“Nos estamos muriendo lentamente”

“Israel” ha apretado aún más las tornas a Gaza, donde algunas zonas están completamente sumidas en la penumbra ya que la falta de carburante paró hace 25 días la única central eléctrica de Gaza.

Los cortes de electricidad afectan a todas las actividades que dependen de la electricidad ya que las restantes fuentes de electricidad proporcionadas por Israel y Egipto no pueden satisfacer las necesidades de toda Gaza. Se ha visto afectada el agua potable y de regadío, así como el alcantarillado, lo que supone un grave peligro sanitario. Esta falta de energía ya significa que millones de litros de aguas residuales están contaminando a diario el mar Mediterráneo.

Israel también está privando de comida al millón y medio de palestinos que habitan en Gaza. Según el Comité Popular contra en Bloqueo, no hay suficiente cantidad de productos alimenticios básicos como leche, harina, aceite, carne, arroz y verdura. Según algunos datos, sólo el 15% de los alimentos que necesita Gaza está entrando a través de los pasos fronterizos controlados por Israel.

También se niega a los palestinos de Gaza el derecho a recibir tratamiento médico. En Gaza han desaparecido las medicinas básicas, incluyendo las necesarias para tratar la diabetes, las enfermedades cardiacas, el asma y otras enfermedades crónicas. También faltan medicinas para el tratamiento del cáncer y de enfermedades renales y hepáticas. Hay escasez de material de esterilización y desinfectantes, así como de otros productos necesarios para un tratamiento médico adecuado de los pacientes. Aparatos que significan la vida o la muerte para los pacientes de Gaza están dejando de funcionar porque Israel no permite importar sus piezas de recambio. Los médicos tendrán dificultades incluso para diagnosticar a los pacientes porque los cortes de electricidad han dañado los aparatos de escáner y de rayos X de los hospitales de Gaza.

La población de Gaza depende casi por completo de la ayuda humanitaria ya que Israel les ha denegado en derecho al trabajo desde que empezó a imponer el bloqueo a la Franja hace dos años. Pero ahora incluso se prohíbe la entrada de la mayoría de la ayuda humanitaria e Israel ha restringido drásticamente la ayuda de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos, la UNRWA (en sus siglas en inglés). Con una UNRWA a la que se impide distribuir la ayuda alimentaria a sus cientos de miles de beneficiarios (la mayoría de los habitantes de Gaza son descendientes de los refugiados que fueron obligados a abandonar sus casas y propiedades en lo que ahora es Israel hace 60 años), el hambre generalizada no es una cuestión de si sino de cuando.

Israel se ha asegurado de que no sólo es la población humana de Gaza la que está pasando hambre sino también sus animales. Durante cuatro semanas Israel no ha permitido importar pienso cuando se necesitan 150 toneladas al día. El sector agrícola de Gaza, que ya sufre desde que hace un año y medio Israel empezó a impedir la exportación de los productos alimenticios de Gaza, se ve gravemente afectado por la falta de vacunas, semillas, insecticidas y fertilizantes.

Gaza se ha convertido en un lugar en el que es imposible una vida normal. “Ya no puedo más”, dice Khalil Barakat, un refugiado de mediana edad del campo de refugiados de la Playa . “En Gaza estamos enjaulados como animales. Si tuviera una oportunidad de emigrar para vivir el resto de mi vida en paz, me encantaría hacerlo”.

Este escritor preguntó a una vieja amiga, una joven madre llamada Um Muhammad Abu Ouf, cómo se había visto afectada su familia por el bloqueo. Mientras la oscuridad se cernía sobre la calle al-Muktar de la ciudad de Gaza me contestó: “El bloqueo se ha convertido en una pesadilla diaria, de día y de noche. Hay cortes de electricidad y eso asusta a mi hijo de 11 años. Hace que viva en unas condiciones que no son seguras para él. Estoy tratando de encontrar algo de comida que le dé fuerzas. Fui a muchos almacenes y tiendas, pero en vano. Ni pude encontrar comida ni artículos de primera necesidad para mi hijo ya que faltan muchos productos básicos necesarios para los niños, como leche, pañales y demás cosas”.

Por su parte, Nahed Deeb, que temía que se avecinara una época de hambruna, se sentía igualmente frustrado: “Nos estamos muriendo lentamente y nadie hace nada para evitarlo. Perdí mi trabajo hace ocho años y dependo de la ayuda irregular. Lo mismo le pasa a cientos de miles de personas en circunstancias normales. Sin embargo, las personas pobres como yo ya no tienen ningún tipo de ayuda”.

No es probable que los habitantes de Gaza vayan a tener un respiro en el castigo colectivo impuesto por Israel que es este bloqueo ya que el ministro de Defensa israelí anunció recientemente que los pasos fronterizos de Gaza permanecerían cerrados hasta nuevo aviso. Esta semana la armada israelí también impidió a un barco libio cargado con trescientas toneladas de comida llegar a la costa de Gaza con el pretexto de que el barco transportaba armas. Sin embargo, se espera que un barco de Qatar parta de Chipre para intentar entregar ayuda humanitaria a Gaza y también se espera que barcos de Turquía, Kuwait, Yemen y Jordania traten también de romper el bloqueo, y los dirigentes palestinos en Israel han prometido hacer lo mismo este fin de semana.

Si el objetivo del bloqueo es presionar a los palestinos de Gaza para que renuncien a sus derechos, Israel se encontrará como resistencia, como afirma un habitante de la Franja que se identifica a sí mismo como Muhammad: “Hace 60 años que somos pacientes. Hemos sufrido tiempos más crueles que estos. Así que, ¿por qué rendirnos este año? Tenemos que ser firmes y pacientes, y acabaróna por levantar el bloqueo”.

Sameh A. Habeeb es fotoperiodista, activista humanitario y pacifista residente en Gaza, Palestina. Es escritor freelance para varias páginas web de información.

Enlace con el original: http://electronicintifada.net/v2/article10008.shtml

 

Fuente: Rebelion

El desastre en Gaza

Un millón y medio de personas están atrapadas en la franja de Gaza. El territorio sufre el cierre hermético de sus pasos fronterizos desde que el Ejército israelí realizó una primera incursión el pasado 4 de noviembre en la que murieron cuatro milicianos palestinos. Desde entonces, durante 17 días, mientras los almacenes de productos básicos de la UNRWA (el organismo de la ONU para los refugiados palestinos en Oriente Próximo que abastecía a 750.000 personas) se quedaban vacíos, los milicianos de las diferentes fracciones palestinas se organizaban para lanzar cohetes caseros Kassam contra localidades del sur de Israel.

Ante la medida y poco efectiva protesta -para no herir sensibilidades- de los gobiernos occidentales, la ONU no ha podido reprimir hablar en voz alta de la realidad a la que se enfrentan en el interior del territorio palestino desde hace días. “Es uno de los peores períodos que hemos pasado porque nunca habíamos experimentado tantos días sin que entren mercancías a Gaza, ni habíamos tenido nuestros almacenes de abastecimiento vacíos. El problema es que durante los meses de la tregua esperábamos que como la tregua estaba controlada, que habría una respuesta, que las fronteras estarían abiertas”, declaró Karen Koning Abuzyad, comisaria general de la UNRWA durante la asamblea general de donantes celebrada el martes en Amman.

No hay comida

Las familias se racionan lo que les queda, a la espera de que el bloqueo continúe. Ya sólo los niños mantienen varias comidas al día, sacrificándose sobre todo las mujeres para que los hombres sigan alertas y respondan al nuevo enfrentamiento israelí. “Una de las mujeres en el centro de distribución intentaba coger algunos alimentos, pero no había nada… no le podíamos dar nada porque no hay comida, y nos dijo: ¿Qué es lo que se supone que debo hacer? No tengo comida en casa, tengo 5 hijos, tengo familiares dependientes de los que debo ocuparme… esa es la cuestión: si no les damos comida, no tienen nada, porque se les ha acabado”, comentó Koning Abuzyad tras confirmar que llevaba semanas intentando que las autoridades israelíes la reciban.

La presión cae sobre el gobierno israelí que mantiene un dramático pulso en el que la principal víctima es la población civil, pero también sobre el movimiento islamista Hamás, que desde junio de 2007 gobierna con mano férrea el territorio pero que ha sido incapaz de frenar las acciones violentas de grupos como las Brigadas An Nassar o las Brigadas Abu Ali Mustafa.

Los esfuerzos diplomáticos en el mundo árabe siguen siendo poco efectivos. Desde la Liga de los Países Árabes no son capaces de ponerse de acuerdo para impulsar una acción conjunta, y acciones individuales como la del rey Abdullah de Jordania, que el martes se entrevistó con el primer ministro Ehud Olmert y con el ministro de Defensa israelí, Ehud Barak, para intentar encontrar una salida al conflicto, también caen en saco roto.

Los milicianos palestinos siguen lanzando cohetes, los alimentos y medicinas siguen sin entrar en Gaza, un tercio de la población lleva días sin electricidad porque no hay petróleo en el territorio, y el cuentagotas que supone el contrabando por el paso de Eretz apenas llega a unos pocos.

Las organizaciones no gubernamentales, sustento importante para la población palestina, también están bloqueadas. Desde el otro lado de la frontera denuncian que Israel incumple el derecho internacional como potencia ocupante al no proteger el bienestar de la población civil. Y 21 organizaciones internacionales de la plataforma AIDA (Association of International Development Agencies), entre las que están Acción contra el Hambre, Oxfam Internacional y Care, piden hoy en un comunicado a la comunidad internacional y a Israel que les permitan reanudar su labor en el territorio palestino para evitar una catástrofe humanitaria.

 

Fuente: Palestina Libre

Condena a la Inhumana Agresión a la Población Civil Palestina en la Franja de Gaza

La ASAI (Asociación Argentino Islámica) de La Plata y el HOGAR ARABE ARGENTINO de Berisso, condenan la inhumana agresión a la que está siendo sometida la población civil Palestina en la Franja de Gaza.

Casi 1.500.000 personas son privadas en estos momentos de agua, electricidad, alimentos, medicamentos, entre otros elementos básicos para la supervivencia, tornándose catastrófica la situación humanitaria para hombres, mujeres, ancianos y niños.

Desde nuestras Entidades y en nombre de la comunidad árabe islámica que representan repudiamos esta nueva muestra de los verdaderos fines del Estado Sionista de Israel, que desde 1948 viene llevando a cabo una política de ocupación, humillación, sumisión, exilio y muerte al pueblo palestino, originario de esas Sagradas Tierras. Tampoco creemos que ninguna nueva excusa dada a la opinión pública mundial sea valida para cometer semejante acto de barbarie y terror en contra de civiles.

También rogamos por una solución inmediata a este nuevo hecho de vergüenza y terror avalado, como tantos otros, por los EEUU y su servil y decorativo organismo de Naciones Unidas, junto al silencio cómplice de muchos países de la región como del mundo que descaradamente se dicen amantes de la paz, la libertad y los Derechos Humanos.

Por último, solicitamos de los medios una mayor difusión sobre lo que está ocurriendo en Palestina, ya que lamentablemente notamos que solo unos pocos cumplen con informar esta triste realidad.

ASAI Asociación Argentino Islámica

H. C. Directivas: ASAI y HOGAR ARABE ARGENTINO:

EMIR JALIL – DR. OSVALDO CHAMAS – ADRIS JALIL – DR. ABU DHAR MAIZ – SHEIJ ABDALA MADANI

Fuente: Centro Independiente de Noticias-Argentina

Las autoridades de la ocupación sionista ejecutan un “holocausto agrícola” contra los olivos palestinos

El Ministro palestino de Agricultura Dr. Mohammed Ramadan al-Agha acusó el martes a las autoridades de la ocupación israelí de perpetrar un holocausto agrícola en Palestina con el propósito de destruir la cosecha de aceitunas de este año.

Citó las persistentes agresiones de los soldados y colonos ocupantes israelíes contra los granjeros palestinos, especialmente en Cisjordania, incluido el Valle del Jordán y la ocupada ciudad de Jerusalén, entre otras ciudades.

En una conferencia de prensa ofrecida en Gaza sobre la cuestión, Agha acusó a los soldados ocupantes de ayudar a los colonos bloqueando el paso de los granjeros palestinos y negándoles el acceso a sus tierras.

Declaró que esas prácticas israelíes acarrearían este año grandes pérdidas a los productores de aceitunas, que se añadirán también a las pérdidas infligidas como consecuencia de la quema de olivos y la confiscación de sus tierras por las tropas del ejército ocupante y los colonos armados israelíes.

Pero a pesar de todas esas medidas israelíes, Agha aseguró que los granjeros palestinos permanecerán inquebrantablemente unidos a sus tierras, subrayando que el olivo representa “la tierra, el honor, las raíces y la historia” del pueblo palestino.

También afirmó que su ministerio preservaría la estabilidad de los precios del aceite de oliva en el mercado local de la misma forma en que lo viene haciendo desde hace dos años, prohibiendo la importación de aceite de oliva extranjero.

El ministro también hizo un llamamiento a los granjeros palestinos para que se mantuvieran vigilantes y no se dejaran engañar por los comerciantes israelíes, quienes, según Agha, explotan la desesperada situación económica de los granjeros palestinos y les compran el aceite de oliva a precios ínfimos para después venderlo en el mercado exterior a precios muy superiores.

El aceite de oliva palestino es famoso por su excelente calidad y está clasificado como uno de los mejores del mundo.

A este respecto, Agha agradeció a los simpatizantes extranjeros el apoyo prestado a los granjeros palestinos y su ayuda en la recogida de la aceituna, instando a las organizaciones de beneficencia árabes y extranjeras a dar prioridad al aceite de oliva a la hora de comprarlo y comercializarlo en los mercados locales y extranjeros.

Fuente: The Palestinian Information Center

Una cobarde cucaracha judia del “ejercito más moral del mundo” fue filmada mientras le disparaba a un palestino detenido que tenia los ojos vendados y las manos atadas.

 

Encabezado y conmocionado a muchos que se niegan a creer lo que ven sus ojos: un soldado israelí disparando a corta distancia una bala de acero recubierta de caucho contra un palestino detenido, con las manos atadas en la espalda y los ojos vendados.

“En este caso no tengo nada contra el Ejército ya que en el momento que se han enterado, han abierto una investigación interior y espero que el soldado sea castigado. Pero lo más impactante es la presencia de un alto oficial, de rango teniente coronel, al lado del palestino disparado y herido. Un ataque que se produjo hace dos semanas y si no fuera por la cámara de vídeo de la chica, no nos hubiéramos enterado”, añade Michaeli. No nos hubiéramos enterado y el soldado seguiría sirviendo como si nada. Ahora, el agresor ha sido detenido.

La escalofriante escena tuvo lugar el 7 de julio en la aldea palestina de Nilin, que junto a Bilin, se han hecho famosas internacionalmente por sus manifestaciones de protesta contra el muro que Israel construye. “El muro es una vergüenza pero si lo edificaran en Israel me daría igual. El problema es que lo hacen en nuestra aldea, robando nuestras tierras”, se quejó un palestino hace dos semanas a elmundo.es en una protesta más. Actos que acaban con heridos en ambas partes, normalmente más en el lado palestino.

Otro manifestante, el anarquista israelí Yonatan Polk, presente en estas protestas, criticó también que “el ejército israelí siempre usa una fuerza desmesurada para frenar las manifestaciones”.

La fría impunidad con la que el soldado dispara al palestino, de 27 años, fue recogida por una chica palestina desde la ventana de su casa, situada en la entrada de la aldea de Nilin. Según algunos allegados, la chica grabó estas escalofriantes imágenes borrando el material filmado de su fiesta de fin de curso.

Decenas de palestinos tienen en su poder cámaras repartidas por ‘B´tselem’ para filmar todo lo que vean y pueda servir como denuncia, ya sean en manifestaciones contra el muro o en ataques que cometen colonos israelíes en Cisjordania. Por eso, la mayoría de cámaras están en Hebrón, donde vive el sector más radical del movimiento colono, que hacen lo que les viene en gana.

El acto obliga a una investigación

Ashraf Abu Rama, el palestino de la camisa verde y los ojos vendados de Nilin, sintió en su pierna el disparo. Solo vio cómo le disparan dos semanas después. Dos semanas después y gracias a las imágenes de una operadora de cámara aficionada, el Tsáhal (Ejército de israel) ha reaccionado con este comunicado: “Es un hecho muy grave y contrario a los valores del Ejército israelí que tiene como norma la prohibición de dañar o disparar a los detenidos. Un acto como éste obliga a abrir una investigación por parte de la Policía Militar. Cabe destacar que el palestino fue reconocido inmediatamente por el doctor militar y que resultó herido de levedad siendo trasladado a su casa sin necesitar de más tratamientos médicos”.

La portavoz de ‘B´tselem’, aun en estado de’ shock’, resume: “La palestina que lo filmó no se dio cuenta de lo que tenia en sus manos y por eso tardó tanto en llegar a nuestras manos. La cámara es en este caso un arma esencial para denunciar tales injusticias. Yo soy israelí y me avergüenzo del soldado que disparó y del oficial que le encubrió. Nuestro trabajo sirve como denunia y protección de los palestinos pero también para que la mayoria de israelí se de cuenta de estas injusticias”, resume la portavoz de ‘B´tselem’.

Y lo dejamos aquí porque, como se suele decir, una imagen -en este caso un vídeo- vale más que mil palabras y yo ya he superado esta cifra.

 

Fuente: Diario “El Mundo” de España 

La historia de la limpieza étnica de Palestina

 

 

Los editores del diario de Ben Gurion se sorprendieron al descubrir que entre el 1 de abril y el 15 de mayo de 1948, el líder de la comuni­dad judía de Palestina parecía descuidar el aspecto militar de los acontecimientos.

En lugar de inquietarse por ello, se mostraba mucho más preocu­pado por la política interna sionista y estaba dedicado de lleno a cues­tiones de organización como la transformación de los cuerpos de la Diáspora en organismos del nuevo Estado de Israel. Su diario, resul­ta evidente, no revela ninguna sensación de temor por la catástrofe inminente o el “segundo Holocausto” que con emoción proclamaba en sus apariciones públicas.

 Entre quienes pertenecían a sus círculos íntimos, hablaba con un lenguaje diferente. Así, a comienzos de abril, presentó con orgullo a los miembros de su partido, el Mapai, los nombres de las aldeas ára­bes que las tropas judías habían ocupado recientemente. Y el día 6 del mismo mes le encontramos reprendiendo a los miembros con ten­dencias socialistas de la ejecutiva del Histadrut que cuestionaron el acierto de atacar a los campesinos en lugar de confrontar a sus patronos. Ocasión en la que dijo a una de las principales figuras de la organiza­ción sindical: “No estoy de acuerdo con usted en que nos enfrentamos a efendis y no a campesinos: ¡nuestros enemigos son los campesinos ára­bes!

Su diario, de hecho, contrasta radicalmente con el miedo que sembraba entre quienes le oían en reuniones públicas y, por consi­guiente, con la memoria colectiva de los israelíes. Sugiere que para entonces se había dado cuenta de que Palestina ya estaba en sus ma­nos. Con todo, tampoco estaba excesivamente confiado, y no se unió a las celebraciones del 15 de mayo de 1948, consciente de la enormidad de la tarea que tenía por delante: limpiar Palestina y asegurarse de que los árabes no pudieran obstaculizar la toma del país por parte de los judíos.

Al igual que la Consultoría, temía el resultado de los aconteci­mientos en lugares en los que existía un obvio desequilibrio entre los asentamientos judíos aislados y un potencial ejército árabe, como era el caso de ciertas zonas remotas de Galilea y el Néguev, así como de algunas partes de Jerusalén. No obstante, tanto Ben Gurion como sus colaboradores más cercanos entendían perfectamente bien que estas desventajas locales no alteraban el cuadro general: la capacidad de las fuerzas judías para tomar, incluso antes de que los británicos hubie­ran abandonado el país, muchas de las áreas que la Resolución de Partición de la ONU había asignado al Estado judío. En este contex­to, “tomar” significaba sólo una cosa: la expulsión, masiva, de los pa­lestinos de sus hogares, negocios y tierras, tanto en las ciudades como en las áreas rurales.

Poder sobre el terreno

Ben Gurion quizá no se haya regocijado con las masas judías que bailaron en las calles el día que el Mandato británico llego oficial­mente a su fin, pero sabía muy bien que las fuerzas militares judías ya habían empezado a mostrar su poder sobre el terreno. Cuando se ac­tivó el Plan Dalet, la Haganá contaba con más de 50.000 efecti­vos a su disposición, la mitad de los cuales habían sido entrenados por los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. Había llegado la hora de poner en marcha el plan.

La estrategia sionista de construir asentamientos aislados en medio de zonas árabes densamente pobladas, aprobada retroactivamente por las autoridades del Mandato británico, se reveló una desventaja en épocas de tensión. La llegada de suministros y tropas a estos pues­tos remotos no siempre estaba garantizada, y una vez el país estuvo en llamas, la carretera para acceder a Jerusalén por el oeste, que pasaba por numerosas aldeas palestinas, resultó particularmente difícil de proteger, lo que creó entre la pequeña población judía de la ciudad una sensación de asedio. Los judíos de Jerusalén también eran un motivo de preocupación para los líderes sionistas por una razón dife­rente: éstos pertenecían en su mayoría a las comunidades ortodoxa y mizrahi (oriental), cuyas aspiraciones y compromiso con el sionismo eran bastante tenues e incluso cuestionables.

Por tanto, la primera zona que se eligió para poner en marcha el Plan Dalet fue la de las al­deas rurales de las laderas occidentales de las montañas de Jerusalén, a medio camino a lo largo de la carretera hacia Tel Aviv. Ésta fue la Operación Najsón, que serviría de modelo para campañas futuras: las expulsiones súbitas y masivas que empleó demostrarían ser el medio más eficaz de conservar los asentamientos judíos aislados o desblo­quear las rutas amenazadas por el enemigo, como la que conducía a Jerusalén.

A todas las brigadas asignadas a la operación se les pidió que se prepararan para pasar a Mazav Dalet, Estado D, es decir, que se alista­ran para implementar las órdenes del Plan D. “Pasaréis a Estado Dalet, para una implementación operativa del Plan Dalet”, fue lo primero que se les dijo a las unidades. Y luego, “las aldeas que vais a capturar, lim­piar o destruir se decidirán consultando con vuestros asesores en asun­tos árabes y los oficiales de inteligencia”.

A juzgar por el resultado fi­nal de esta fase, a saber, la desarrollada entre abril y mayo de 1948, el consejo de éstos fue que no se perdonara a ni una sola aldea. Mientras que el Plan Dalet oficial daba a las aldeas la opción de rendirse, las ór­denes operacionales no eximían a ninguna aldea bajo ningún concepto. Con esto, el programa detallado se convirtió en la orden militar de em­pezar la destrucción de las aldeas. Las fechas se programaron de acuer­do con la geografía: la brigada Alexandroni, que se encargaría de asaltar la costa con sus decenas de aldeas, y que sólo dejaría detrás dos de ellas, recibió sus órdenes hacia finales de abril; las instrucciones de limpiar el oriente de Galilea llegaron al cuartel general de la brigada Golani el 6 de mayo de 1948, y al día siguiente se ordenó la limpieza de la primera aldea de su “área”, Shajara.

Destrucción de aldeas

Las unidades del Palmaj recibieron sus órdenes para la Opera­ción Najsón desde el primer día de abril de 1948. La noche anterior, la Consultoría se había reunido en la residencia de Ben Gurion para dar término a las directivas que recibirían las unidades. Sus órdenes fueron claras: “El principal objetivo de la operación es la destrucción de aldeas árabes … [y] la expulsión de los aldeanos para que se con­viertan en un lastre económico paralas fuerzas árabes”. La Operación Najsón también fue una novedad en otros aspec­tos. Fue la primera operación en la que todas las distintas organiza­ciones militares judías se esforzaron por actuar de forma conjunta como un único Ejército (con lo que se proporcionó una base a las fu­turas Fuerzas de Defensa de Israel). Y fue la primera operación en la que los veteranos judíos de Europa oriental, que dominaban el mun­dillo militar, se incorporaron a una campaña junto a otros grupos ét­nicos como los recién llegados del mundo árabe y de la Europa poste­rior al Holocausto. El comandante de un batallón que participó en esta operación, Uri Ben Ari, menciona en sus memorias que “mezclar a los judíos de la diáspora” era una de las metas importantes de Najsón. Ben Ari era un joven judío alemán que había llegado a Palestina pocos años antes. Su unidad realizó sus preparativos finales para Najsón en la costa del Mediterráneo, cerca de Hadera. Él se recuerda comparándose a los generales rusos que pelearon contra los nazis en la segunda guerra mundial. Los “nazis” en su caso eran un enorme número de campesi­nos palestinos indefensos que vivían en aldeas cercanas a la carretera que unía Jaffa con Jerusalén y los grupos paramilitares de Abd al Qa­dir al Husayni que habían acudido en su rescate.

Las unidades de Al Husayni habían estado disparando al azar contra el tráfico judío en esta ruta como represalia por ataques anteriores, y habían matado y herido a varios pasajeros. Pero los aldeanos, como ocurría por todas partes en Palestina, sólo estaban intentando continuar con su vida normal, sin conocer la imagen demonizada que Ben Ari y sus cama­radas les atribuían.

Al cabo de unos pocos días, la mayoría de ellos se­rían expulsados para siempre de las casas y campos en los que ellos y sus ancestros habían vivido y trabajado durante siglos. Los grupos pa­ramilitares palestinos a órdenes de Abd al Qadir al Husayni opusie­ron más resistencia de la que esperaba el batallón de Ben Ari, lo que hizo que la operación Najsón no avanzara inicialmente según lo pla­neado. Pese a ello, para el 9 de abril la campaña estaba terminada. (…)

Deir Yassin

La naturaleza sistemática del Plan Dalet resulta patente en el caso de Deir Yassin, una aldea pastoril y cordial que había llegado a un pacto de no agresión con la Haganá de Jerusalén, pero que estaba condena­da a desaparecer por encontrarse dentro del área que el Plan Dalet or­denaba limpiar. En vista del acuerdo que había firmado con la aldea, la Haganá decidió enviar allí tropas del Irgún y de la banda de Stern y librarse así de toda responsabilidad oficial en lo ocurrido. En poste­riores operaciones de limpieza de aldeas “amigas” ni siquiera se con­sideraría necesario emplear este ardid.

El 9 de abril de 1948, tropas judías ocuparon la aldea de Deir Yassin. Ésta se encontraba en una colina al oeste de Jerusalén, a 800 metros sobre el nivel del mar y cerca del barrio judío de Givat Shaul. La vieja escuela de la aldea funciona en la actualidad como un hospital psiquiátrico para el barrio judío que se extendió so­bre
los restos del poblado.

Al irrumpir en la aldea, los soldados judíos rociaron las casas con fuego de ametralladora, lo que mató a muchos de sus habitantes. Después de eso, se reunió a los demás aldeanos y se los asesinó a san­gre fría, los cadáveres fueron maltratados y cierto número de mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas.
Fahim Zaydan, que tenía doce años en esa época, recuerda cómo vio asesinar a su familia delante de sus ojos: “Nos llevaron uno detrás de otro; dispararon a un anciano y cuando una de sus hijas gritó, le dispararon a ella también. Luego llamaron a mi hermano Muhammad, y le dispararon enfrente de nosotros, y cuando mi madre, que llevaba a mi hermana Hudra en sus brazos, pues todavía estaba amamantando, se arrojó sobre él llorando, también le dispara­ron”.

Los soldados también le dispararon a Zaydan. Lo habían puesto, junto con otros niños, en fila contra una pared que rociaron con balas, “sólo para divertirse”, antes de marcharse. Tuvo suerte de sobrevivir a sus heridas. Investigaciones recientes han reducido el número aceptado de víctimas de la masacre de Deir Yassin de 170 a 93. Como es obvio, aparte de las víctimas de la masacre propiamente dicha, hubo decenas de campesinos que murieron en el combate, y que por tanto no fueron incluidos en la lista oficial de víctimas. Sin embargo, en vista de que las fuerzas judías consideraban cualquier al­dea palestina como una base militar enemiga, la distinción entre las personas masacradas y las muertas “en batalla” era tenue.

Basta ente­rarse de que entre los asesinados en Deir Yassin había treinta bebés para entender por qué todo el ejercicio “cuantitativo” (no muy distin­to del que los israelíes realizaron en una fecha tan cercana como abril de 2002 a propósito de la masacre de Jenin) es irrelevante. En su mo­mento, los líderes judíos anunciaron con orgullo un elevado número de víctimas en Deir Yassin para hacer de la aldea el epicentro de la ca­tástrofe: una advertencia a todos los palestinos de que un destino simi­lar les aguardaba si se negaban a abandonar sus hogares y marcharse.

 

Fragmento de La limpieza étnica de Palestina. Autor: Ilan Pappé. Traductor: Luis A. Noriega Hederich. Editorial: Crítica.

 

La Cobarde masacre de una madre palestina y sus 4 hijos por parte del repugnante ejercito sionista

Soldados del ejercito israelí mataron el lunes 28 de abril a siete palestinos, incluyendo a una madre y su bebé de un año, mientras que otros diez resultaron heridos cuando un proyectil lanzado por un tanque israelí destruyó su casa en el norte de Gaza.

Los testigos dijeron al periodista del PIC que la artillería del ejercito israelí había bombardeado y destruido completamente la casa de la familia de Abu Muaitek en la ciudad de Beit Hanun y matado a la madre y a sus cuatro hijos: Musab, de un año, Hana, de 3, Saleh, de 4, y Rudaina, de 6.

Afirmaron que el bombardeo había matado también a Ayub Attalla, de 17 años, y a Ibrahim Hajuj de las Brigadas de al Quds, el ala armada del Movimiento de la Jihad Islámica.

Debido a la enorme carencia de suministro de carburante que padece Gaza por el bloqueo de las autoridades de la ocupación israelí que paraliza todos los aspectos de la vida, los ciudadanos pidieron a todos aquellos que tuvieran coche con gasolina que acudieran al escenario del crimen del ejército israelí para evacuar a las víctimas.

 

Fuente: Palestinian Information Center

Los palestinos se concentran en los tejados de las casas para evitar que el Ejército sionista las destruya

 

 

 

A Abu Bilal al-Yaabir no le pesaría tanto la pérdida de su casa como la del hijo que murió en febrero cuando un helicóptero israelí lo abatió con un misil no muy lejos de su domicilio en Beit Lahiya, al norte de Gaza.

Mohamed al-Yaabir militaba en las Brigadas al-Qasam, las milicias de Hamás, y todo el mundo sabe que eso a menudo puede conducir a la muerte. Unos días después, el 29 de febrero, a la una de la tarde, Abu Bilal recibió una llamada que muchos palestinos temen. La pantalla de su móvil indicaba un número de teléfono israelí, y a pesar de ello cometió la imprudencia de descolgar el aparato.”Soy de la seguridad israelí. ¿Es usted Abu Bilal al-Yaabir?”, preguntó una voz del otro lado. “Le llamo para comunicarle que dentro de cinco minutos bombardearemos su casa. Si quieren seguir vivos desalójenla inmediatamente”.

Abu Bilal, su esposa y dos de sus hijos casados, que viven en el mismo edificio de tres plantas con siete nietos, no abandonaron la flamante casa que terminaron de construir hace dos años. Sin perder tiempo, todos los miembros de la familia llamaron a los vecinos y cinco minutos después la azotea estaba llena de cientos de personas convertidas en escudos humanos y dispuestas a sacrificar sus vidas si era necesario.

“No es la primera vez que ocurre algo así”, comenta Abu Bilal cuando termina de rezar la plegaria del mediodía sobre una esterilla extendida en la azotea y orientada a La Meca. “Sólo en este barrio hay siete casas en la misma situación. Decenas de personas pasan el día y la noche en los tejados para que la aviación israelí no las destruya”.

Unos minutos después de la fatal llamada, un helicóptero Apache sobrevoló la vivienda, comprobó que había cientos de personas en el tejado y decidió no disparar. Sin embargo sí que descargó un misil de advertencia en mitad de la plaza vecina, donde todavía hay un cráter.

Amenazas telefónicas

La gente del tejado no se arredró y nadie abandonó la azotea. El Apache sobrevoló la vivienda durante algunos minutos antes de irse por donde había venido.

“Desde entonces recibo llamadas de Israel continuamente, pero cuando veo en la pantalla que es un número israelí no descuelgo el aparato”, explica Abu Bilal, de 56 años y padre de siete hijos. Por ahora Abu Bilal ha conseguido mantener su casa intacta y los agentes del Shin Bet (el equivalente al FBI israelí) tratan en vano de enviarle mensajes telefónicos con más amenazas.

“A mí no me preocupa tanto la casa como la vida. Una casa se puede reconstruir pero una vida no. Con 23 años mi hijo dio su vida luchando contra la ocupación y estoy orgulloso de ello, pero nadie va a devolvérmelo”, dice resignado.En toda la franja hay centenares de casas en una situación similar, en cuyas azoteas viven y pernoctan decenas de vecinos para impedir que Israel las destruya. Son pequeñas fuenteovejunas de solidaridad.

El ente terrorista sionista que ocupa Palestina,posee cerca de 400 bombas atómicas

                      

El padre de la bomba atómica es judío, el padre de la bomba de hidrógeno es judío. Israel entonces debe poseer bombas atómicas.

David Ben Gurión . 1956. (polaco y cofundador del Ente sionista que ocupa Palestina)

No solo viví 17 años y medio de injusta cárcel sino que viví 11 años de soledad. Cuando salí de la prisión no solo celebré mi liberación, yo celebraba que no lograron enloquecerme, no me enloquecieron, porque conozco bien el método sionista.

Mordechai Vanuno. 2005. (marroquí, ex judío, ex israelí, hoy convertido a la religión católica. Ha solicitado la nacionalidad palestina. Técnico que denunció el secreto bélico nuclear del régimen colonial de Israel.)

 

El uso de la energía nuclear no es necesariamente un encierro per se con fines bélicos, tampoco es algo de exclusivo carácter armamentista, militar y destructivo, es también una realidad de construcción y vida.

Existe el uso del recurso nuclear con fines pacíficos. Por ejemplo: en el planeta existen más de 450 centrales nucleares que producen el 16% de la electricidad mundial, tendencia que va en aumento, pues es una alternativa cada vez más solicitada por los países del mundo. Asimismo, es una fuente para el desarrollo de la agricultura, el agro y una gran contribución al desafío alimentario. Por otra parte, es un pilar en la medicina moderna, la radiofarmacología, la biología, la genética, etc; permite conocer el tiempo de formaciones geológicas y arqueológicas; ayuda a la preservación ambiental y ecológica. Otro aspecto importante es que frente a la cercana crisis mundial del agua, la energía nuclear facilita la detección de reservas de aguas subterráneas y permite la dulcificación de aguas saladas.

La utilización del combustible nuclear es una alternativa esperanzadora ante el drama del combustible fósil, ya que él mismo es el gran causante del gas que genera el aumento del efecto invernadero y el calentamiento global, etc.

La bendición y maldición reposan en la humanidad. El desnudo deseo de la conciencia humana es que ningún país utilice la energía nuclear con fines bélicos.

Hoy, de los 193 países que conforman el planeta, nueve países utilizan este recurso con fines bélicos. Los cinco países que conforman el Consejo de Seguridad de la ONU son los que más inseguridad representan, ya que todos poseen bombas atómicas: Estados Unidos (cerca de 10 000), Rusia (cerca de 6 000), Francia (350), Inglaterra (200) y China (130).

Aparte, se encuentran la India (que posee cerca de 60), Pakistán (cerca de 30) y Corea del Norte (cerca de 10 bombas atómicas). Son muchos los países que renunciaron a la carrera bélica nuclear.

Ahora, el régimen colonial de Israel, fabricado en 1948, en tan solo 60 años de colonialismo ya posee cerca de 400 bombas nucleares (Avner Cohen). En la actualidad, es la tercera fuerza portadora de armas de destrucción masiva del mundo, después de Estados Unidos y Rusia, y es la única que posee armas de destrucción masiva en todo el Medio Oriente.

Esta identidad colonial de alcurnia europea inyectada en el Medio Oriente, exactamente en Palestina. Desde su nacimiento mismo es ya un paquete potencia mundial. No nace bebé, nace con barbas, bigote, habla, camina, corre, lee y escribe. Israel es un híbrido colonial de la aria Europa, EE. UU. y Canadá… Prueba de ello es que en 1967 (en apenas 19 años de haberse fabricado el régimen colonial) logró, en tan solo seis días, derrocar cinco ejércitos árabes, y hoy posee numerosas bombas atómicas…

Francia, EE. UU. e Inglaterra formaron parte en la génesis de esta carrera de terror, bélico-nuclear israelí. Ya, en el 1947, el polaco David Ben Gurión crea el departamento científico del grupo terrorista Haganah; en 1948, el ejército colonial de Israel crea el Instituto Científico Hemed Gimmel y, en 1949, comienza la búsqueda de uranio en el desierto del Neguev. En 1954, el colonialismo israelí firma un acuerdo de cooperación nuclear con EE. UU. e igualmente logra, en 1956, que Francia le construya en secreto un reactor nuclear. En 1950 y 1960, Inglaterra le vende agua pesada y asesoría. La asesoría que prestó Inglaterra fue sobre todo a través del primer presidente del régimen colonial israelí, Chaim Weizmann, judío sionista bielorruso, quien había descubierto un importante explosivo químico en 1917 y que donó al Estado británico para persuadir en la Declaración de Balfour (1917), acuerdo en el que Inglaterra se compromete a otorgar Palestina (colonia inglesa) al movimiento sionista internacional, con el fin de crear un hogar judío.

Francia extraía uranio del saqueo a sus colonias esclavas africanas para el colonialismo israelí. Posteriormente, el colonialismo israelí obtenía del ario régimen del Apartheid de Suráfrica grandes cantidades de uranio, e igualmente del mercado negro.

El régimen colonial israelí continúa su colosal industria bélico-nuclear, convirtiéndose en un secreto público, aunque no es hasta 1986 cuando el técnico israelí Mordechai Vanuno declara a la prensa británica que Israel posee 200 bombas atómicas. Las Fuerzas Armadas Americanas levanta un informe titulado: El tercer templo… llevado a cabo por el Coronel Warner D. Farr, él mismo sostiene, que Israel hoy posee cerca de 400 bombas nucleares. . http://www.vho.org/aaargh/fran/livres3/armesnucl.pdf

El colonialismo israelí jamás ha firmado el Tratado de No Proliferación Nuclear, como exigencia internacional. Pero, recientemente, han declarado que poseen armas nucleares. Lo ven oportuno declararlo ahora justificándolo ante una falsa amenaza de Irán, y así impedir el desarrollo moderno de pueblo alguno del Medio Oriente, concentrando de esta manera la hegemonía y por lo tanto mantener al resto bajo dominación. También continuar su política de limpieza étnica y expansionista en el Medio Oriente.

El químico alemán judío-sionista, Ernest David Bergmann, padre del programa nuclear del colonialismo israelí, en 1952 había manifestado: «Israel debe poseer la bomba atómica para cerciorarnos que nunca jamás seremos enviados a las cámaras de gas». Lo amargamente irónico es que Israel se ha constituido en el lugar de mayor peligro para los judíos.

Información de las cobardes actividades terroristas de los colonos judíos

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El 1 de enero, los colonos de Efrat, Navi Daniel, Eleazer y otros asentamientos del distrito de Belén, quemaron una parte de la mezquita de Hamedia en la zona de Faghour, en el pueblo de Al-Khader, situado al suroeste de Belén. Los colonos intentaron destruir el techo de la mezquita. Fueron emitidas varias declaraciones y condenas de diversas organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil profundamente preocupadas por dichas acciones contra lugares de culto. Estas acciones violan el derecho a las creencias religiosas y fueron ejecutadas para herir a los musulmanes palestinos desafiándolos en su esfera de valores.

El 4 de enero, decenas de colonos del distrito de Hebrón desfilaron del pueblo de Wadi Haska al suroeste de Halhoul. Durante la marcha, los colonos bloquearon la carretera principal e impidieron que los palestinos la utilizaran. Varios colonos arrojaron piedras a los automóviles palestinos. Los soldados que llegaron después a la zona no hicieron nada para impedir las acciones de los colonos. Este hecho tuvo lugar pocos días después de una operación militar en el barrio durante la que resultaron muertos dos israelíes y dos palestinos.

El 11 de enero, decenas de colonos del asentamiento de Kiryat Arba, al este de Hebrón, se congregaron sobre una tierra que pertenece a Mahmud al-Boti Jaber y a Ziad Hammoda Jaber, situada al oeste del asentamiento. Según los residentes de la zona, los colonos vienen a menudo a este lugar para establecer allí un nuevo fortín, lo que significa la confiscación de ocho dunums de tierra palestina. Este asunto dura desde hace cuatro años, los colonos intentan apoderarse de la tierra y las familias locales actúan para defenderse a través de varios medios: intentando presentar una interposición legal y, al mismo tiempo, con actividades de protesta coordinadas apoyadas por organizaciones locales como el Comité de Rehabilitación de Hebrón, el Comité de Defensa de la Tierra, etc. y por organizaciones internacionales como los Equipos Cristianos de Pacificación (CPT) y el Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM). La familia de Jamal Inefan, que vive muy cerca de la tierra mencionada, informa de que los colonos que se quedaron en la tierra de Jaber durante tres días, arrojaron piedras a muchas casas cercanas, incluidas las de las familias de Isafan y Abed Elhai, y apalearon a Jamil Hisham, un niño de 14 años.

El 13 de enero, los colonos de Kiryat Arba continuaron arrojando piedras y botellas de vidrio a las casas palestinas de Wadi Nassara, situadas al sur del asentamiento. Entre los atacantes había estudiantes de una escuela religiosos judía situada en el lado occidental del asentamiento.

Dichos estudiantes impidieron a los residentes usar la carretera, llamada por los colonos «el camino de las Oraciones» y persiguieron a muchos niños, con la intención de golpearlos. Al mismo tiempo, decenas de colonos que ocupan el edificio Rajabi desde marzo de 2007 (en la parte occidental del asentamiento) arrojaron piedras desde los tejados de sus casas hacia varias casas palestinas, tiendas y personas que estaban cerca del edificio. El residente Bassam Fahid Jabari informó de que su tienda fue apedreada por estos colonos, que también intentaron golpearle. Estas acciones ocurrieron a plena luz del día, ante la vista de los soldados israelíes.

El 14 enero, colonos de varios asentamientos de las colinas del sur de Hebrón, dañaron decenas de árboles que pertenecen a la tribu de Hadaleen. La acción tuvo lugar unos días después de que el ejército israelí diera la orden de demolición de nueve pozos de los residentes palestinos de la zona.

El 15 enero, colonos del fortín de Beit Hadassah en el centro de la ciudad de Hebrón, quemaron la casa de Abed al-Khaleg Sader, situada muy cerca del fortín. Los miembros de la familia de Sader informaron de que cinco colonos armados rompieron una ventana, entraron en la casa y quemaron algunos muebles. Cuando los colonos salieron, algunos vecinos se apresuraron para extinguir las llamas. Esta casa se ha convertido desde hace mucho tiempo en un blanco de los colonos, que están intentando obligar a que la familia la abandone para anexionar la casa a su fortín.

El 25 enero, en la carretera principal, cerca del pueblo de Bayt Ummar al norte de Hebrón, un colono aceleró su camión y embistió a dos palestinos hiriéndolos gravemente. Mofeed Mohammed Mahmud Khaleel resultó herido en la cabeza y a Motaz Mahoma Khaleel, de 20 años le rompió una pierna. Los dos fueron ingresados en el hospital de la ciudad. Según los residentes locales, los colonos aceleran a menudo en esta carretera y ésta no es la primera vez que ocurren hechos semejantes.

El 27 de enero, varios colonos, en cooperación con el ejército israelí, agregaron cinco nuevas caravanas rodantes a un fortín localizado en el lado occidental del asentamiento de Karmi Itzor. Este asentamiento está situado entre los pueblos de Halhoul y Bait Ummar, al norte del distrito de Hebrón. La tierra pertenece a la familia de Abu Yousef, de Halhoul. Hace un mes se instalaron las líneas de abastecimiento de electricidad y agua en el fortín. Fuentes del Comité Palestino de Defensa de la Tierra dijeron que los colonos y el ejército expandieron el fortín aunque el proceso legal sobre la tierra todavía está en el juzgado aún no se ha dictado una sentencia. La acción de los colonos demuestra, una vez más, que para confiscar tierra y ampliar sus fortines y asentamientos, pueden establecer fácilmente los hechos consumados.

El 2 febrero, cinco colonos de Kiryat Arba atacaron a Mahmoud Awni Dana, de 12 años, y a Mahmud Abed Elsamad Jaber, de 13. Los niños fueron atacados mientras caminaban por la calle principal, al oeste del asentamiento. Los dos sufrieron lesiones en las manos y en la cara.

El 4 de Febrero, colonos del fortín Ramot Yishai, en el centro de la ciudad de Hebrón, arrojaron piedras a Abed al-Kareem Haddad, de 47 años, y a su hijo de 12, Ahmed, del pueblo de Tel Rumeida situado cerca del fortín. Los dos fueron llevados al hospital de Alya. Sufrieron lesiones en varias partes de sus cuerpos. La esposa de Haddad, informó de que alrededor de 20 colonos armados de Ramot Yishai atacaron y apedrearon su casa. Los soldados israelíes que ya estaban allí sólo detuvieron a los colonos después de que terminaran el ataque.

El 21 de Febrero, el jefe del ejército israelí en Cisjordania emitió una nueva orden militar para confiscar 900 dunums de tierra que pertenece a diferentes familias de los pueblos de Dahireyya, Ramadeen y Dora, localizados en el suroeste del distrito de Hebrón. La orden está clasificada en la categoría de «ajuste fronterizo»: se confisca la tierra para construir un «muro de seguridad» alrededor del asentamiento de Eshkolot. Según el Comité Palestino de Defensa de la Tierra en Hebrón, que estudió el mapa proporcionado a los dueños de la tierra, se confiscarán sólo 900 dunums de tierra pero otros 2.400 quedarán detrás del muro de separación, lo que significa una confiscación de hecho.

El 22 de febrero, decenas de colonos organizaron una gran marcha durante las primeras horas de la noche en la calle principal al oeste de Kiryat Arba. Los colonos, en cooperación con soldados israelíes, dañaron varios automóviles estacionados a ambos lados de la calle. Los automóviles objeto de estos daños pertenecen a Waleed Khled Odah Jabaree, Najeh Ragheb Jabaree, Mohammaed i Jabaree y a la familia Qaimaree.

También el 22 de febrero, tres colonos de Ramot Yishi en Tel Rumeida, apedrearon y arrojaron basura sobre la casa de Mahoma Hamed Abu Aisha.

Nablús y norte de Cisjordania

El 15 de enero, un grupo de colonos atacó a algunos agricultores del oeste del pueblo de Bilin, situado al oeste de Ramala. Los colonos llegaron, atacaron a los agricultores y abrieron fuego sobre las cabras pertenecientes a Wajeeh Bernat. Los agricultores heridos son Farahat Bernat e Issa Abu Rahma.

El 19 enero, los colonos arrancaron alrededor de 70 olivos nuevos que pertenecen a Rateb al-Nasan, del pueblo de Mughair, situado al norte de Ramala. Fuentes locales informaron de que la tierra localizada entre los pueblos de Mughair y Kryout ya han sido varias veces objeto de ataques de colonos que viven en el área de Ramala.

El 22 de enero, un grupo de colonos armados del asentamiento de Miskiot, situado al noreste del pueblo de Tobas, atacó las casas de los palestinos del pueblo de Wadi al-Mleh, a 20 Km al este de Tobas. Los colonos atacaron con piedras a pastores y casas y les robaron tres vacas. En esta zona se han registrado muchas agresiones y ataques de los colonos durante los últimos meses. Los colonos reclaman como parte de su asentamiento, la tierra palestina de alrededor del mismo, donde los agricultores palestinos trabajaban y alimentaban a sus vacas y cabras. Según los residentes del pueblo, el ejército israelí nunca ha detenido a los colonos, a pesar de que se han presentado varias demandas legales ante el ejército y la policía israelíes.

La ausencia de una contestación de la policía permitió a los colonos perpetrar sus ataques libremente. Los residentes del pueblo no saben cómo enfrentarse a la violencia de los colonos y cada vez están más asustados.

El 1 de febrero, alrededor de 50 colonos llegaron con 12 automóviles al pueblo de Wadi Maleh, situado al norte del distrito de Nablús, en el valle del norte. Los colonos se desplegaron sobre el terreno alrededor del pueblo y obligaron a los agricultores de Hamamat a abandonar el lugar. Es la segunda vez en las últimas tres semanas que los colonos han venido al pueblo y han atacado a los granjeros.

El 13 de Febrero, colonos y soldados israelíes entraron en la tumba de José, cerca del campo de refugiados de Balata, al este de Nablús. Llegaron por la tarde y pasaron una noche allí rezando. La tumba pertenece a la Autoridad Palestina según el acuerdo de Oslo y, según el acuerdo firmado entre la AP e Israel, a los colonos no se les permite ir a visitarla. En realidad los colonos, protegidos por ejército israelí, de vez en cuando van allí a rezar. Según fuentes palestinas, en Nablús, últimamente los colonos van con más frecuencia y a menudo atacan a los residentes del lugar mientras el ejército israelí impone el toque de queda en la mayoría de los pueblos y campamentos palestinos del área, como los campos de Balata y Askar.

El 20 de febrero, los cerdos pertenecientes a los colonos del asentamiento de Ariel, al sur de la ciudad de Nablus, atacaron a Hikmat Abed al-Muti al-Reemawi, de 50 años, del pueblo de Bayt Reema en el distrito de Salfeet. Hikmat fue atacado mientras iba hacia su tierra, que está situada muy cerca del asentamiento. La víctima sufrió heridas en varias partes del cuerpo. Hikmat fue llevado al hospital Yasser Arafat en Salfeet y pasó 13 días ingresado en la UCI. Fuentes policiales palestinas de la ciudad informaron de que estas agresiones son habituales. Sobre todo en los pueblos de Wadi Qana y Dair Isteya, los cerdos de los colonos han dañado varios árboles y han atacado a los residentes. Las mismas fuentes informaron de que se han registrado varios casos y se han discutido oficialmente con la policía israelí, pero no se ha emprendido ninguna acción para impedir estas agresiones. Los colonos de Hebrón son célebres por su especial agresividad.

Fuente: Carlos Sanchis y Caty R. pertenecen a los colectivos de Rebelión, Cubadebate y Tlaxcala.