Mártires de Palestina

Resistiendo la agresión del terrorismo sionista

Hoy se produjo el intercambio de 5 prisioneros libaneses presos en carceles sionistas y de los restos de 200 martires árabes por 2 cucarachas judías capturadas por HEZBOLLAH.

 

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Por si la humillación que supone haber obligado a Israel a negociar y haberle arrancado 200 cadáveres y cinco presos con vida a cambio de los restos de dos soldados no fuera suficiente, el líder de Hizbulá, Hasan Nasrala, consagró esta noche su victoria apareciendo en vivo para recibir efusivamente a los liberados y en especial a Samir Kuntar, símbolo de la resistencia en el mundo árabe.

Desafiando las amenazas de muerte que pesan sobre su persona, Nasrala participó en la macrocelebración de su organización en Dahiyeh, los suburbios chiíes de Beirut, para festejar el intercambio de prisioneros. “Los días de la derrota se han acabado, comienzan los días de las victorias”, dijo exultante.

La última vez que compareció en público fue hace un año y en el mismo lugar, el estadio de Rayeh, precisamente para festejar el primer aniversario de lo que apodó como la Victoria Divina, o del final de la guerra de 2006 contra Israel. Hoy apenas estuvo unos minutos, suficientes para besar a los bienvenidos y redoblar la congoja de su enemigo, obligado a observar cómo su dolor alimenta la gloria de la organización chií.

La sorpresiva aparición de Nasrala culminó una jornada histórica para Oriente Próximo y que había comenzado en la frontera israelo-libanesa muy de mañana. Durante más de ocho horas esperaron los líderes políticos y religiosos del sur del Líbano, así como centenares de personas llegadas para asistir a la Historia, bajo un sol abrasador, pero la demora no mermó ni un ápice la sensación de victoria. Cuando Samir Kuntar y los otros cuatro presos, miembros de Hizbula, aparecieron al borde de las siete de la tarde por el cruce fronterizo de Naqura en fatigas militares y con rostro pletorico, el ambiente alcanzó el paroxismo.

Nabil Qawuk, responsable de Hizbulá en el sur del Líbano, e Ibrahim Amin Sayad, jefe del Consejo Politico del Partido de Dios, se abrazaron a sus presos bajo una lluvia de ‘confetti’ confirmando la victoria absoluta de la organización chií sobre Israel y disfrutando de uno de los pocos momentos triunfales de la organización.

Así fue como Kuntar, condenado a 542 años en Israel por tres asesinatos que le convirtieron en el prototipo del terrorista, puso fin a tres décadas de prisión y con sólo atravesar unos metros, los que separan Israel del Líbano, pasó a ser una suerte de héroe nacional agasajado por toda la clase política. Y así fue como Hizbula cerró el capítulo de la guerra de 2006, confirmando su rotunda victoria y avasallando aún más a Israel con pancartas como la que decoraba el estrado donde Kuntar y los otros presos se dejaron adular. “Libertad garantizada por Nasrala, humillación garantizada por Olmert”.

AFP)

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Hasan Nasrala, en una retransmisión de Al-Manar, celebra la victoria de Hizbulá en su conflicto con Israel. (Foto: AFP)

Canje doloroso

El canje vivido esta mañana en el cruce fronterizo de Naqoura, por el cual los cadáveres de los dos soldados israelíes Ehud Goldwasser y Eldad Regev, capturados en 2006, han sido intercambiados por cinco presos vivos y los restos mortales de 199 combatientes árabes, podría haber ocurrido hace dos años evitando mucho dolor y destrucción de ambos lados.

En julio de 2006, cuando Hizbulá capturó a los uniformados, pidió a cambio el canje que hoy ha tenido lugar. Tel Aviv lo rechazó argumentando que “no cedería al chantaje terrorista” y lanzó una guerra que destruyó el Líbano, mató a 1.200 civiles libaneses y costó 150 vidas judías -la mayoría soldados- para terminar iniciando una penosa negociación, bajo la mediación de la ONU, que le ha obligado a liberar un alto número de presos y sobre todo a indultar a Kuntar, condenado por el asesinato de un policía, un civil israelí y su hija de cuatro años en un episodio sangriento, si bien él siempre negó haber matado a la niña.

El canje estuvo a punto de quedar empañado por la demora de los trámites y, en concreto, por la identificacion genética de los israelíes, que tardó varias horas en confirmarse. Sin embargo, tanto en el sur del Líbano, por donde llegaron los liberados, como en la capital y en especial en los suburbios chiíes de Beirut, la espera añadió expectación al momento.

Centenares de voluntarios habían engalanado pueblos y carreteras con posteres con las imagenes de los combatientes caídos y de presos en cárceles israelíes. Desde la localidad portuaria de Sidon hasta Naqura, el puesto fronterizo donde se produjo el intercambio confiado al Comité Internacional de Cruz Roja, arcos amarillos –el color de Hizbula- decorados con los rostros de Hasan Nasrala, el líder del Partido de Dios, y de Imad Mughniyeh, jefe de operaciones de Hizbula asesinado en Siria hace algunos meses, presuntamente por Israel, jalonaban la carretera haciendo obligatorio atravesarlos. El Partido de Dios ha bautizado el intercambio como ‘operación Radwan’ en memoria de Mghniyeh, cuyo nombre de guerra era Hajj Radwan.

Los líderes políticos y la victoria nacional

Las innumerables pancartas se felicitaban por la liberación en todo el país, con lemas tan explícitos como “Los martires son el orgullo de la nacion”, “La resistencia es la única forma de defender el Líbano y afrontar los peligros de Israel” o “Las armas de la resistencia han liberado a Samir Kuntar”. Banderas palestinas, libanesas y de Hizbula y Amal, las principales organizaciones chiíes, teñían el cielo del sur del Líbano, donde por primera vez se miraba hacia la frontera con esperanza en lugar de con temor.

Era el caso de Nasmia al Bardam, una libanesa de 62 años que lleva 27 esperando a su marido, Abdala Yalida al Ayan, capturado por los israelíes durante una redada en la localidad sureña de Bayada por militar en Al Fatah y encarcelado desde entonces. “Ojalá esté incluido en el intercambio de prisioneros”, suspiraba en el cruce de Naqoura sosteniendo una enorme foto de su esposo en blanco y negro. Nasmia y sus hijos desconocen si Abdala está vivo o muerto, pero están convencidos de que “los únicos que pueden traerle de vuelta es la Resistencia”, dicen en referencia a Hizbulá. “Es la gran lección aprendida hoy, Israel sólo entiende el lenguaje de la fuerza”.

El resto de los cadáveres devueltos por Israel llegaron esta noche al Líbano, una vez que los cadáveres de los soldados israelíes fueron entregados a cambio de 12 cadáveres, ocho correspondientes a militantes de Hizbulá y cuatro de un comando palestino, entre ellos el de la guerrillera Dalal al Mughrabi. Los cinco presos fueron inmediatamente trasladados a Beirut en tres helicópteros, en cuyo aeropuerto les esperaban todos los líderes políticos y religiosos del país de los Cedros con su presidente, Michel Sleiman, a la cabeza.

Los políticos, entre ellos muchos de los cuales hace tres meses llamaban a la guerra contra Hizbula, trataban así de capitalizar el regreso de los presos y los cadáveres como una victoria nacional, una forma de demostrar su lealtad hacia la resistencia contra Israel y de rebajar el protagonismo del Partido de Dios, que lidera esa lucha de forma práctica. De ahí que el Gobierno decretase festiva la jornada de hoy.

En su discurso, el presidente Sleiman instó a Kuntar y al resto de los presos a “sentirse orgullosos de su país y de su Ejército”, y recordó que “la dicha de la liberación del sur del Líbano y de nuestros detenidos será completa cuando veamos la liberación de todas las tierras libanesas y el retorno de los palestinos a su tierra, como mandan las resoluciones de la ONU“, una forma de incidir en el origen de las guerras en Oriente Próximo. Por su parte Kuntar, ya desde el estadio de Dahiyeh, hacía una promesa a los palestinos, de cuyo lado militó y en cuyo nombre mató en Israel dando lugar a su condena, que sonaba a amenaza: “Volveremos, yo y todos mis hermanos de la Resistencia Islámica”.

 

Fuente: Diario “EL MUNDO” de España.

Julio 17, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

Obama se muestra como una rata pro sionista

 

La preocupación que genera la posibilidad de que John McCain, la segunda versión de George W. Bush, ocupe la Casa Blanca por cuatro años más, no es razón que deba llevar a proyectar una imagen muy progresista de su contrario Barack Obama.

Después de ocho años de una de las presidencias menos populares en Estados Unidos, gran parte de los posibles votantes parece dispuesta a adjudicarle a Obama posiciones de una figura quimérica y salvadora. La oratoria de Obama ha ayudado a crear dicha imagen. Pero la realidad es, con regularidad, diferente a los deseos fantasiosos.

Hablemos solamente de política exterior y dejemos para una futura columna la política interna.

¿Qué fue lo primerísimo que hizo Barack Obama –que es el primer negro que en Estados Unidos tiene oportunidad real de ser presidente– después de su victoria primarista? Correr a dar un discurso ante la conferencia de AIPAC (American Israeli Public Affairs Committee) y allí postrarse y lamerle los zapatos a la audiencia.

El poderoso AIPAC es una organización de cabildeo, militarista y de extrema derecha, de apoyo al estado de Israel. Su influencia en la política estadounidense es enorme. Cualquier aspirante con posibilidades reales de triunfar en una elección presidencial tiene como obligación ir allí y jurar varias veces su apoyo incondicional, inquebrantable y eterno a Israel, y prácticamente a todo lo que Israel haga.

En el voluminoso libro The Israel Lobby, los profesores John Mearsheimer y Stephen Walt documentan el poder de este grupo cabildero. Argumentan también cómo la influencia de Israel respecto a la política estadounidense en el Oriente Medio es detrimental para los intereses geopolíticos de Wáshington.

“Siete mil funcionarios judíos de todas partes de Estados Unidos asistieron a la conferencia para recibir los signos de obediencia de parte de la elite washingtoniana que fue allí para hacer genuflexión ante sus pies”, señaló el escritor israelí Uri Avnery, en la página electrónica de la publicación Counterpunch. Los tres candidatos a la presidencia estuvieron presentes, cada uno de ellos intentando sobrepasar al otro en su adulación al estado judío. Trescientos senadores y representantes asistieron, indica Avnery: “Todos los que desean ser electos o reelectos a cualquier clase de posición, en realidad, cualquiera que posea ambición política alguna, estuvo allí para observar y ser observado”.

Pero Obama en su genuflexión ante el “lobby” israelí, sobrepasó incluso a McCain o Hillary Clinton. Avnery señaló que el discurso de Obama “rompió todas las marcas de servilismo y adulación”.

Y no fue que Obama no mencionara el bloqueo ilegal que Israel ha impuesto sobre los 1.5 millones de residentes en Gaza y que, según organismos de las Naciones Unidas, ha resultado en un desastre humanitario. Tampoco habló de las armas que Estados Unidos le brinda a Israel y que resultan en una proporción de 400 civiles palestinos muertos por cada israelí.

En Estados Unidos los judíos pro sionistas pro Israel, son más extremistas e intolerantes que los israelíes. Existen mucho más críticas sobre la política de Israel respecto a los palestinos dentro de Israel que lo permisible en Estados Unidos.

Un editorial en el rotativo israelí Haaretz argumentó que el gobierno israelí “había perdido todo uso de razón” por motivo de su encarcelamiento, devastación y miseria sobre los inocentes civiles residentes de Gaza.

Una encuesta llevada a cabo por Haaretz en marzo del 2008 indicó que el 64 por ciento de los israelíes estaba a favor de negociaciones directas entre Israel y Hamas, mientras que sólo un 28 por ciento se oponen.

Y aquí está Obama diciendo lo mismo que todos los políticos y medios estadounidenses: que si Gaza está controlado por Hamas y que ésta es una organización terrorista. Estados Unidos e Israel la declararon “terrorista” cuando la política de ellos confligió con la de Hamas, pero Hamas resultó triunfador en elecciones democráticas y populares celebradas en Gaza y permitidas por el binomio Estados Unidos-Israel).

Añade Obama, y todos los demás, que Hamas lanza cohetes contra Israel. Se le olvida indicar que dichos cohetes son rudimentarios, caseros e ineficientes y que escasamente causan daño en Israel. Pero por cada cohete rudimentario palestino que impacta en Israel, estos últimos responden con cohetes desde los más avanzados aviones de combate y helicópteros o desde tanques. Por esto la discrepancia de muertos entre unos y otros.

Obama señaló ante la conferencia sionista que “Egipto debe poner fin al traspaso ilegal de armas hacia Gaza”. La diferencia de armamentos entre israelíes y palestinos es tan marcada que ese comentario debería ser risible.

Pero ¿en qué fue que Obama rompió todas las marcas en genuflexión y servilismo al “lobby” estadounidense pro Israel? “Jerusalén continuará siendo la capital de Israel y debe mantenerse unida”. ¿Jerusalén no está dividida entre este y oeste? ¿El este de Jerusalén no fue ocupado militar e ilegalmente por los israelíes en la guerra de 1967?

Si alguien insiste en que la ciudad completa de Jerusalén pertenece a Israel no puede existir paz entre palestinos y árabes e israelíes.

Ningún palestino, árabe, musulmán aceptará paz con Israel si el recinto del Haram-al-Sharif, uno de los tres más sagrados lugares de la religión islámica y el símbolo principal del nacionalismo palestino, no es entregado a los palestinos en un futuro estado.

Según señala Avnery, la conferencia en Camp David del 2000 resultó infructuosa a pesar de que el entonces primer ministro israelí Ehud Barak estaba dispuesto a dividir Jerusalén en una forma u otra.

Y entonces Obama, para congraciarse con lo más derechista y reaccionario del elemento sionista-judío-estadounidense, resucita el asunto de una Jerusalén eterna e indivisible y en manos de Israel. Esto no es aceptable para casi nadie en el mundo, y punto. Los palestinos-árabes-musulmanes tienen derecho a, por lo menos, la mitad de Jerusalén, el Jerusalén del Este. Nadie, excepto lo más extremista del sionismo israelí propone tal cosa. Eso es una invitación a más conflicto.

Durante anteriores elecciones los candidatos, queriendo congraciarse con el “lobby” pro Israel, prometían que la embajada estadounidense sería movida de Tel Aviv a Jerusalén. Según Avnery, después de resultar electos ni uno solo de dichos candidatos insistió en cumplir la promesa. Las mentes más claras en el Departamento de Estado indicaron que eso no era una buena política y que impactaría negativamente los intereses de Estados Unidos.

Y ahora viene Obama prometiendo cambios y una nueva política progresista, y ofrece a la derecha israelí y al “lobby” israelí en Estados Unidos algo en extremo reaccionario, imperial, racista, conducente a más décadas de conflicto.

Parece que el señor Obama no reconoce la enorme injusticia cometida por los israelíes y Wáshington contra los palestinos en Gaza, Cisjordania, en los campamentos de refugiados o donde se encuentren. Pero Obama pretende ser más israelí que la mayor parte de los israelíes.

¿Hay que ir allí ante Zeus, Mecca, el Vaticano, la muralla de los lamentos, todos juntos y jurar ante el AIPAC apoyo eterno a cualquier cosa que se les ocurra a los dirigentes de turno israelíes?

 

Fuente: Rafael Ruiz Garofalo / Especial para Claridad - Puerto Rico

Junio 18, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

La cobarde ocupación sionista asesinó en el ultimo año a 106 niños palestinos

Save the Children manifiesta su preocupación sobre el efecto de la nueva escalada de violencia y el cierre de la franja de Gaza en la seguridad de los niños y niñas palestinos. Entre octubre de 2006 y agosto de 2007, un total de 106 niños palestinos perdieron la vida en los territorios ocupados como consecuencia del conflicto. 

 El 42% de los niños palestinos que viven en territorio ocupado son refugiados, ascendiendo al  69% en la franja de Gaza y más de 10.000 hogares han sido destruidos por las continuas oleadas de violencia. La salud de estos niños -que representan más de la mitad de los cuatro millones de palestinos en territorio ocupado- se encuentra especialmente en riesgo. El 70% de los niños y niñas menores de nueve meses padecen anemia en Gaza.

 Además, la desnutrición crónica afecta al 10% de los niños palestinos menores de cinco años. Esta cifra aumenta en Gaza, alcanzando casi el 30% en la zona norte de la franja. 10.000 niños continúan muriendo cada año, la mayoría debido a enfermedades prevenibles y la deficiente atención dada a los recién nacidos.

 Preocupante es también el problema de la inseguridad alimentaria. Un tercio de los hogares palestinos se encuentran en esta situación, siendo la población de Gaza la más afectada por esta inseguridad alimentaria que afecta al 51% de su población. Las familias palestinas encuentran muchas dificultades para acceder a los servicios sanitarios debido fundamentalmente al altísimo coste de los tratamientos, a los cierres fronterizos y restricciones de acceso por parte del ejército israelí. 

Ambiente de violencia y difícil acceso a la educación

 En este panorama, toda una generación de niños esta creciendo con la presencia constante de violencia en su vida diaria, incluyendo la escuela, tradicionalmente reconocido como un lugar seguro. Hasta un 18% de los alumnos palestinos afirma haber presenciado la muerte de algún compañero de clase provocado por las fuerzas del ejército israelí, según un estudio del verano de 2004 de la universidad de Bir Zeit en Cisjordania.

 Esta situación constante de violencia en los pueblos, las escuelas y los hogares,  provoca que casi el 50% de los niños palestinos en zona ocupada experimenten altos grados de trauma psicológico y estrés.

 A todo ello se une el hecho de que los continuos cierres de fronteras y toques de queda hagan peligroso y muchas veces imposible el acceso a las escuelas a más de 226.000 niños en Cisjordania, especialmente en las zonas del norte.

 Es el caso de Talal, un niño palestino de 5 años: “Todos los días tengo que ir solo a la guardería y siempre tengo miedo a ser disparado por los israelíes. Me gusta que mi madre me lleve pero está muy ocupada. Mi padre fue arrestado por los israelíes y ahora está en la cárcel. Ví como se lo llevaban. No le he visto desde entonces.”

Mayo 25, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

El Dibujo del dia

Abril 13, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

Homenaje a los mártires argentinos que lucharon y cayeron en la Guerra por las ISLAS MALVINAS ARGENTINAS

Islas Malvinas Argentinas

                       

 

Con un gran homenaje, quiero recordar el enorme coraje que tuvieron los soldados argentinos al enfrentar al invasor inglés y a su máquina militar angloestadounidense.Quiero recordar la valentía que tuvieron para defender a las islas de la ocupación británica.

Es un orgullo ser argentino y saber de la hombría que tuvieron aquellos mártires al dejar su sangre por nuestras islas.Al luchar contra lacras que en la actualidad estan propiciando un baño de sangre y un genocidio en el Medio Oriente.

 

POR DEFENDER A LA PATRIA DEL AGRESOR EXTRANJERO….

GRACIAS MUCHACHOS!!!

 

         

 

Abril 2, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

El derecho a la autodeterminación, un falso ejercicio de universalismo

Lenin, el Holocausto judío y la siniestra coartada del sionismo

El derecho a la autodeterminación es un lujo que los ricos, los fuertes y los privilegiados se ofrecen para conservar el poder. Dado que los sionistas utilizan la influencia de los puestos importantes que ocupan para controlar el poder político internacional y poseen capacidad militar para mantener su “derecho a la autodeterminación”, cualquier debate político en torno a este concepto choca inevitablemente con la imposibilidad de los palestinos para ejercerlo. Por eso, en lugar de exigir algo que resulta poco práctico en la actualidad, deberíamos luchar por el derecho palestino y árabe a rebelarse contra el Estado judío y contra el imperialismo sionista mundial. En vez de perder el tiempo con fantasías retóricas, es mejor que desenmascaremos la política y la praxis tribales judías. Apoyar a Palestina es decir con coraje lo que pensamos y admitir lo que vemos.


En la imagen, una explicación visual de la autodeterminación sionista y sus consecuencias. En color verde, Palestina; en color blanco, Israel. De izquierda a derecha: 1) Palestina en 1946; 2) Plan de Naciones Unidas para la partición de ese mismo territorio en 1947; 3) Territorio de Israel entre 1949 y 1967 y 4) Israel y los Territorios Ocupados en 2000.


Ciudadano del mundo, cosmopolita y ateo

El año pasado, en una pequeña iglesia comunitaria de Aspen (Colorado), cuando llegó el turno de preguntas después de la charla que yo acababa de dar, un hombre de mediana edad que estaba al fondo de la sala se puso en pie y se presentó a sí mismo de la siguiente manera:

–Soy un ciudadano del mundo, cosmopolita y ateo. Me gustaría preguntarle algo, señor Atzmon…

–Espere –lo interrumpí–. Le ruego que no se ofenda si le hago una pregunta. ¿Es usted por casualidad judío?

El hombre se quedó paralizado durante unos instantes y no pudo impedir que se le ruborizase el rostro; todo el mundo en la sala se volvió a mirarlo. Quizá sentían curiosidad por ver qué pinta tenía un cosmopolita autoindulgente del siglo XXI. Por mi parte, me sentí un poco culpable, pues no había sido mi intención avergonzarlo. Tardó varios segundos en reponerse.

–Sí, Gilad, soy judío. ¿Cómo lo ha adivinado?

–Está claro que no lo sabía –dije–. En realidad era sólo una intuición. Sabe, cada vez que me encuentro con personas que se consideran cosmopolitas, ateos y ciudadanos del mundo, suelen ser judíos “progresistas” asimilados. Puedo suponer que quienes no son judíos tienden a vivir en paz con lo que son. Si nacieron católicos y deciden cambiar en algún momento, se deshacen de la Iglesia y en paz. Si no aman a su país como otros suelen amarlo, escogen otro donde vivir. De algún modo, quienes no son judíos –y esto que le digo carece de cualquier base científica– no necesitan esconderse tras vagos estandartes universales ni tras un sistema de valores artificial. Pero, ¿cuál era su pregunta?

No hubo ninguna. El “cosmopolita, ateo y ciudadano del mundo” no logró recordar cuál era su pregunta. Supongo que, de acuerdo con la tradición de los judíos post-emancipados, estaba allí para pregonar en público su derecho a la “autodeterminación”. Aprovechaba su turno de preguntas para que sus vecinos y amigos de Aspen se enterasen de lo estupendo que era. A diferencia de ellos, creyentes patriotas y usamericanos orgullosos, él era un humanista avanzado, un hombre por encima de las patrias, un sujeto descreído. Era el producto final “autodeterminado” de la Ilustración, el hijo de Voltaire y de la Revolución francesa.

La autodeterminación es una moderna epidemia política y social que afecta a los judíos. La desaparición del gueto y sus cualidades maternas dio lugar a una crisis de identidad dentro de la ampliamente integrada sociedad judía. Al parecer, todas las escuelas políticas, espirituales y sociales judías post-emancipadas del pensamiento de izquierda, de derecha y de centro vivían intrínsecamente preocupadas por el “derecho a la autodeterminación”. Los sionistas exigieron el derecho a la autodeterminación nacional en la tierra de Sión. El Bund les exigió la autodeterminación nacional y cultural en el discurso proletario de la Europa del Este; la organización anticapitalista Matzpen y los israelíes ultraizquierdistas exigieron el derecho a la autodeterminación de la “nación judía israelí” en el “Este árabe liberado”; los judíos antisionistas insistieron en el derecho a participar en un discurso esotérico judío dentro del movimiento de solidaridad con Palestina. Pero, ¿qué significa ese derecho a la autodeterminación? ¿Por qué será que cada idea política judía moderna se basa en ese derecho? ¿Por qué algunos judíos “progresistas” integrados sienten la necesidad de ser ciudadanos del mundo en vez de solamente ciudadanos ordinarios de Gran Bretaña o Francia o Rusia?

La pretensión de autenticidad

Es preciso decir que, aunque esa búsqueda de la identidad y esa autodeterminación están ahí para expresar que se pretende alcanzar una auténtica redención, el resultado directo de la política de la identidad y la autodeterminación es justamente lo contrario. Para empezar, quienes deben autodeterminarse suelen ser aquellos que están muy lejos de poder realizarlo; quienes han decidido que los consideren “cosmopolitas” y “humanistas laicos” son incapaces de ver que la fraternidad humana no necesita ni presentación ni declaración. Lo único que necesita es un amor genuino por los demás. Quienes emiten y firman manifiestos humanistas son aquellos que insisten en que los consideren humanistas, mientras que al mismo tiempo difunden la maldad tribal sionista. Es evidente que los cosmopolitas genuinos no necesitan declarar su compromiso abstracto con el humanismo. De manera similar, los auténticos ciudadanos del mundo viven en un mundo abierto, sin límites ni fronteras.

Yo, por ejemplo, vivo rodeado de músicos de jazz de todos los colores y orígenes étnicos. Son gente que vive en la carretera, que duerme cada día en un continente distinto, que se gana la vida con su amor por la belleza. Sin embargo, nunca he visto a un artista del jazz que se defina a sí mismo como ciudadano del mundo o cosmopolita o incluso como comerciante de belleza. Nunca he conocido a un artista de jazz que se dé un aire de importancia igualitaria ni que celebre su derecho a la autodeterminación. La razón es muy sencilla, los seres auténticos no necesitan autodeterminarse, son como son y dejan que los demás también lo sean.

El derecho a la autodeterminación

Suele decirse que el derecho a la autodeterminación es el reconocimiento de que todos los pueblos tienen derecho a determinar libremente su estado político y a desarrollarse económica, social y culturalmente. Suele considerarse que este principio es un derecho moral y legal. También está muy arraigado en la filosofía de Naciones Unidas. La palabra autodeterminación se utilizó en la Carta de Naciones Unidas y ha sido definida en diversas declaraciones y acuerdos.

Aunque solemos considerar normal que todo ser humano comparta sus afanes existenciales, el derecho a la autodeterminación sólo tiene sentido en el discurso liberal occidental, que acepta tal derecho y lo asume en la noción del individualismo ilustrado. Es más, ese derecho sólo pueden disfrutarlo los privilegiados con el suficiente poder político o militar como para convertirlo en una realidad práctica.

Sin embargo, preciso es mencionar que, incluso dentro del discurso liberal occidental, únicamente los judíos asumen su poder político en el “derecho de ser como los demás”. La razón es sencilla, a pesar de que los judíos liberados insisten en ser “como los demás”, está claro que los demás prefieren ser “como son”. Obviamente, esto quiere decir que la pretensión judía de ser como los demás es algo fútil, condenado al fracaso.

Hay que añadir también que, en las sociedades oprimidas, el derecho a la autodeterminación suele estar reemplazado por el derecho a rebelarse. Para un palestino que viva en los Territorios Ocupados, el derecho a la autodeterminación significa muy poco. Ningún palestino necesita autodeterminarse como tal, y ello por la sencilla razón de que ya lo es. E incluso si llegase a olvidarlo, cualquier soldado israelí se lo recordaría en el siguiente puesto de control. Para el palestino, la autodeterminación es un producto de la negación: es la confrontación diaria con la negación sionista del derecho palestino a la autodeterminación. Para el palestino, es el derecho a luchar contra la opresión, contra quienes lo matan de hambre y lo expulsan de su tierra en nombre de esa exigencia demasiado concreta de los judíos de ser “un pueblo como los demás”.

Asimismo, a pesar de que el derecho a la autodeterminación se presenta como un valor político liberador universal, en muchos casos se utiliza como un mecanismo divisivo que da lugar al abuso directo de los demás. Como sabemos, la moderna exigencia judía del derecho a la autodeterminación suele ponerse en práctica a expensas de los demás, ya sean palestinos, líderes árabes, proletarios rusos o soldados británicos y estadounidenses que arriesgan sus vidas contra el último bastión de enemigos israelíes en Oriente Próximo. Por mucho que el derecho a la autodeterminación se presente ocasionalmente como un “valor universal”, el análisis del uso siniestro y pragmático de ese derecho en el discurso político sionista revela que, en la práctica, está ahí al servicio de unos intereses tribales que, simultáneamente, niegan o desestiman los derechos elementales de otros pueblos.

El Bund y Lenin

Sería correcto afirmar que el Bund y los sionistas fueron los primeros en exigir con elocuencia el derecho de los judíos a la autodeterminación. El Bund era el sindicato de los trabajadores judíos de la Europa del Este. Al igual que el movimiento sionista, fue fundado oficialmente en 1897. Reivindicaba que los judíos en Rusia se merecían el derecho a la autodeterminación cultural y nacional dentro de la futura revolución soviética.

Es probable que el primero en analizar el disparate del ansia de los judíos por la autodeterminación fuese Lenin en su famoso ataque contra el Bund en el Segundo Congreso del POSDR (1903). “Marchad junto a nosotros”, replicó Lenin al Bund al rechazar su exigencia de un estatus étnico autónomo especial entre los trabajadores rusos. Claramente, a Lenin no se le escapó el segregador programa tribal de la filosofía del Bund. “Rechazamos cualquier parcelación obligatoria que sirva para dividirnos”, dijo Lenin. Por mucho que el líder soviético apoyase “el derecho de las naciones a la autodeterminación”, no aceptó el derecho judío a lo que correctamente identificó como segregador y reaccionario. Lenin respaldó el derecho de las naciones oprimidas a desarrollar sus entidades nacionales, pero se resistió a cualquier espíritu nacionalista intolerante y estrecho.

El líder revolucionario señaló tres razones principales contra el Bund y su exigencia de autodeterminación cultural:

1) La autodeterminación cultural nacional conduce al desmembramiento de las naciones y, por lo tanto, da al traste con la unión del proletariado.

2) La amalgama de las naciones era para Lenin un paso adelante, no un paso atrás. Criticó a los que “clamaban al cielo contra la asimilación”.

3) Lenin no consideraba que la “independencia cultural, no territorial” que propugnaba el Bund y otros partidos judíos fuese ventajosa, práctica o factible.

La actitud de Lenin ante el Bund debería ser motivo de reflexión. Su fino sentido común político le hizo dudar de la existencia de una base ética o política en el derecho de los judíos a la autodeterminación, así como de la reivindicación del Bund de que los judíos fuesen considerados como una identidad nacional, al mismo título que las demás naciones. Su respuesta fue sencilla: “Lo siento, muchachos, pero no sois una nación ni una minoría nacional, por la sencilla razón de que no estáis vinculados a un pedazo de tierra”.

Matzpen y Wolfowitz

“Los problemas nacionales y sociales de esta región sólo pueden solucionarse con una revolución socialista que derrocará todos los regímenes existentes y los reemplazará por una unión política dirigida por los trabajadores. En este territorio árabe común y liberado se reconocerá el derecho a la autodeterminación (incluido el derecho a un Estado distinto) de cada una de las nacionalidades no árabes que viven en la región, entre ellas la nación judía israelí” (Principios Fundamentales de la Organización Socialista en Israel [Matzpen], http://www.matzpen.org/index.asp?p=principles).

Todo indica que los denominados ideólogos judíos “progresistas” nunca han interiorizado la crítica de Lenin, pues abusar de los demás y rechazar sus derechos elementales se ha vuelto inherente a su pensamiento político. La lectura del documento que establece los Principios Fundamentales de la Organización Socialista en Israel, el legendario grupo ultraizquierdista Matzpen, lo deja a uno perplejo.

Ya en 1962, los matzpenistas tenían un plan para “liberar” el mundo árabe. De acuerdo con los principios de la Matzpen, lo que hay que hacer es “derrocar todos regímenes (árabes) existentes” para reconocer “el derecho a la autodeterminación de cada una de las nacionalidades no árabes que viven en él, entre ellas (por supuesto) la nación judía israelí”.

No hace falta ser un genio para darse cuenta de que, al menos categóricamente, los principios de la Matzpen no son distintos de la cantinela neocon de Paul Wolfowitz. La Matzpen tenía un plan para “derrocar” todos los regímenes árabes en nombre del “socialismo” con el fin de que los judíos pudiesen “autodeterminar” quiénes son. Wolfowitz haría exactamente lo mismo en nombre de la “democracia”. Si sustituimos la palabra socialista del “progresista” texto judeocéntrico de la Matzpen y la reemplazamos por la palabra democrática, nos encontramos un devastador texto neocon que dice lo siguiente:

“Los problemas nacionales y sociales de esta región sólo pueden solucionarse con una revolución democrática que derrocará todos los regímenes existentes y los reemplazará por una unión política [...] Se reconocerá el derecho a la autodeterminación (incluido el derecho a un Estado distinto) de cada una de las nacionalidades no árabes que viven en la región, entre ellas la nación judía israelí.”

Al parecer, tanto la progresista Matzpen como los reaccionarios neocons utilizan un concepto abstracto similar, con pretensiones de universalidad, para justificar el derecho judío a la autodeterminación y la destrucción del poder árabe regional. Ambos saben lo que la liberación puede significar para los árabes: para el matzpenista, liberarlos es convertirlos en bolcheviques. El neocon es un poco más modesto, lo único que quiere es que beban Coca-Cola en una sociedad democrática occidentalizada. Las dos pretensiones están condenadas al fracaso, porque la noción de autodeterminación es abrumadoramente eurocéntrica; las dos se basan en una noción ilustrada de la racionalidad; las dos tienen muy poco que ofrecer al oprimido, pues están ahí para racionalizar y ofrecerle al colonialista un poco de falsa legitimidad “universal”.

Es evidente que la Matzpen nunca tuvo ni poder ni significación política, porque nunca estuvo cerca del pueblo árabe y, mucho menos, de sus masas. Por eso, la Matzpen nunca logró afectar las vidas de los árabes ni destruir sus regímenes. Sin embargo, los izquierdistas judíos de todo el mundo consideran que la Matzpen fue un capítulo importante de la izquierda israelí. Para ellos fue un momento singular del despertar ético israelí. Resulta vergonzoso (o demoledor) comprobar que el momento más ilustrado y exquisito del despertar moral de la izquierda israelí produjo un discurso político que no es categóricamente distinto del infame intento de George W. Bush de “liberar” al pueblo iraquí. Está por encima de cualquier duda que los izquierdistas judíos (al estilo de la Matzpen) y los intervencionistas anglo-usamericanos sionizados (al estilo neocon) son, de hecho, las dos caras de una misma moneda (o, permítaseme decir, las dos caras del mismo shekel, la divisa israelí). Desde los puntos de vista teórico, ideológico y pragmático están muy cerca los unos de los otros. Ambos pensamientos políticos son judeocéntricos hasta la médula, pretenden ser universalistas y buscan la “liberación” y la “libertad”. Pero, a fin de cuentas, a lo único que aspiran es a la autodeterminación judía a expensas de los demás.

El derecho a ser como los demás: la lógica sionista

Lo siguiente es una serie de extractos procedentes de un documento presentado en 2005 ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue redactado por el Comité Coordinador de Organizaciones judías (CBJO) y la organización B’nai B’rith. Su lectura sirve para saber de qué manera tales organizaciones ponen en práctica el poder político en lo referente al derecho a la autodeterminación.

El CBJO toma como punto de partida histórico de su declaración el “final del Holocausto” y la creación de la Organización de Naciones Unidas. El vínculo entre ambos y su intencionalidad están claros. A esta organización se le atribuye el papel de organismo que salvará a los judíos de cualquier nuevo intento genocida.

“Cuando este año el mundo conmemora el 60 aniversario del final del Holocausto y de la creación de Naciones Unidas, nosotros, en la comunidad de los Derechos Humanos, tenemos la oportunidad de reafirmar nuestro compromiso con los principios de la Carta de Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de otros documentos fundacionales del régimen internacional de Derechos Humanos. De tales derechos, uno de los fundamentales es el de la autodeterminación. Este derecho garantiza otros derechos humanos, como el derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona, a la preservación del honor y a la igualdad ante la ley.”

Se observará que, hasta aquí, el derecho a la autodeterminación se expresa en términos universales. Pero que nadie se confunda: pronto dará un giro siocéntrico.

“Los acontecimientos revelados hace 60 años, cuando las fuerzas aliadas entraron y liberaron los campos de concentración nazis, podrían haberse prevenido si el derecho del pueblo judío a la autodeterminación hubiese estado protegido y fomentado… Tal como demuestra la historia del pueblo judío en el siglo XX, sin un Estado propio –la puesta en práctica del derecho a la autodeterminación– el pueblo judío corría el riesgo de la discriminación, el aislamiento y, en última instancia, el exterminio.”

Sin prisa, pero sin pausa, se manifiesta ahora la desviación, desde el enfoque ético universal hasta la argumentación judeocéntrica. Sin embargo, es importante mencionar que antes de la Gran Guerra los judíos occidentales y estadounidenses estaban ya emancipados y disfrutaban del derecho a la autodeterminación, si bien no muchos de ellos pensaban que éste debía plasmarse en Palestina a expensas de los palestinos. Además, si se piensa en retrospectiva, está claro que el derecho de los judíos a la autodeterminación ha provocado a su vez el Holocausto palestino. En otras palabras, el derecho judío a la autodeterminación tiene un impacto positivo muy limitado sobre la humanidad y la realidad humana, lo cual es algo que la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas debería tener en cuenta.

“Si reflexionamos sobre esta historia, debemos señalar el resurgimiento del antisemitismo y su nueva manifestación, el antisionismo. En diversos círculos intelectuales, en campus universitarios y en los medios, el derecho humano básico a la autodeterminación del pueblo judío está siendo erosionado a diario por medio de tergiversaciones y ecuaciones falsas. Estos antisionistas describen la autodeterminación del pueblo judío como excluyente de la autodeterminación de los palestinos. Algunos desean dar marcha atrás al reloj de la historia promoviendo la solución de “un Estado único” para resolver el conflicto israelo-palestino, propuesta que fue rechazada por la Asamblea General en 1947, precisamente porque le habría negado el derecho a la autodeterminación al pueblo judío… El antisionismo es un sendero peligroso, porque gira en torno a la destrucción del Estado judío. Como tal, es contrario a la Carta de Naciones Unidas, al acuerdo internacional sobre los derechos económicos y sociales y culturales…”

Curiosamente, los talentosos miembros del CBJO se dan cuenta de que, tarde o temprano, alguien pondrá en entredicho la validez ética del “derecho judío a la autodeterminación”. De hecho, eso es exactamente lo que voy a hacer unos cuantos párrafos más abajo. Los sionistas son lo bastante listos como para prever la posibilidad de que esa “carta blanca” que les permite arruinar millones de vidas en Oriente Próximo en nombre del falso concepto universal pueda expirar algún día.

Sin embargo, los del CBJO apuntan a una solución optimista del conflicto israelo-palestino. Esto es, al menos, lo que quieren que creamos:

“A día de hoy observamos un progreso extraordinario en Oriente Próximo entre Israel y los palestinos. El pueblo palestino ha elegido un gobierno que se compromete a rechazar el terrorismo como arma política en provecho de la democracia y la paz. Este camino que conduce a la coexistencia pacífica con el pueblo judío señala un cambio importante, lejos de la política palestina de la violencia… Todas las resoluciones aprobadas por esta Comisión bajo este artículo del programa deben tratar de ratificar el derecho a la autodeterminación del pueblo judío junto al de los demás pueblos… Sólo entonces la Comisión de Derechos Humanos será fiel a sus principios fundacionales. Sólo entonces la Comisión de Derechos Humanos formará parte de la solución, en vez de exacerbar el problema. Sólo entonces demostrará que ha aprendido las lecciones que deberían haberse aprendido hace 60 años, y defenderá el derecho básico del pueblo judío a la autodeterminación junto a un Estado palestino democrático.”

Como puede verse, el CBJO está ahí para decir a los palestinos quiénes son y qué deben ser, a saber, democráticos y laicos. Aunque parezca mentira, el derechista CBJO no es diferente de la “progresista” organización socialista Matzpen y lo que esto implica debe quedar claro a partir de ahora: no existe izquierda ni derecha en la política laica judía moderna, sino orientación tribal autocéntrica, que por razones obvias proyecta falsas imágenes de diversidad política.

Un Estado, dos Estados o un único Estado de todos sus ciudadanos

No son muchos los palestinos e intelectuales árabes que toman parte en el debate sobre la solución de uno o dos Estados. La razón es muy evidente: los palestinos y los árabes se dan cuenta de que no es en las instituciones académicas ni en las conferencias de solidaridad con Palestina donde habrá que decidir las cuestiones relacionadas con el futuro de la región, sino sobre el terreno. El impacto de un solo misil Qassam en el Negev occidental es mucho mayor que cualquier forma de discusión intelectual concluyente relacionada con la “resolución del conflicto”. Tal como parece, la exigencia de “un único Estado” para todos, ya sea laico, democrático o islámico, es teórica y retórica y no involucra en absoluto a los israelíes, que todavía poseen el poder político y el poder militar para mantener el Estado único judío.

Mientras la noción de autodeterminación carezca de significado para el pueblo palestino, lo mismo sucederá con la exigencia verbal de un Estado. Mientras la hambruna y los planes genocidas anunciados por el gobierno israelí se ciernen sobre Gaza, los debates sobre el futuro de la región no son más que un lujoso entretenimiento de privilegiados.

Para lo único que sirve el debate sobre la solución de un único Estado es para mantener la hegemonía israelí y judía dentro del discurso de la solidaridad con Palestina. La razón es muy sencilla, cualquier discusión que apunte hacia la solución política tiene naturalmente en cuenta el “derecho judío a la autodeterminación” y esto se eternizará a menos que consintamos en introducir un radical cambio político e intelectual en el discurso. Al igual que Lenin en 1903, debemos poner en entredicho la validez de la noción del derecho a la autodeterminación. Siguiendo a Lenin, debemos admitir la posibilidad de que el derecho judío a la autodeterminación es, en realidad, una engañosa pretensión segregadora: está ahí para disfrute de ricos, colonialistas y privilegiados a expensas del débil y del oprimido.

Debemos ponernos en pie y cuestionar abiertamente por qué los judíos o cualquier otro grupo merecen un derecho a la autodeterminación. ¿Acaso no es verdad que tal derecho siempre se ejerce a expensas de alguien? Debemos ponernos en pie y preguntar qué derecho moral le permite a un judío de Brooklyn que se autodetermine como sionista y futuro ocupante de Palestina. Debemos preguntar sin tapujos qué es exactamente lo que le da derecho a un judío nacido en Israel a vivir en tierra palestina a expensas del palestino nativo. ¿Acaso tengo yo derecho a exigir mi autodeterminación como astronauta de la NASA o cirujano? ¿Me permitiría alguien que le operase el corazón si mi única referencia fuese mi falsa representación como cirujano cardiovascular?

Estas preguntas no son nada fáciles de contestar. Pero eso no significa que no debamos hacerlas. Yo, como Lenin, tiendo a descartar la legitimidad judía del derecho a la autodeterminación como una reclamación falsa y segregadora. En vez de ese derecho, sugeriría un enfoque ético alternativo, que he tomado prestado de Azmi Bishara (http://en.wikipedia.org/wiki/Azmi Bishara), el intelectual palestino y ex parlamentario de la Knesset que se vio obligado a exiliarse, y ello a pesar de que era diputado. Bishara trascendió el debate sobre uno o dos Estados o sobre el derecho judeocéntrico a la autodeterminación. Acuñó una brillante noción política, el “Estado de todos sus ciudadanos”. En vez de un Estado de los judíos, Bishara sugirió un Estado de las personas que viven en él.

Intelectual vigoroso y conocido crítico del Estado israelí, Bishara ha mantenido en numerosos escritos y declaraciones públicas que la autodenominación de Israel como “Estado judío y democrático” es discriminatoria. Al exigirle a Israel que sea un “Estado de todos sus ciudadanos”, Bishara ha puesto abiertamente el dedo en la llaga del conflicto entre la mayoría judía y la minoría palestina sobre la definición de la nacionalidad en Israel. Encarna una tendencia entre la minoría arabopalestina, que exige igualdad socioeconómica y política, así como en los aspectos cívicos y de nacionalidad, pero no sólo en los textos legales. Podría decirse que el enfoque de Bishara es un ejercicio político del derecho palestino a la autodeterminación. Por eso, no pasó mucho tiempo antes de que tuviera que huir de Israel para salvar el pellejo.

Como hemos visto, el derecho a la autodeterminación es un lujo de ricos para proteger su poder. Los únicos que se lo pueden permitir son quienes ya viven en la opulencia, son fuertes y privilegiados. Los sionistas pueden alardear de estas cualidades, además de poseer el poderío militar necesario para mantener su “derecho a la autodeterminación”. Sin embargo, teniendo en cuenta la realidad sobre el terreno, en vez de exigir pomposos derechos, debemos luchar a favor del derecho palestino y árabe a rebelarse contra el Estado judío y contra el imperialismo sionista mundial. En vez de perder el tiempo con fantasías retóricas e intercambios académicos, más nos valdrá desenmascarar la política y la praxis tribales judías. Apoyar a Palestina, lo repito, es decir con coraje lo que pensamos y admitir lo que ven nuestros ojos.

Marzo 31, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

Entrevista a Jaled Mishal, Líder de Hamás en el exilio: “La política de EE UU ha fracasado en Irak, Palestina y Líbano”

Jaled Mishal 

 

 

 

 

“Israel no quiere pagar el precio de la paz”, asegura Jaled Mishal, el líder de Hamás en el exilio. Pero este activista reconvertido a político no espera que le crean y se esfuerza por argumentar sus declaraciones. Enumera el rechazo de Israel a todos los planes de paz fueran árabes o internacionales, el hecho de que ignorara la tregua unilateral que el Movimiento de Resistencia Islámica decretó en 2005 o el bloqueo a su Gobierno elegido en 2006. Pero también responsabiliza a EE UU, cuya política considera que “ha fracasado en Irak, Palestina y Líbano”. “No se puede alcanzar la paz en la región sin Hamás”, concluye.

Mishal (Ramala, 1956) recibe a EL PAÍS en su despacho del barrio de Mezzeh, una zona residencial de Damasco, donde encontró refugio después de que en 1997 dos agentes del Mosad intentaran asesinarle en Jordania. La historia de cómo le inyectaron un veneno y la intervención del rey Husein para que el Gobierno israelí facilitara el antídoto a cambio de la libertad de sus espías parece sacada de una película de acción. Sin embargo, a pesar del reciente atentado contra un activista de Hezbolá en la capital siria, las medidas de seguridad son discretas y el que tal vez sea uno de los hombres más odiados de Israel asegura no tener miedo a la muerte.

¿Qué opina de los resultados de la reciente cumbre árabe en lo que respecta a Palestina?

Las resoluciones son positivas porque subrayan la condena a la ocupación israelí, reconocen el derecho del pueblo palestino a la resistencia y piden el fin del bloqueo a Gaza. Pero las cumbres árabes carecen de capacidad para poner sus resoluciones en práctica. No me refiero sólo a Damasco. En este momento de discrepancias y divisiones entre los árabes, lo obtenido nos parece un logro.

¿Aún considera válida la iniciativa de paz árabe de 2002 a la que también se ha hecho mención?

Ya dijimos entonces que no iba a tener éxito porque Israel la iba a rechazar y la Administración estadounidense no la tomaría en serio. Y esto es lo que ha pasado desde 2002. Israel no quiere la paz. Quiere conservar la tierra, seguir ignorando los derechos árabes y palestinos, y al mismo tiempo obtener seguridad. No quiere pagar el precio de la paz. Lo prueba el que haya rechazado todas las iniciativas árabes, palestinas e internacionales. Así que seis años después de haber lanzado su iniciativa, los líderes árabes deber reconsiderar su oferta. Según la ley del mercado, si uno expone su mercancía durante mucho tiempo y nadie la compra, su precio baja. Israel debe saber que los árabes tienen otras alternativas. Eso no significa desatar una guerra contra Israel. Pero existe la alternativa de auto respetarse, de resistir, de respaldar a la resistencia, de hacer sentir a Israel que no puede tener seguridad sin dar sus derechos a los árabes.

¿Está diciendo que no hay solución negociada para el problema palestino?

Ningún ocupante retrocede por su propia voluntad, sólo lo hacen obligados por la fuerza. De ahí que las negociaciones con Israel sin el respaldo de la fuerza carezcan de sentido. No se consigue que se retiren respetando sus valores. Si el ocupante tuviera ética, no hubiera tomado las tierras de otros. Hay que obligarle a poner fin a la ocupación. Además, la paz la hacen los fuertes, no el débil con el fuerte.

Y sin embargo usted descarta la alternativa de la guerra…

Esa alternativa no es posible ahora por el desequilibrio de fuerzas entre los árabes e Israel. Sin embargo, sí es posible la resistencia. Y los árabes deben respaldar la alternativa de la resistencia. Con el apoyo económico y material de los países árabes, islámicos y otros amigos de la nación (Palestina), la resistencia es capaz de hacer frente a la ocupación y obligar a Israel a retirarse. Ya ha ocurrido antes en dos ocasiones: en el sur de Líbano en el año 2000 y en Gaza en 2005.

Pero los palestinos están embarcados en una lucha fratricida. ¿Cómo se explica? ¿No obstaculiza su objetivo de un Estado independiente?

No hay duda de que tenemos un problema en la dirección palestina. Todos sabemos que la causa de esa división es la injerencia extranjera, israelí y estadounidense para ser más precisos. También hay palestinos corruptos que se benefician de la situación. Esa división nos debilita como palestinos y no ayuda a conseguir el Estado palestino. Es parte del desafío que afrontamos. Nosotros, desde Hamás, hemos intentado la reconciliación en varias ocasiones pero la Presidencia palestina la ha rechazado. Recientemente en Sanaa alcanzamos un acuerdo, pero luego se echaron para atrás. Estados Unidos e Israel les impide entablar un diálogo ínter palestino. Estados Unidos e Israel plantearon a Mahmud Abbas dos alternativas: o la relación con Hamás o la relación con ellos. El factor exterior dificulta y retrasa la solución del problema interno, pero seguiremos trabajando para encontrar una solución a través del diálogo. Al final, será el pueblo palestino el que decida, porque sabe bien quién acepta y quién rechaza el diálogo, quién es soberano e independiente y quién depende de Israel y Estados Unidos.

Entonces, ¿no ha tenido oportunidad de hablar con Mahmud Abbas durante la cumbre árabe?

Se niega a reunirse con nosotros.

Sin embargo, otros líderes sí que lo han hecho…

A algunos les plantea problemas y a otros no. Me he reunido con varios líderes y ministros de Exteriores.

¿Qué ha obtenido de esas reuniones? ¿Ha encontrado disposición a darle más apoyo?

Algunos entienden que el problema no está en nosotros sino en la Autoridad Palestina y son conscientes de la influencia negativa de Estados Unidos e Israel sobre ellos. Muchos, tanto en el escenario árabe como internacional, son conscientes de que no se puede ignorar a Hamás, de que la política de aislar y bloquear a Hamás ha fracasado, y de que no se puede alcanzar la paz en la región sin Hamás.

¿Cree que el nuevo viaje de Condoleezza Rice a la zona contribuye a desbloquear la situación?

Al contrario, el esfuerzo estadounidense es para impedir que haya un acuerdo. Rice viene para presionar a los negociadores palestinos para que acepten cualquier arreglo aunque no tenga contenido. La Administración estadounidense no está interesada en un arreglo definitivo; sólo busca un logro superficial que le sirva en las próximas elecciones. Ha venido a la vez que se celebraba la cumbre para profundizar la división árabe. También para impedir cualquier acuerdo entre los palestinos.

¿Cambiarán las cosas con un nuevo presidente, probablemente demócrata, en la Casa Blanca?

Hay poca diferencia entre las Administraciones estadounidenses. En la historia del conflicto árabo-israelí no ha habido diferencias significativas. Tal vez han tenido diferencias respecto a Irak, pero no en relación con el problema palestino. Todos los presidentes compiten en su apoyo a Israel. La política estadounidense en la región ha fracasado y va a seguir fracasando. Ha sido así en Irak, pero también en Palestina y en Líbano. Nunca tendrá éxito porque no tiene nada que ofrecer porque no es ni objetivo ni neutro.

Ha mencionado los tres países con grupos activos de resistencia a las políticas de Estados Unidos (Hamás, Hezbolá y la milicia de Muqtada al Sáder). ¿Existe una línea de acción concertada?

No hay un frente común. Cada caso es diferente. Tanto en Palestina como en Líbano la resistencia contra el ocupante es muy clara. El caso de Irak es más complicado y el movimiento de resistencia no se limita a un solo grupo o persona. Lo único en común es que no se someten a la hegemonía de Estados Unidos e Israel. Al contrario, la resistencia está creciendo a la sombra del fracaso de ambos y en la ausencia de una solución política.

Estados Unidos les acusa de recibir ayuda de Irán. ¿Qué tipo de relación mantienen con ese país?

Como movimiento de resistencia estamos abiertos a todos. No limitamos nuestras relaciones a Irán. Tenemos relaciones con los estados árabes, los islámicos –incluido Irán-, los europeos y con otros. Aceptamos cualquier apoyo para nuestro pueblo. No pedimos ayuda para Hamás, sino para el pueblo palestino. Ahora mismo hay 18.000 funcionaros a los que el Gobierno de Salam Fayyad no les está pagando, y 100.000 trabajadores que se han quedado en paro debido a la política de sanciones. Intentamos asistirles. Por eso acogemos cualquier ayuda que no venga con condiciones.

¿Qué necesitan para poder convivir con Israel? ¿Vale con la retirada a las fronteras de 1967?

En nuestro consenso nacional acordamos el establecimiento de un Estado palestino en los territorios de 1967, con Jerusalén como capital, el derecho de retorno y la eliminación de todos los asentamientos. Israel lo ha rechazado. El problema no es la postura palestina o la postura árabe, sino la israelí. Aceptamos un Estado con las fronteras de 1967, pero Israel lo rechaza, Estados Unidos apoya su rechazo y la comunidad internacional guarda silencio. Muchos interlocutores internacionales nos preguntan por qué no cesamos el lanzamiento de misiles y declaramos una tregua. Estamos dispuestos a ello porque somos la víctima, la parte agredida, cuya tierra está ocupada. Es Israel el agresor y el ocupante. Si cesa su agresión, estamos dispuestos a declarar una tregua, pero tiene que ser una tregua global, en Gaza y Cisjordania, bilateral y simultánea, no unilateral. Es necesario levantar el bloqueo a Gaza y abrir los pasos para que haya una situación viable para el pueblo palestino. Lo han intentado Egipto, Rusia y algunos (mediadores) europeos, pero Israel sigue negándose. Quieren un alto el fuego palestino y luego decidir qué hacer.

De acuerdo, pero ¿cómo justifica los atentados suicidas?

Consideramos que las operaciones de martirio son una reacción a las matanzas israelíes. La prueba de ello es que no comenzaron hasta la matanza de la mezquita de Abraham en Hebrón en 1994. Hace doce años propusimos a los israelíes dejar a los civiles fuera del conflicto, pero rechazaron nuestra propuesta. Por eso consideramos que todas las acciones de la resistencia palestina, incluidas las de inmolación, son de autodefensa. Además, Israel posee un arsenal muy avanzado y nosotros sólo disponemos de armas muy modestas y simples. De ahí que el palestino que no encuentra mejor arma, se hace estallar a sí mismo contra el enemigo.

Entonces, cuando acabe la ocupación, ¿dejará de estar justificado?

Por supuesto. Pero hay una doble moral. ¿Por qué no se produce la misma reacción internacional cuando Israel perpetra una matanza de palestinos?

Ha dicho que Gilad Shalit, el soldado israelí capturado en Gaza hace dos años, está vivo. ¿No serviría su liberación como un gesto de buena voluntad para desbloquear la situación?

A pesar de que Gilad Shalit fue arrestado en combate, y no como hace Israel con los políticos palestinos a los que secuestra y mata, le estamos tratando muy bien porque tenemos ética y valores religiosos. Israel sin embargo tortura a los 11.000 palestinos que tiene en sus cárceles. Tenemos interés en liberarle siempre que Israel libere a los presos y presas que le hemos pedido.

¿Cuántos son?

Hemos presentando una lista de mil. La comunidad internacional debe respetar al ser humano. Si Gilad Shalit es un ser humano, los presos y las presas palestinos también lo son. Lo que obstaculiza la puesta en libertad de Gilad Shalit es el capricho israelí, la negativa de (el primer ministro israelí Ehud) Olmert a liberar a nuestros presos. Por eso responsabilizo a Olmert de alargar el secuestro de Gilad Shalit.

Israel ya intentó asesinarle cuando usted vivía en Jordania. Ahora tras el atentado contra Imad Maghniye aquí en Damasco, ¿no teme por su vida?

No tememos a la muerte. Queremos una vida digna. Es nuestro deber resistir al ocupante, defender nuestros derechos y servir a nuestro pueblo para que pueda librarse de la ocupación. Líder es aquel que se sacrifica por sí mismo, por su causa y por su pueblo, no al revés. El pueblo palestino no teme a nadie porque tiene una causa justa. Son los israelíes los que tienen miedo porque el ocupante nunca tiene tranquilidad.

Fuente: Diario “El País” de España-Palestina Libre

Marzo 31, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

El ente sionista tiene que dejar de construir colonias terroristas judías

 

 

 Alturas del Golan en SIRIA

 

 

Se aprobó este jueves, en la séptima reunión del Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, celebrada en Ginebra, una resolución que reclama a Israel el abandono de su política de construcción de más asentamientos en los territorios palestino y sirio, bajo ocupación israelí, incluyendo Jerusalén Oriental y los Altos del Golán.

Dicha resolución condenó la declaración israelí publicada el 17 del presente mes, que contempla la construcción de más viviendas para los judíos en Jerusalén Oriental y en sus alrededores. Según el CDH, esta decisión viola las normas del derecho internacional y el compromiso asumido por Tel Aviv en la Conferencia de Anápolis de 2007, y afectará al proceso de paz entre Israel y Palestina.

Además, se aprobó por unanimidad una resolución en dicha reunión, reiterando la necesidad de una coexistencia pacífica y segura de ambos países, exhortando a todos miembros y organizaciones de la ONU a ofrecer apoyo al pueblo palestino, para que cuanto antes pueda proclamar su estado.

Marzo 29, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

La policía sionista prohibe un festival cultural en la eterna ciudad palestina de Jerusalén

 

 

La policía israelí de Jerusalén prohibió a los palestinos de la ciudad celebrar un festival cultural bajo el título “Jerusalén, Capital Cultural árabe el 2009.”

Cientos de policía israelíes se desplegaron el martes alrededor del Teatro Hakawati en Jerusalén Oriental, donde se suponía que se celebraría el festival e impidieron que residentes y participantes llegaran a la zona del teatro.

La policía también atacó al Ministro Palestino de Cultura y al jefe de la oficina del presidente palestino en Cisjordania.

Así mismo, arrestaron ilegalmente a Bassim Al Masry, director ejecutivo del festival y lo trasladaron a las instalaciones para interrogatorios Al Maskobiyya de la ciudad.

El Ministro de Seguridad Interior israelí, Avi Dichter, emitió un orden declarando que este festival fue planeado por la Autoridad Palestina sin obtener una licencia deL Distrito de Policía de Jerusalén.

Agregó que, según el artículo 3 B de la ley israelí, se prohíbe esta “reunión en el Centro Hakawati de Jerusalén y en cualquier otro lugar de Israel.”

A pesar de la prohibición, y a pesar de la extensa presencia policial, el Supremo Comité Nacional insistió en mantener la celebración y celebrar la actividad en la calle frente al teatro y los participantes cantaron el himno nacional palestino.

Rafeeq Al Husseiny, secretario general de la oficina del presidente, declaró que las actividades nacionales palestinas continuarán en Jerusalén aun cuando la policía israelí decida cerrar todas las salas y teatros, y agregó que a pesar de estas penurias, los palestinos demostrarán que Jerusalén es una ciudad árabe y es la capital de todos los países árabes.

En una entrevista especial con la Red Palestina de Noticias, Al Husseiny declaró que la decisión israelita de prohibir el Festival Cultural de Jerusalén es un ataque contra la cultura, la humanidad y el desarrollo.

Añadió que esta conferencia no esta motivada políticamente y que es sólo cultural pero “Israel quiere suprimir la cultura palestina en Jerusalén.”

El Ministro Palestino de Cultura y Juventud, Tahani Abu Doqqa, dijo que esta violación israelí es parte de los brutales ataques contra la población palestina al tiempo que Israel habla de paz y negociaciones.

“Esto demuestra ese Israel no quiere vivir lado con lado con los palestinos, sobre todo en la Ciudad Santa de Jerusalén”, Abu Doqqa agregó, “el festival es una actividad pacífica que no está dirigida contra la ocupación ni contra nadie.”

Los ministros de cultura de los países árabes decidieron que Damasco sería la Capital de la Cultura Árabe en el 2008 y Jerusalén en el 2009. Desde entonces, los palestinos crearon un comité nacional para preparar este evento; el Comité está encabezado por el presidente palestino, Mahmoud Abbas.

Fuente: Rebelion

Marzo 29, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios

El candidato republicano a presidente de EE.UU John McCain, desde ya se baja los pantalones ante los terroristas sionistas

 

 

“Papafritas” McCain 

El ente sionista no vota pero vive intensamente los comicios norteamericanos. El eco de esta cita en este país no se expresa en la llegada del candidato republicano John McCain sino por ejemplo que el programa televisivo de sátira, ‘Eretz Nehederet’ (tierra maravillosa, en hebreo), incluya entre los personajes parodiados al dúo de moda: Barack Obama y Hillary Clinton.El programa -que se mofa de todos, desde el jeque chíi Hassan Nasrala hasta el anciano rabino Ovadia Yosef- incide en el carácter soñador de Obama y en la sonrisa robotizada de Hillary, la esposa de Bill Clinton, el líder que más simpatía sigue provocando entre los y las israelíes.

Cuando McCain deposite el ritual papelito en el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén, no es difícil imaginar el contenido del deseo. Los candidatos saben la importancia que tiene Israel en el voto judío, estratégico aunque con el tiempo cada vez menor estadísticamente.

Si en los años 50 suponía el 4% del electorado en EEUU, hoy sólo llega al 2%. Los judíos norteamericanos, acostumbrados a dar grandes donaciones a los diferentes candidatos (principalmente demócratas), no votarán nunca a un aspirante que da la espalda a Israel.

Mientras contemplan a McCain en Jerusalén sonriendo y obteniendo su foto prometida en la tierra prometida, los israelíes se preguntan quién les beneficiará más como presidente de su principal aliado.

Israel respeta a McCain, teme y admira (por igual) a Obama pero apoya masivamente a Hillary. Decenas de artículos y sondeos lo certifican, como el encargado por la emisora pública que indica que el 62% de los israelíes vota a Hillary frente al 21% a Obama.

Los judíos norteamericanos no votarán nunca a un aspirante que da la espalda a Israel


Hillary doblegaría a McCain por 20 puntos de diferencia. Pero el candidato republicano obtendría la victoria por cinco puntos si tuviera como rival a Obama. Unos datos que con matices se pueden extrapolar al electorado judío estadounidense.

Israel palpa el terreno en Washington, asegurándose que ningún candidato “les sorprenda” en temas como el proceso de paz con los palestinos o Irán que con su proyecto nuclear es visto en Israel como “la principal amenaza existencial”.

Tras la cumbre de Annapolis, el jefe de Gobierno, Ehud Olmert, hizo un hueco en su apretada agenda para reunirse con los candidatos. La jefa de la diplomacia israelí, Tzipi Livni estuvo en Washington hace unos días donde mantuvo una larga conversación telefónica con Obama.

El más veterano ha sido el más rápido y McCain es el primer candidato en varias décadas que viaja a Israel en plena campaña electoral. Una apuesta de la que no tiene nada que perder. Además de visitar los lugares bíblicos y políticos, puede comportarle más votos.

Aunque en Israel prefieren a Clinton y dudan de Obama, que es sin duda la gran incógnita. Las declaraciones de su reverendo Jeremiah Wright, en las que acusaba a Israel de “practicar terrorismo de Estado contra los palestinos”, ha servido para reforzar el temor de varios ministros israelíes ante la posibilidad de que Obama sea el nuevo presidente.

Varios correos electrónicos que circulan en comunidades judías de Estados Unidos “advierten ante el peligro de que el nuevo presidente sea un líder proárabe”. Los asesores de Obama son conscientes de estos rumores que se pueden transformar en tendencias de voto y por eso le han recomendado que imite a McCain y viaje próximamente a Israel.

Malcom Honlein, dirigente de la comunidad judía norteamericana, condena las criticas a Obama pero explica: “Hay preocupación porque es un candidato del que no se sabe muy bien cual es su política exterior. Pero no hay que juzgarlo de antemano. En el 2000, George W. Bush era una incógnita y finalmente se ha revelado como un presidente muy proisraelí”.

En una conversación privada con líderes judíos en Cleveland, Obama afirmó que “para ser proisraelí no hay que ser miembro del Likud (partido de la derecha)”. Por si acaso concedió hace unas semanas una entrevista al principal diario israelí (Yediot Ajaronot) exponiendo sus posiciones e intentando demostrar que “no es tan malo para Israel como lo pintan”. Ahí van dos respuestas de Obama:

-”Haré todo lo posible para conseguir la paz basándome en dos principios: garantizar la seguridad de Israel y cambiar el status quo que es negativo para todos. Israel debe asegurarse que el liderazgo palestino cumpla sus compromisos”.

-”La visita que hice hace dos años a Israel me dejó muy impresionado. Entendí el dilema de los israelíes que por un lado desean seguridad y por otro no pueden confiar en sus vecinos”.

Mientras Obama intenta reducir los daños provocados por la boca de su pastor y en la campaña de Hillary prometen que será “la presidenta más proisraelí de la historia de Estados Unidos”, McCain visita el Museo del Holocausto de Jerusalén y se reúne con las autoridades locales.

“Quiero dejar claro que viajo como miembro de una delegación oficial y no como candidato. Estamos preocupados por los misiles contra Israel y por las operaciones militares en Gaza. Hay tensión entre israelíes y palestinos y quiero ver en qué puedo ayudar”, declaró en el avión antes de aterrizar en el aeropuerto de Ben Gurion.

¿Y los palestinos a quien prefieren? Pues asumen que sea quien sea el nuevo inquilino de la Casa Blanca, la alianza con Israel no se romperá ni un ápice y la posición continuará siendo proisraelí.

Para los líderes del movimiento islamista Hamas, los tres candidatos son “la misma moneda del Gran Satán” que ayuda al “pequeño Satán” (Israel), pero en la calle hay matices.

No quieren ver ni en pintura al republicano McCain, temen a Hillary símbolo del ‘establishment’ y no tienen más remedio que abrazar la opción de Obama y no solo porque uno de sus nombres sea Hussein. “Aquí todos queremos que gane Hussein Obama pero no creo que le dejen”, nos decía un taxista palestino en Nablús. Otro palestino añadía: “Espero que el Hussein verdadero salga de Obama”.

Fuente: Diario”El Mundo”de España

Marzo 27, 2008 Publicado por AbdelAziz | General | | No hay comentarios