) ;

- dirigido “intencionadamente ataques contra edificios dedicados a la cultura, la educación, el arte, la ciencia…, contra monumentos históricos, hospitales…” (2, b, IX) ;

- utilizado “proyectiles que se expanden o se introducen fácilmente en el interior del cuerpo humano” (2, b, d, e XIX), o bien armas, proyectiles, materiales… que tienen la característica de causar… sufrimiento innecesario, o que por su misma naturaleza golpean de manera indiscriminada, violando el derecho internacional” (2, b, XX);

- difundido por medio de aviones escritos dirigidos a la población civil de todas las edades, amenazándola con que en caso de no abandonar sus viviendas y zonas de residencia, sería bombardeada indiscriminadamente, con lo que se ejerció una amenaza premeditada de castigo colectivo (2, b, XII y,además, Protocolo A de 1977)

C) Los actos realizados por las Fuerzas Armadas israelíes durante los acontecimientos de guerra que se desarrollaron del 12 de julio de 2006 al 24 de agosto de 2006, tal como se han verificado en las sesiones antes citadas, constituyen también una violación evidente del artículo 6 del Estatuto del Tribunal Penal Internacional (”crimen de genocidio”) y del artículo 2 de la Convención de 1948 para la prevención y prohibición del genocidio. En efecto, no es correcto dejarse intimidar por la gravedad de la acusación ahí donde está presentes los elementos decisivos de ésta.

En verdad, las consideraciones que llevan a juzgar a Israel culpable no sólo de crímenes de guerra y de crímenes contra la humanidad, sino también de crimen de genocidio en relación a la guerra contra Líbano de 2006, son las siguientes:

1) la codificación de este delito en el Estatuto del Tribunal Penal Internacional, retomado directamente por la Convención de Ginebra de 1948 y, por lo tanto, del Tribunal de Nuremberg, llevan a permitir la atribución a muchos, si no todos, de los conflictos de nuestra época que se caracterizan, como sabemos, por un nivel tecnológico de armamento de guerra tan alto que en estos mismos conflictos siempre se acaba por dañar más a las poblaciones civiles que a las Fuerzas Armadas: en efecto, el artículo 6 de dicho Estatuto se afirma que una serie de actos típicos de la actividad de guerra, como “matar a miembros del grupo” o “causar lesiones graves a la integridad física o psíquica de personas que pertenecen a un grupo” se convierte en crímenes de genocidio si se realiza “con la intención de destruir, en su totalidad o en parte, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”, definición esta última en la que la “intención” siempre es, en todo caso, fácilmente demostrable en el caso de la destrucción de una “parte” del «grupo nacional ….» (y no de la totalidad, como exigiría la definición extrema del término: genocidio, esto es, exterminio de un pueblo hasta su desaparición).

2) En el caso de quo, la guerra de Israel contra Líbano de 2006, “la intención” de Israel de destruir “en parte” al “grupo nacional” libanés ha sido ampliamente demostrada en el curso de las sesiones por medio de todos los testigos y de toda la documentación y pruebas suministradas: y, por consiguiente, en una época en la que el genocidio es una fácil acusación no sólo mediática sino incluso potencialmente basada en la antes citada «amplia» codificación de este crimen, por ejemplo en el artículo 6 del Estatuto del TPI (con el fin de demonizar a cualquier país que no sea “politically correct” ni conforme al nuevo orden internacional postbipolar israelo-estadounidense), en este caso, Líbano y esta guerra – el ataque israelí de julio-agosto de 2006 – caen sin la menor duda en la fattispecie penal del “crimen de genocidio”. Y así, este crimen es admisible por este Jurado y se puede atribuir a Israel en razón de la sistematicidad con la que las Fuerzas Armadas israelíes ha realizado sus ataques esencialmente contra civiles, matándolos (”a”), causándoles “lesiones graves para integridad física o psíquica” (”b”) y sometiéndolos ” deliberadamente… a unas condiciones de vida tales que comportaban la destrucción física, total o parcial, del propio grupo” (”c”): las bombas prohibidas, en particular las de fragmentación y los juguetes-bomba, constituyen la prueba más aplastante del genocidio perpetrado por Israel contra la nación libanesa,

Por todos estos motivos

el Jurado del Tribunal de los Ciudadanos para Líbano, siguiendo el derecho internacional convencional y de costumbre, y las normas imperativas contenidas en las Convenciones de Ginebra de 1948 y 1949, en el Protocolo A de 1977 y en el Estatuto del TPI de 1998, constatando los enormes crímenes cometidos por Israel (bombardeos y destrucción indiscriminados, asesinato de más de mil personas incluidos niños, mujeres y ancianos, daños enormes a la vida económica y social), declara a las autoridades israelíes responsables de la guerra contra Líbano de 2006 y culpable de los siguientes crímenes internacionales:

1.crimen de guerra

2.crímenes contra la humanidad

3.crimen de genocidio

* Los contadores Geiger son los utilizados para medir la radiación (n. de la t.)

Fuente: Palestina Libre

Marzo 11, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | No hay comentarios

El mundo observa de manera complice,como el cobarde sionismo masacra a civiles en la castigada Gaza

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 La Franja de Gaza, en especial, el campo de refugiados de Jabaliya vivió ayer una dramática y sangrienta jornada que se saldó con la muerte de, al menos, 60 personas, entre ellas, un buen número de niños. Otras 150 resultaron heridas de diversa consideración. El responsable del servicio de urgencias alertó del desastre humanitario que se avecina en este territorio palestino, donde las ambulancias ni siquiera pueden circular por falta de combustible.

El Ejército israelí no ha dado ni un minuto de tregua a la Franja de Gaza. El número de fallecidos aumenta sin cesar y ya son más de 80 las personas que han perdido la vida desde el miércoles.En la noche del viernes al sábado, los habitantes de este territorio palestino volvieron a escuchar el ruido de los aviones y el lanzamiento de misiles. Uno de ellos cayó sobre una casa situada al este del campo de refugiados de Jabaliya, en el norte de la Franja. El resultado: dos hermanas muertas; Salwa de 13 años y Samash Assalia, de 17. En otro ataque aéreo fallecieron un padre y su hija de 19 años. Poco después, las víctimas serían una adolescente de 15 años y su hermano de 16. Los disparos de las tropas sionistas también alcanzaron la vivienda del doctor Wahid Badawi, que murió al recibir uno de los tiros. Y, más de un centenar de palestinos resultaron heridos. Son tan sólo una muestra de la sangrienta jornada que ayer se vivió en Jabaliya, Beit Hanun y en el barrio de Sajaiya, en la Ciudad de Gaza.

Según los últimos balances, al menos, 60 personas fallecieron y más 150 requirieron atención sanitaria en una Gaza sometida a un férreo bloqueo y al borde de la emergencia sanitaria desde hace meses. 20 de los heridos estaban en estado grave.

El doctor Muawiya Hassanein, jefe de los servicios de urgencia del Ministerio de Sanidad, resaltó que los servicios sanitarios están desbordados: «No nos podemos desplazar con facilidad. 12 de nuestras ambulancias están inutilizadas por falta de carburante y las otras están acordonadas por el Ejército».

En este sentido, vaticinó un desastre humanitario por falta de combustible y equipamientos médico en los hospitales.

«Abren fuego contra todo»

La ofensiva militar comenzó antes del amanecer cuando tanques israelíes, apoyados por helicópteros, entraron en Jabaliya. En declaraciones a la cadena qatarí Al Jazeera, Tariq Dardouna denunció el ataque deliberado contra civiles. «El Ejército está abriendo fuego contra todo, incluyendo niños y viviendas. Hay niños heridos sangrando en el interior de sus casas», relató.

«Vivimos un ambiente de guerra total», resumió Abu, de 40 años, residente en Jabaliya.

En los enfrentamientos que le siguieron a esta nueva incursión, murieron dos soldados -otros siete, entre ellos, un oficial sufrieron heridas- y tres cohetes artesanales lanzados por milicianos alcanzaron la ciudad costera de Ashkelon -a 10 kilómetros de la Franja- hiriendo levemente a siete personas.

Pese a las dimensiones de la tragedia, el Gobierno israelí no tiene intención de parar. El viceministro de Defensa, Matan Vilnai, advirtió que están contemplando intensificar los ataques. «Mientras continúe la escalada de eventos, aumentan las posibilidades de que empleemos una fuerza más contundente», afirmó. Dijo que «no hay nada nuevo» en estas incursiones aéreas y terrestres «excepto la tensión de estos últimos días».

«Llamo a esto una operación ampliada y no una gran operación terrestre. Actuamos sobre todo con la aviación aunque también recurrimos a las fuerzas terrestres», afirmó Vilnai a la radio pública israelí.

Por su parte, el ministro de Medioambiente y miembro del gabinete de seguridad, Gideon Ezra, reiteró que «es necesario eliminar a todos los implicados en el lanzamiento de cohetes, incluyendo a Ismail Haniyeh».

Desde su exilio en Siria, el líder de Hamas Khaled Meshaal calificó de «verdadero holocausto» los ataques contra civiles. «Acuso a Israel de llevar a cabo un verdadero holocausto contra el pueblo palestino desde hace décadas», manifestó en una comparecencia en Damasco.

Acusaciones a Occidente

También arremetió contra los países occidentales: «Es una vergüenza que intentéis culpar al pueblo palestino mientras permanecéis callados ante el holocausto de Gaza. El pueblo palestino es la víctima e Israel el agresor, el verdugo», insistió. Añadió que no tienen «otra opción que afrontar el combate que nos han impuesto».

Dejó claro que si el Ejército entra en Gaza, un millón y medio de palestinos combatirán «con el arma de la fe», si bien se mostró dispuesto a responder a cualquier iniciativa de paz, siempre y cuando Israel detenga sus agresiones.

Denunció que la mayoría de las víctimas son mujeres, niños y ancianos y que los bombardeos han destruido casas de civiles y no posiciones de Hamas. «Ni siquiera se han salvado las ambulancias o periodistas. Quieren arrasarlo todo. Israel quiere apoderarse de la tierra y los santuarios palestinos», incidió.

Dirigiéndose a los países árabes, Meshaal alertó de que «el verdadero peligro para la seguridad viene de Israel, no de Hamas. El pueblo palestino no representa una amenaza».

A la Autoridad Nacional Palestina, en manos de al Fatah, le acusó de legitimar esta ofensiva al asegurar que Hamas acoge a miembros de al Qaeda. Aún así, se mostró abierto a «analizar con al Fatah y con el corazón abierto todos los asuntos en cualquier país árabe» si no se imponen condiciones previas.

El portavoz del movimiento islamista, Sami Abu Zuhri, también empleó el calificativo de «genocidio» para describir el asalto a Jabaliya. Asimismo, acusó a «partidos regionales e internos» de estar implicados en el conflicto así como en «la conspiración israelí».

Por su parte, el presidente de la ANP, Mahmud Abbas, reclamó una «reunión de urgencia» del Consejo de Seguridad de la ONU. «Lo que está ocurriendo es más que un holocausto. Es muy lamentable», destacó en una rueda de prensa en Ramallah.

«Los niños de apenas cinco meses de edad están siendo bombardeados por el Ejército. Le decimos al mundo que vea esto con sus ojos y juzgue por sí mismo lo que está ocurriendo y quién es el terrorista internacional», remarcó.

También pidió el cese del lanzamiento de cohetes porque «no ayudan a poner fin al sufrimiento de nuestro pueblo o evitar más desastres».

El objetivo, civiles
Eissam Younis, director del centro de derechos humanos Ali Mizan, denunció que el Ejército «ataca a los civiles de manera sistemática y deliberadamente», al tiempo que criticó el «mutismo» de las grandes potencias.
respuesta
Grupos armados palestinos lanzaron más de 50 cohetes y tres misiles de tiempos de la Unión Soviética contra Israel alcanzando la ciudad costera de Ashkelon. Siete personas resultaron heridas, según el Ejército israelí.
manifestación
Cerca de 300 personas se manifestaron en Ramallah (Cisjordania) bajo el lema «Stop a los ataques contra Gaza». Los movimientos palestinos marcharon juntos portando imágenes de los niños muertos. En los campos de refugiados de Líbano también hubo protestas.
19 niños muertos
Rana el Hindi, de Save the Children, afirmó que «en los últimos tres días han muerto 19 niños», mientras que el número de menores heridos «aumenta cada día». «Cuando hablamos con ellos sobre sus miedos, siempre nos expresan su temor a una nueva invasión», relató a Al Jazeera.
La ANP suspende las negociaciones «que han quedado enterradas bajo las casas destruidas»

La dirección de la Autoridad Palestina anunció ayer que suspende las negociaciones de paz con Israel en señal de protesta por la ofensiva del Ejército en la Franja de Gaza. El negociador jefe de la Autoridad Palestina y ex primer ministro Ahmed Qorei notificó la decisión a su contraparte israelí, la ministra de Asuntos Exteriores israelí, Tzipi Livni. Qorei, dijo que varios dirigentes de la ANP, incluidos su presidente, Mahmud Abbás, habían recomendado suspender las actuales conversaciones de paz durante una reunión especial convocada ayer por la tarde en la sede gubernamental de Ramallah.

Qorei, que calificó de «masacre de civiles, mujeres y niños, un asesinato colectivo, y genocidio» las últimas operaciones israelíes en la Franja. Saeb Erekat, uno de los principales negociadores palestinos, confirmó que las conversaciones de paz con Israel «han quedado enterradas bajo las casas destruidas de Gaza». «El procesó de paz ha sido arruinado por las agresiones israelíes. ¿Qué negociaciones son posibles en tales condiciones?», añadió.

Antes de confirmarse esta decisión, Livni prometió que el Ejército proseguiría con sus operaciones en Gaza a pesar de las amenazas de la Autoridad Palestina de suspender las conversaciones. «Incluso si los palestinos suspendieran las conversaciones, ello no afectaría en modo alguno a las decisiones o las operaciones que lleva a cabo Israel», afirmó. «Desde el principio esto estaba en la base de las conversaciones con los elementos moderados de la Autoridad Palestina», dijo Livni. Varios comités técnicos integrados por expertos israelíes y palestinos tenían previsto iniciar una serie de reuniones hoy, y el próximo martes el presidente palestino, Mahmud Abbas, se reunirá con el primer ministro Ehud Olmert.

Ante el aumento imparable de víctimas mortales, varios países pidieron el fin de los ataques aunque, el foco de sus críticas estuvo fijado, principalmente, en Hamas. Es el caso, por ejemplo de Canadá. Su canciller, Maxime Bernier, acusó al movimiento islamista y a otros grupos palestinos del «creciente número de cohetes disparados a Israel y están determinados a atacar a civiles y crear más inestabilidad y miseria. Estas acciones son deplorables».

Fuente: Diario Gara

Marzo 2, 2008 Publicado por AbdelAziz | Terrorismo Sionista | | 2 comentarios